Opinión

PERMISO PARA PARAR

Me hace mucho ruido esta moda de superación personal, y a veces empresarial, de tener que salir de nuestra “zona de confort”. Entiendo que cosas maravillosas pueden suceder si salimos de la cuadrícula en la que vivimos tan cómodamente; para esto hay que trazar metas, tomar rutas alternas, admitir ideas diferentes, etcétera. Sales, te esfuerzas y encuentras la ilusión visualizada y merecida, pero […]

Me hace mucho ruido esta moda de superación personal, y a veces empresarial, de tener que salir de nuestra “zona de confort”. Entiendo que cosas maravillosas pueden suceder si salimos de la cuadrícula en la que vivimos tan cómodamente; para esto hay que trazar metas, tomar rutas alternas, admitir ideas diferentes, etcétera. Sales, te esfuerzas y encuentras la ilusión visualizada y merecida, pero resulta que tampoco te puedes quedar ahí, porque hay más, la promesa siempre está, no hay que parar, hay que seguir buscando, reestructurando, decretando, visualizando o cualquiera que sea la técnica de moda.

¿De verdad es necesario estar en movimiento todo el tiempo, siempre en la búsqueda, subiendo a la cima que al parecer se aleja cada vez que llegamos a la siguiente estación? ¿Cuándo está permitido parar y disfrutar de lo que se ha logrado? Quedarse en esa zona de confort donde se siente rico, donde no hay ansiedad y todo va bien. Precisamente el nombre lo dice, confortable, cómodo, que produce bienestar, pero resulta que ahora eso es malo, o peor todavía, mediocre, como si el término viniera de conformismo.

Las exigencias que nos compramos son cada vez mayores, pareciera que hay una presión por ser superhéroes. No es suficiente estudiar o trabajar bien, ir por la vida haciendo las cosas como se debe, estar más o menos sano y más o menos consciente de nuestras capacidades, estar bien. Ahora me parece que mucha gente está en una carrera por alcanzar algo inalcanzable; necesitas escudriñar lo que comes; no puede ser solo una dieta balanceada; al parecer tiene que ser todo traído del rancho y además, con una serie de requisitos de la forma de cocinarlos y en el orden en que los ingieres. No se vale hacer un poco de ejercicio diario, media hora de caminata apresurada para acelerar el corazón; hay que competir, correr por lo menos un maratón, si no es que un triatlón. No puedes estar solo bien de ánimos, con altas y bajas, con momentos de alegría y otros de enojo, coraje o lo que sea que uno vaya sintiendo, no. Uno tiene que aprender a controlar todo con la mente, hasta las enfermedades, no hay permiso para sentirse mal, hay que buscar el sentido profundo de la falla y trabajarla internamente para domar el pensamiento y seguir con la sonrisa en la boca.

Pareciera que estamos en una carrera no solo para lograr tener más, sino para ser más, cuasi perfectos.

Yo, como cuando era niña, a veces simplemente quiero que en este juego moderno de la vida, se valga pedir sencias.

Sí, con todo y la palma de la mano abierta en alto: ¡sencias!

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo