Tema de la semana

En Sinaloa es obligación oír narcocorridos, te gusten o no

Ya eran las dos de la madrugada y el sonsonete y la voz ruidosa del Komander le taladraba los oídos y hacía temblar hasta los cristales de las ventanas de su casa. Cerró todo aquello por donde pudiera colarse la maldita tonada, se puso una almohada sobre los oídos y apretó los ojos forzándose a […]

Ya eran las dos de la madrugada y el sonsonete y la voz ruidosa del Komander le taladraba los oídos y hacía temblar hasta los cristales de las ventanas de su casa. Cerró todo aquello por donde pudiera colarse la maldita tonada, se puso una almohada sobre los oídos y apretó los ojos forzándose a dormir.

“Ya me cansé de ser pobre / voy a darle a lo que venga / y que venga la buena vida / porque perdí la vergüenza / detrás del miedo hay dinero / y por pacas en este negocio llegan”.

Maestro de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Sinaloa, la música clásica es su predilección pero se dice respetuoso del gusto de los demás. Tolera hasta el rap y de alguna manera le sigue el ritmo moviendo los pies al compás de los irreverentes versos.

Pero cualquier indicio de tolerancia se le acabó esa noche. Los vecinos iniciaron la pisteada a las seis de la tarde y ocho horas después apenas voces gangosas alcanzaban a armar una estrofa completa. “Ya le he jugado al decente / y al que no se mete nada / y pa’nada me ha resultado / pa’vivir de la chingada / madrecita no te agüites / por tu hijo que va andar en la jugada”.

A las tres ya no aguantó más. Marcó al 066 y dio el domicilio en la colonia Miguel Hidalgo, de Culiacán. Explicó que él solamente quería dormir y que la música a todo volumen no se lo permitía. Que ya había escuchado corridos de todos los capos, esbirros y hasta consejos para delinquir. “Unos ya me los aprendí de tanto que los repiten”.

—Lo siento, señor, si es en un domicilio no podemos intervenir… —le respondió otra voz desvelada.

—Pero señorita, ¿qué no están prohibidos los narcocorridos en Sinaloa?

—Sí, pero no en la casa de sus vecinos.

ruidos

 

Prohibición simulada

En mayo de 2011, el gobernador Mario López Valdez prohibió la difusión de canciones y la presentación en lugares públicos de grupos o cantantes que hacen promoción del crimen organizado. La prohibición abarcó a estaciones de radio y televisión, así como a bares, cantinas, centros nocturnos y salones de fiestas, según el decreto.

La medida fue respaldada por el entonces secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional y vocero de la Presidencia de la República en dicha materia, Alejandro Poiré Romero.

La prohibición que hizo el Gobierno de Sinaloa se tomó más como broma que como una decisión de Estado. En campaña, Malova bailó narcocorridos y más recientemente, el 28 de enero de 2015, asistió al Juego de Estrellas que se realizó en el estadio Teodoro Mariscal de Mazatlán, donde convivió con los principales exponentes del narcocorrido, entre ellos Julión Álvarez, José Ángel Ledezma, el Coyote, Calibre 50 y el Komander.

Finalmente el decreto del gobernador lo echó abajo la Suprema Corte de Justicia de la Nación en febrero de 2013. Al revertir la decisión de Malova los ministros señalaron que el decreto es inconstitucional ya que “se excedió en el ejercicio de sus atribuciones”, tomando decisiones que le corresponden al Poder Legislativo del estado.

Y el “movimiento alterado” siguió ganando espacios en Sinaloa. Lo mismo en camionetas de lujo que en automóviles modestos, en las comunidades rurales y en colonias y calles de ciudades como Culiacán y Mazatlán, el narcocorrido se oye a todo volumen, aún en contra de la voluntad de quienes se resisten a asumirlo como gusto personal.

En el establecimiento conocido como Discofertas del Mercadito, una trabajadora comenta que el 95% de la gente que compra música ahí pide narcocorridos, mientras que en el tianguis de la colonia Los Huizaches el 75% de las ventas de copias en CD’s o USB’s, con origen en la piratería, se relaciona con canciones de apología al crimen.

“De los pies a la cabeza / es bajito de estatura / de la cabeza hasta el cielo / yo le calculo su altura / porque es grande entre los grandes / a ver quién tiene una duda”.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo