Economía

Inestabilidad económica | Los ingredientes de la tormenta

Esta semana el gobernador del Banco de México (Banxico), recortó el pronóstico de crecimiento del PIB por cuarta ocasión en el año. La nueva previsión se basa en un ritmo de crecimiento aletargado por el débil desempeño de la actividad industrial y del moderado avance de la demanda interna. Pero, a su vez, estos factores son reflejo de […]

Esta semana el gobernador del Banco de México (Banxico), recortó el pronóstico de crecimiento del PIB por cuarta ocasión en el año. La nueva previsión se basa en un ritmo de crecimiento aletargado por el débil desempeño de la actividad industrial y del moderado avance de la demanda interna. Pero, a su vez, estos factores son reflejo de una tormenta económica de alcance internacional, donde el bajo precio del petroleo y la incertidumbre de los mercados financieros ante la devaluación del yuan chino y la expectativa de una subida de la tasa de interés de Estados Unidos, dejan a la economía mexicana como un pequeño bote a la deriva en medio de la tormenta. 

El precio del petroleo

El último informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) señala que, en el pasado mes de julio, la producción petrólera alcanzó  una media de 31,5 millones de barriles de petróleo al día, 100.700 más que en el mes anterior.  Este nuevo aumento eleva su producción a su nivel máximo desde mediados de 2012 gracias al mayor bombeo de crudo procedente de Nigeria, Irak e Irán y pese a la disminución de la oferta saudí y catarí.

Mientras tanto la demanda del hidrocarburo sigue cayendo, lo que ha hecho caer el precio de la mezcla estadounidense WTI a su valor mínimo en 6 años, al ubicarse por debajo de los 42 dólares por barril. En tanto que el precio del crudo Brent del mar del norte bajó 49 centavos a 49.17 dólares. En el caso de la mezcla mexicana, esta se ubico en los 40.20 dólares por barril, situación que pone en más aprietos a las finanzas públicas federales.

Tipo de cambio

La incertidumbre sobre cuándo la Fed elevará su tasa de interés ha provocado la depreciación del peso mexicano frente al dólar en 9.5% en lo que va del año. Esta situación ya impactó en los precios de productos importados, entre ellos los dispositivos médicos, plásticos y petroquímicos, los cuales se elevaron hasta en 15%, afectando directamente a la industria manufacturera del país.

Analistas financieros señalan que la mayor volatilidad del peso frente al dólar se debe a que la moneda nacional es una de las divisas más comerciadas en los mercados internacionales. De acuerdo con el reporte más reciente del Banco de Pagos Internacionales, es la octava moneda de mayor operación en el mundo.

Ante esta situación, Agustín Carstens ha declarado a The Wall Street Journal que, si las condiciones del mercado cambiario lo requieren, el anco de México podría subir su tasa de interés clave antes que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).

Devaluación que genera incertidumbre

Luego de que China decidiera devaluar su moneda a inicios de esta semana, analistas y columnistas empezaron a alertar sobre los efectos que esta medida podría tener para México. El ajuste de la economía de China, hace que en México también se tengan que hacer cambios en las perspectivas económicas de crecimiento, tal y como ya las dio a conocer el gobernador del Banco de México Agustín Cartens.

Uno de los principales afectados, ha sido la industria nacional del acero. Tras la decisión tomada los pasados días 11, 12 y 13 de agosto por el  Banco Central de China, el precio del acero se ha abaratado aún más. Esta situación aumentaría la importación de acero chino, presionando a las siderúrgicas nacionales.

De enero a mayo de 2015 la importación de acero chino se incrementó 85 por ciento, hasta alcanzar las 352 mil toneladas. Altos Hornos de México (AHMSA) es una de las empresas más expuestas. En el segundo trimestre del 2015, la compañía reportó una pérdida operativa de 19.1 millones de dólares debido a la importación del metal.

Pero esto es solo el principio de la tormenta, pues una fuerte variación del valor del yuan mejora la competitividad de las exportaciones chinas, afectando el orden del comercio internacional también en otros sectores de la economía.

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