Salud

EL DILEMA INEVITABLE | El abuso de las cesáreas innecesarias… y el miedo al parto natural

Aunque México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en cesáreas innecesarias, esto no ha redundado en beneficios para el bebé, ni para la madres, por lo que se plantea volver a los partos humanizados. De lo único que Cristina del Carmen Velázquez sabía antes de dar a luz era del dolor, ese mismo que después de 9 meses llegaría para […]

Aunque México ocupa el cuarto lugar a nivel mundial en cesáreas innecesarias, esto no ha redundado en beneficios para el bebé, ni para la madres, por lo que se plantea volver a los partos humanizados.

De lo único que Cristina del Carmen Velázquez sabía antes de dar a luz era del dolor, ese mismo que después de 9 meses llegaría para permitirle ser madre por primera vez.

cuadro1_cesareasNo temía, a pesar de que tuvo un embarazo complicado y pasó algunos días en reposo por amenaza de aborto. Tenía claro que si las dos formas de parir dolían, podía elegir la natural.

La joven madre no quería ser parte del grueso de mujeres que ha colocado a México en el cuarto lugar mundial en la práctica de cesáreas innecesarias, pero al cumplir los 9 meses y contrario a lo que esperaba, no sintió ningún malestar.

Sabía que podía esperar una semana como límite pero familiares y médicos la asustaron.

“Yo me quería esperar una semana más para tener a mi bebé porque así está permitido, pero los mismos médicos me dijeron que me tenía que hacer una cesárea. Yo no quería pero una se asusta y termina por aceptar”.

“Entré al quirófano con miedo, temblando. Me amarraron y ni cuenta me di de nada. No pude ver a mi bebé, ni tocarlo al nacer, sino hasta después de dos horas y yo me sentía realmente mal”.

La madre primeriza agregó que incluso después de tres años de la cesárea aún le provoca ardor y dolor. Su recuperación fue lenta y fastidiosa.

El nacimiento impacta totalmente en la vida del ser humano, en su desarrollo.

“Yo me empecé a sentir bien hasta después de cinco meses, no me podía ni sentar. Eso impedía que yo estuviera al cien por ciento teniendo un vínculo más cercano con mi bebé”, detalló.

“Esto es una situación muy injusta porque al final una no decide, se nos quita ese derecho de estar desde el primer momento con nuestro bebé en los brazos”. Una historia similar vivió Paola Medina Seguame, quien tampoco pudo parir de manera natural por miedo.

“Yo había decidido tener un parto natural, pero al final no decidí yo sino el doctor, pero tuve una buena cesárea y me permitieron estar con Constanza desde que nació, pero no fue fácil lograrlo”, explicó.

“De todas maneras para mí fue un shock y en mis ratos vulnerables me saca una lagrimita, porque no vi una conexión con mi hija al nacer, me quedé esperando esa sensación de salir por vía natural”.

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La cesárea es una operación maravillosa, que salva vidas, pero ha sido una tristeza que se haya vuelto una manera habitual de nacer. Las cifras están muy por arriba de lo que señala la Organización Mundial de la Salud, que recomienda no más del 15%… hay un abismo porque estamos teniendo en México un 90%.

Dr. Alfredo Lomelí. Pediatra.

 

Nacer, un acto violento

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cesáreas solo son necesarias en el 15% de todos los nacimientos. En México el porcentaje es de 37% en hospitales públicos y hasta el 90% en hospitales privados.

La cesárea no es la mejor manera de nacer y ahorita es preocupante que tenemos una epidemia de cesáreas.

Para la Terapeuta de Contención, Norma Campos, esto es alarmante porque de por sí nacer es un acto violento, cuando se realiza una cesárea innecesaria lo es aún más.

Asegura que el bebé nacido mediante este método comienza su vida con una falta de respeto, obedeciendo a las necesidades de otros por nacer en una fecha específica y no cuando el cauce natural lo requiera.

“Se ha aligerado este concepto de dejar nacer al bebé cuando necesita porque se ha abusado de las cesáreas innecesarias y ese es el primer acto de respeto que se viola”, aseguró Campos.

“Este procedimiento conlleva a otros factores que resultan violentos: el ruido del personal médico y el instrumental, la luz, la temperatura fría y eventualmente, la separación del bebé y su mamá. Todo esto es parte de la experiencia de vida de ese bebé que llega al mundo y su cerebro lo registra como se vive, es decir, como violencia”.

Se ha perdido de vista, afirmó, que en ese momento surge la relación entre madre-hijo y que de ahí dependerá el desarrollo de su personalidad.

“El nacimiento impacta totalmente en la vida del ser humano, en su desarrollo. Al nacer no debe haber separación, porque eso le aportará al niño una calidad de vida para que de ahí en adelante siga creciendo”, detalló.

La también especialista en educación, contó que cuando los niños presentan problemas de conducta en lo menos que se piensa es en la forma que nació.

“En los casos de muchos de los niños que tienen dificultades para aprender, nos damos cuenta que no es por falta de capacidad cognitiva, sino que es la parte emocional donde algo está fallando”.

