Economía

Impera la desigualdad extrema en México

Mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplicó por 5 entre 1996 y 2014. México está inmerso en un ciclo vicioso de desigualdad, falta de crecimiento económico y pobreza, lo que ha frenado el potencial del capital físico, social y humano del […]

Mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplicó por 5 entre 1996 y 2014.

México está inmerso en un ciclo vicioso de desigualdad, falta de crecimiento económico y pobreza, lo que ha frenado el potencial del capital físico, social y humano del país, revela el estudio Desigualdad extrema en México. Concentración del Poder Económico y Político, de Oxfam México.

El reporte, dado a conocer hoy 30 de junio en el marco de la campaña IGUALES de esta institución, destaca que México está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo y es una de los dos naciones más desiguales de la OCDE, pero las condiciones de diferencia son tales, que el 1% de la población posee el 43% de toda la riqueza.

Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados o regulados por el sector público

Oxfam México.

“El número de multimillonarios en México, no ha crecido mucho en los últimos años. Al día de hoy son solo 16. Lo que sí ha aumentado y de qué forma es la importancia y la magnitud de sus riquezas. En 1996 equivalían a 25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de 142, 900 millones de dólares. Esta es una realidad: en 2002, la riqueza de 4 mexicanos representaba el 2% del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió al 9%. Se trata de un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de mexicanos”, detalla el análisis.

Las implicaciones de lo anterior no solo son de índole social, puntualiza el reporte, también políticas, ya que las élites han capturado al Estado mexicano, sea por falta de regulación o por un exceso de privilegios fiscales. Y ejemplifica: “Carlos Slim en la telefonía, Germán Larrea y Alberto Bailleres en la industria minera y Ricardo Salinas Pliego en TV Azteca, Iusacell y Banco Azteca. Los cuatro han hecho sus fortunas a partir de sectores privados, concesionados o regulados por el sector público”.

Todo esto tiene consecuencias económicas y sociales graves que resultan, además, excluyentes. Hoy en día, el salario mínimo mexicano está por debajo de los umbrales aceptados de pobreza.

Otros aspectos que han detonado o que son en sí mismos consecuencias de la desigualdad extrema en México y que están pendientes en la agenda pública son la población indígena, cuya tasa de pobreza es 4 veces mayor a la general; la educación pública versus la privada, y la violencia a causa de la marginación.

La brecha entre ricos y pobres está haciendo daño al país, resalta el estudio, si no se le pone freno obstaculizará la lucha contra la pobreza, y supondrá una amenaza para el crecimiento sostenible de México, por tanto, el tema de la desigualdad extrema se debe poner en la agenda del debate nacional por razones éticas, políticas y económicas.

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