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El juego erótico del poder | Más de lo mismo o explorar la diversidad

Hay mil y una formas de experimentar el deleite de los sentidos. Cuando se permiten expresiones a partir del sexo, el placer y la fogosidad surgen y se manifiestan; algunas son practicadas por diversión, otras por explorar diversidad y qué decir del tipo de práctica en la que se asumen diferentes roles sociales o de género durante un encuentro erótico. […]

Hay mil y una formas de experimentar el deleite de los sentidos. Cuando se permiten expresiones a partir del sexo, el placer y la fogosidad surgen y se manifiestan; algunas son practicadas por diversión, otras por explorar diversidad y qué decir del tipo de práctica en la que se asumen diferentes roles sociales o de género durante un encuentro erótico.

Comúnmente, en el juego de roles se representa siempre a la posición dominante y a la posición sumisa, independientemente de los sexos, es decir, no siempre el hombre es la parte fuerte, activa o dominante. Uno de los juegos de rol es el de feminización, situación en la cual la mujer es la dominante, la dominatriz, y obliga al sumiso a vestir atuendos femeninos y maquillarse.

Durante la sesión o juego de rol, los practicantes actúan siguiendo los modelos de comportamiento supuestos en el personaje que interpretan.

El juego de rol es muy usual en las prácticas eróticas de algunas comunidades de la diversidad sexual, aunque también heterosexuales, o sea, parejas creativas que consideran su afición como algo de contenido, forma y fondo eminentemente lúdico- sexual. Puede ser que en estos juegos de pareja él y ella, ellos dos o ellas dos, incorporen elementos como vestuario especial, disfraces, indumentaria que refuerza la intencionalidad de control y entrega en un escenario montado para la ocasión. Los aficionados incluyen vocabulario afín en estos juegos de rol representando fiel un personaje o un papel estelar como: el amo-esclavo; maestro-alumna; cuidador-mascota; enfermera- paciente; jefe-secretaria; madre-bebé, etcétera.

En este tipo de intercambio erótico de poder, por lo regular se juega una situación no igualitaria como elemento del juego sexual, aunque paradójicamente, fuera del juego, en estas parejas su relación es más equitativa que en muchas otras parejas. Durante la sesión o juego de rol, los practicantes actúan siguiendo los modelos de comportamiento supuestos en el personaje que interpretan: si se trata de un rol cuidador-mascota, aquel utilizará el lenguaje propio de mimos, órdenes, regaños… como quien llama con autoridad hacia su mascota; mientras que, quien se atribuye el papel de mascota, imitará los movimientos, conductas e incluso sonidos de dicha mascota. Al finalizar la sesión, la pareja recobra su relación habitual.

El perfil que adopta una u otra relación dependerá completamente de las fantasías de la pareja, de los pactos entre ellos y sus deseos, pero sobre todo serán consensuadas o aceptadas, informadas, considerando su seguridad ante todo y voluntarias.

En la corriente del BDSM, denominado así por sus iniciales: Bondage, Dominación y Sadomasoquismo, integra un grupo de adeptos por estas prácticas menos comunes pero que igualmente se lanzan en la búsqueda de la excitación y el placer. En el BDSM se identifican dos roles: el dominante, también usado el término top, o activo; y en la contraparte, el sumiso, también conocido como bottom o pasivo.

El dominante es el que disfruta de estas prácticas manteniendo la iniciativa y el control total de la ejecución, mientras que la parte sumisa obtiene placer al entregarse enteramente en manos del dominante, para que sea este quien le dirija. Algunas personas gustan de ejercer ambos roles, alguna vez ser dominante y otra vez sumiso, dependiendo del momento o de la pareja.

El goce siempre es para ambos, uno que se deja llevar, recibe toda la atención y experimenta sensaciones suaves, inusuales o extremas según el juego y los instrumentos implicados. Por otra parte, el que lleva la voz cantante y se excita excitando, es quien disfruta tener el poder, siente placer dando placer y controla el ritmo y la intensidad. Existe una palabra de seguridad en este juego que establece el límite, el stop absoluto, parar totalmente cuando el dominado lo pida a su dominatriz o viceversa. Sexualmente este juego erótico de poder está basado en la confianza y la capacidad de ejecutar estimulación mordaz y satírica hasta la satisfacción. Es posible que la pareja adopte el acuerdo de asumir las relaciones de 24/7, es decir, esclavismo total de entrega 24 horas al día, 7 días a la semana.

Texto: Tania del Río.

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