Tema de la semana

Vida sobre ruedas | ¿En serio quieres ocupar el lugar de un discapacitado?

“¿Deveras quiere ocupar mi lugar?” le dice el joven en sillas de ruedas al automovilista que se le adelanta para ocupar un cajón de estacionamiento destinado a discapacitados en el centro comercial Fórum . “Pues aquí está también mi silla de ruedas, súbete en ella de una vez”. El poco respeto a los de por […]

“¿Deveras quiere ocupar mi lugar?” le dice el joven en sillas de ruedas al automovilista que se le adelanta para ocupar un cajón de estacionamiento destinado a discapacitados en el centro comercial Fórum . “Pues aquí está también mi silla de ruedas, súbete en ella de una vez”.

El poco respeto a los de por sí deficientes espacios públicos que existen en las ciudades sinaloenses para discapacitados origina una constante batalla de este sector de la población para reducir la brecha de marginación que los excluye de servicios y actividades urbanas.El

Rampas insuficientes, mal construidas, bloqueadas por vehículos mal estacionados, carencia de infraestructura especial como elevadores en edificios públicos, ascensores para sillas de ruedas en camiones del transporte urbano y falta de señalización especial en cruces viales son algunas de las omisiones que denuncian el olvido a las personas con capacidades diferentes.

Discapacitados

Infraestructura urbana deficiente

En un estado en que viven entre 60 mil y 65 mil personas con alguna discapacidad motora, visual o de lenguaje resulta insuficiente la infraestructura para mejorarles el acceso a servicios o empleos y también es deficiente la mentalidad ciudadana por el respeto a los espacios de este sector vulnerable.

En Sinaloa, del total de discapacitados el 45.68 % padecen un problema motriz, el 23% tienen un problema visual; la quinta parte son enfermos mentales y el resto tienen un problema auditivo o de lenguaje. El 54 por ciento son hombres y el resto mujeres.

Sin embargo, las políticas públicas tienden a ignorarlos. Más como pose política que como tarea de Estado, el Gobierno de Sinaloa y los 18 Ayuntamientos se resisten a implementar un plan integral de equipamiento en apoyo a discapacitados. Un caso probado es el del edificio sede del Gobierno de Culiacán que carece de elevadores para este tipo de personas. Otra evidencia es la falta de instalaciones para el deporte adaptado a las necesidades de estos.

La Organización Mundial de la Salud refiere que a quienes sufren algún tipo de discapacidad se les debe garantizar el acceso a tres áreas: entorno urbano, transporte y espacio arquitectónico. De no ser así, considera, el ambiente de igualdad se anula al agravarse las barreras físicas, sociales y culturales.

Por si fuera poco, la mentalidad social aprecia muy poco el respeto a los escasos espacios de apoyo a discapacitados.  Al día, según La Dirección de Vialidad y Transportes se multa a un promedio de 5 vehículos automotores que bloquean rampas de acceso en el centro de Culiacán, mientras que se reciben de dos a tres llamadas telefónicas de personas en sillas de ruedas que ven ocupados los cajones de estacionamientos por automóviles que conducen personas sin problemas motrices.

Por ello las organizaciones de discapacitados han iniciado en Sinaloa la campaña en qué preguntan “Ponte en mi lugar, no en mi espacio”.

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