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Tiempo perdido, el otro mal de las obras viales en Culiacán

Los automovilistas que circulan por el bulevar Pedro Infante y paseo Niños Héroes han perdido aproximadamente un día en el tráfico, como consecuencia de las obras que luego de 3 meses aún se construyen en esas vialidades. Juan José es un joven calmado. Se nota en su forma de hablar y de expresarse: pausada y […]

Los automovilistas que circulan por el bulevar Pedro Infante y paseo Niños Héroes han perdido aproximadamente un día en el tráfico, como consecuencia de las obras que luego de 3 meses aún se construyen en esas vialidades.

Juan José es un joven calmado. Se nota en su forma de hablar y de expresarse: pausada y sin exabruptos. Sin embargo, su paciencia se puede ver afectada luego de pasar varios minutos en el tráfico que ocasionan las obras del bulevar Pedro Infante y paseo Niños Héroes, que después de tres meses de trabajo están sin terminar.

Y no es para menos. Antes, de su casa, en la colonia Las Torres Aeropuerto, a su trabajo, en Las Quintas, hacía entre 30 y 40 minutos. Y ahora con los trabajos del paso deprimido y del puente blanco puede tardar entre 50 y 60 minutos. Es decir, malgasta de 10 a 20 minutos más en el tráfico de lunes a viernes, que a la semana equivalen de una a tres horas y en los tres meses que llevan los trabajos de construcción representan ya un día completo perdido.

¿El motivo? El aforo vehicular de estas vialidades es de los más altos de la ciudad. Según el Instituto Municipal de Planeación Urbana de Culiacán, por ellas circulan cada hora entre 500 y 600 vehículos por carril, que se traducen en miles de automovilistas desesperados por salir de estos “cuellos de botellas” que en horas pico parecen interminables.

Si tienen suerte, quienes van al volante solo esperan 10 o 15 minutos para avanzar por estas vías. Pero cuando no, la fila de autos se puede prolongar más allá de 20 minutos. Es entonces cuando el tráfico saca lo peor de cada persona: automovilistas que se meten abruptamente, cláxones que no paran de sonar y rostros dibujados de cansancio, hartazgo e irritación.

Por tal motivo, Juan José simplemente dejó de circular por estas vialidades que desde hace 4 años recorría todos los días para ir de su casa al trabajo y viceversa. Ahora toma una ruta alterna que lo lleva a su destino en menos tiempo. Pero lo más importante, “el nivel de estrés es mucho menor”.

FOTO: Jesús Herrera/Revista ESPEJO.

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