“La capacidad que tienen se escurre porque trae otros asuntos y uno de los que más impacta es el vínculo que haya hecho con la madre. Imagínate que están 9 meses en la panza cómodos y de repente los violentas para sacarlos”.

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El dilema de nacer

A Martha Fragoso también la asustaron. Los médicos le dijeron que no tenía buena pelvis, que era baja de estatura y que eso complicaría el nacimiento de su primer bebé.

Eso la frustró. Durante 9 meses se había preparado para tenerlo de manera natural, pero el miedo le ganó. Aceptó la cesárea, aun sintiéndose violentada.

Entre 2007 y 2012, los nacimientos por cesárea en Sinaloa alcanzaron un 51.2%.

“Fue horrible. Me sentí muy mal porque no me dieron la seguridad que yo necesitaba para tenerlo de manera natural y tuve que vivir momentos muy dolorosos durante y después de la operación”.

No tener cerca al bebé al nacer, contó Fragoso, fue uno de los primeros pesares que vivió. Se estresó e incluso se sintió incapacitada para cuidar y calmar a la bebé que llamó Marián.

“Prácticamente me dijeron que si no me hacía la cesárea mi bebé correría peligro, cuando todavía no era el momento, yo me sentía capaz de poder tener bien. Tuve un parto totalmente deshumanizado”, recordó.

“Me dijeron que no podía parir porque era chaparrita y terminé aceptando. Fue algo muy doloroso, no me podía ni parar. Tenía todo el estrés de una mamá primeriza”.

Con el sentimiento de tristeza y fracaso, mencionó que tuvo que vivir todo un proceso para aceptar que no había podido parir naturalmente. No quitó el dedo del renglón. Tres años después tuvo un segundo revés.

Para tener a Armando todo estaba planeado, pero sintió un pequeño dolor y acudió a chequeo al Hospital Civil. Aún no era tiempo de dar a luz y sintió que al revisarla, el mismo médico le rompió la fuente.

“Me empezaron a decir que cómo era posible que no me hubiera programado, que mi hijo corría peligro, que si algo pasaba iba a ser mi culpa porque yo me negaba a que me operaran, pero nada pude hacer”.

“Yo estaba preparada para ese parto pero como ya me había informado, me dio mucho coraje lo que pasó, pero a diferencia del primero, sí lo tuve piel con piel al momento de nacer y todo fluyó diferente”.

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cuadro2_cesareasParto humanizado

La ahora madre de 4 hijos comentó que al paso de 2 años lo intentó de nuevo. Encontró a una doctora partera que le ayudó a cumplir ese deseo de ser madre de forma natural.

“Tuve un tercer parto muy diferente, con mucho respeto, tranquilidad y la sensación fue totalmente diferente. De Daniel no me separé ningún minuto, lo tuve en mis brazos desde que escuché su llanto”, relató.

“Sentí una inmensa alegría, una euforia por haberme demostrado que sí podía, aunque los médicos dijeran lo contrario. A mí me habían quitado ese deseo, que me hizo sentirme plena, poderosa”.

Al llegar el cuarto hijo, Fragoso pensó que lo lograría de nuevo. No fue así y tuvo que ser operada porque Natalia se había atravesado en su panza.

“Yo ya tenía a la partera, intentamos acomodarla con masajes, yoga, pero no se pudo. Me sentí triste, deprimida, porque tuve un parto muy doloroso, tuve una hemorragia. Me la pasé horrible, incluso me tuvieron que sacar la matriz”, detalló.

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El derecho a nacer

Entre 2007 y 2012, los nacimientos por cesárea en Sinaloa alcanzaron un 51.2%. De acuerdo con Fred Morgan, presidente del Colegio Sinaloense de Ginecología y Obstetricia, se debe a que muchas mujeres creen que sufrirán menos.

Recientemente comentó a ESPEJO que no quieren pasar el estrés provocado por el parto natural para que después les digan que les harán cesáreas.

En este sentido el pediatra Alfredo Lomelí mencionó que existen muchos mitos que llevan a las mujeres a tener cesáreas programadas, cuando pueden hacerlo sin problemas por parto natural.

“La cesárea es una operación maravillosa, que salva vidas, pero ha sido una tristeza que se haya vuelto una manera habitual de nacer. Las cifras están muy por arriba de lo que señala la Organización Mundial de la Salud, que recomienda no más del 15%. Hay un abismo porque estamos teniendo en México un 90%”, señaló.

“Cómo es posible que el 90% de las mujeres en México no puedan parir. La cesárea no es la mejor manera de nacer y ahorita es preocupante que tenemos una epidemia de cesáreas, tanto que el Senado de la República ya tomó cartas en el asunto”.

Aparentemente detalló que más del 50% de los bebés nacidos por cesárea son candidatos a presentar problemas inmunológicos, diabetes a forma temprana y posibilidad de tener obesidad.

En el caso de la madre, es propensa a contraer infecciones, hemorragias y tener procesos dolorosos de recuperación.

“A las mujeres les venden la idea de que una cesárea es lo más seguro cuando no es así; el bebé tiene que estar cerca de su madre desde la primera hora de nacimiento para establecer su proceso de apego y la cesárea no lo permite, tampoco el inicio correcto de la lactancia”, precisó.

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