Política

Imperan en México corrupción, poder arbitrario e impunidad: Denise Dresser

“En la nueva era, en nuestra era, supuestamente democrática, todavía andan sueltos los viejos demonios: la corrupción, el patrimonialismo, el uso arbitrario del poder y la impunidad”, aseguró la politóloga y periodista Denise Dresser. Al impartir en Culiacán, invitada por el periódico Noroeste, la conferencia ¿Y yo qué puedo hacer? 10 propuestas para cambiar a […]

“En la nueva era, en nuestra era, supuestamente democrática, todavía andan sueltos los viejos demonios: la corrupción, el patrimonialismo, el uso arbitrario del poder y la impunidad”, aseguró la politóloga y periodista Denise Dresser.

Al impartir en Culiacán, invitada por el periódico Noroeste, la conferencia ¿Y yo qué puedo hacer? 10 propuestas para cambiar a México, la también reconocida escritora llamó a los ciudadanos a asumir su rol para sacar la tarea pendiente de liberar al país de las cadenas que gobierno tras gobierno se le han colocado, pues, advirtió: “El poder distante y elitista (que tenemos) no va a instrumentar reformas en nombre de sus derechos”.

Señaló que México es un país que no logra encarar sus problemas de manera correcta y por eso “se transita de pacto en pacto, de reforma minimalista en reforma minimalista, de paliativo en paliativo”…

“Y aunque es cierto que sí, algunas prácticas del pasado han sido enterradas, numerosos vicios institucionales asociados con el autoritarismo siguen ahí coartando la representación ciudadana y la gobernabilidad democrática. Basta con ver la lista de plurinominales de los partidos, en particular del PRI, con nombres vetustos, arcaicos o incluso ridículos… pluripayasadas les llaman”, agregó.

Dresser dijo que México no camina en una dirección lineal hacia un mejor estadío político y económico, sino que más bien cojea hacia adelante para después retroceder: “Parecemos vivir eternamente en un estira y afloja entre la posibilidad del cambio y los actores que buscan evitarlo”.

¿Y por qué estamos en esta situación?, preguntó. Y de inmediato respondió: “Porque durante la época de la transición en los 90 y después en el 2000, las élites políticas se centraron en reformar el proceso electoral sin reformar el andamiaje institucional y ese andamiaje ya no funciona. El sistema político se ha convertido en un híbrido particular, peculiar, una combinación de remanentes autoritarios que coexisten con mecanismos democráticos”.

También lamentó que los sindicatos, los partidos, los monopolios públicos y los emporios empresariales, no hayan aprendido a adaptarse a las exigencias de un contexto nacional y que al contrario, exploten la precariedad democrática en su favor, cabildeando para obstaculizar los cambios en lugar de sumarse a ellos.

Advirtió que ahora la consigna no puede ser la celebración de lo logrado, de cómo hemos movido a México, sino la honestidad ante los errores cometidos, y el reconocimiento de lo mucho que nos falta por hacer. Y en esa tarea, lo que hace falta es que la ciudadanía se ponga en acción.

 

FOTO: Jesús Herrera/Revista ESPEJO.

 

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