Opinión

RETROVISOR: Seguridad pública, ¿Más dinero es la solución?

Tres días después de que el gobernador Mario López Valdez le pidiera al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, 600 millones de pesos y mil cámaras de videovigilancia para reforzar la seguridad pública en Sinaloa, ocurrió el atentado contra el alcalde de Choix, Juan Raúl Acosta, que evidencia la supremacía que el crimen organizado […]

Tres días después de que el gobernador Mario López Valdez le pidiera al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, 600 millones de pesos y mil cámaras de videovigilancia para reforzar la seguridad pública en Sinaloa, ocurrió el atentado contra el alcalde de Choix, Juan Raúl Acosta, que evidencia la supremacía que el crimen organizado pretende sobre las instituciones gubernamentales.

En la visita que Osorio Chong realizó el 3 de marzo a Angostura, para inaugurar las instalaciones en que se harán los juicios orales como parte del nuevo sistema de justicia penal, el discurso y las gestiones del gobernador Malova giraron en torno al dinero. Pidió también recursos económicos para construir a contrarreloj, antes de junio de 2016, los edificios donde operará el renovado esquema judicial en el centro, sur y norte del estado.

El tema de la violencia en Sinaloa ha sido reducido a una negociación monetaria sin propuestas en lo esencial.

Lo anterior muestra que el tema de la violencia en Sinaloa ha sido reducido a una negociación monetaria sin propuestas en lo esencial, que en este caso es un plan integral de seguridad pública que gire, al menos sobre tres ejes: policía honesta y profesionalizada, depuración de mandos y elementos que colaboran con la delincuencia, y estrategias efectivas que ataquen el problema pero también lo prevengan desde la raíz.

El Gobierno estatal se refrenda incapaz de evaluar lo que ya tiene para a partir de ahí implementar solo aquello que demuestre eficiencia. Es el caso de las cámaras de vigilancia urbana que, la misma Procuraduría de Justicia así lo ha reconocido, la mayoría no funcionan o bien han resultado de adorno porque no registran los delitos que se cometen en el área que enfocan.

Más recursos sin programa ni voluntad política para mejorar la seguridad de los sinaloenses equivalen a inversión desperdiciada. Frente a la acción gubernamental para combatir al crimen, sustentada en ocurrencias, el hampa responde con desafíos que van más allá de la improvisación o la cuestión monetaria. Y si hubiera dudas de ello, ahí está el atentado contra el alcalde de Choix.

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