Opinión

OBSERVATORIO | Sinaloa 2016: La proximidad del trueno

Ya cercana, a casi ocho meses, la elección de gobernador de Sinaloa muestra la aparente indiferencia de algunos aspirantes y el nervioso protagonismo de otros. El animal político, en permanente estado de vigilia, abre sus fauces sin enseñar los colmillos, táctica selvática para que la presa tome confianza.  Rige de antemano la cualidad de la serpiente. Silenciosa pero letal, seductora y venenosa […]

Ya cercana, a casi ocho meses, la elección de gobernador de Sinaloa muestra la aparente indiferencia de algunos aspirantes y el nervioso protagonismo de otros. El animal político, en permanente estado de vigilia, abre sus fauces sin enseñar los colmillos, táctica selvática para que la presa tome confianza. 

Rige de antemano la cualidad de la serpiente. Silenciosa pero letal, seductora y venenosa a la vez, sinuosa en su desplazamiento pero directa al atacar. Nada queda al último más que el tronido que antecede a la consumación de la rapiña. La política es así: tentadoramente funesta.

Impredecibles los escenarios, entre los priistas de Sinaloa está en juego algo más que una silla. La disputa es entre camarillas de poder que buscan prolongar o lavar la afrenta de 2010, cuando el grupo comandado por el exgobernador Juan Millán pudo, a pesar de un Partido Revolucionario Institucional hasta entonces invencible, construir una victoria de porte y faz priista, aunque embozada de oposición.

¿Qué trae consigo la elección de gobernador?

Especulemos, pues:

Escenario 1

Jesús Vizcarra Calderón retrocedeen el no y acepta la postulación priista, soportada en una decisión del presidente Enrique Peña Nieto para allanarle el camino y calmarle a los adversarios. El grupo que encabezan Malova y Juan Millán logra que PRD y PAN abanderen la candidatura de Gerardo Vargas Landeros.

Escenario 2

La determinación peñanietista favorece finalmente a Heriberto Galindo Quiñónez o David López Gutiérrez, causando con ello que se reedite la jugada millanista que en 2010 le costó al PRI la gubernatura aunque ahora con el inconveniente de enfrentarse los indisciplinados a un presidente priista y pagar el costo político de ello.

Escenario 3

El dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, ávido de aliados para la sucesión presidencial de 2018, acude al pragmatismo priista y permite que Malova participe en la definición del candidato en Sinaloa, vendiéndole a EPN la idea de que Gerardo Vargas Landeros es un operador político que ofrece estabilidad local en un país socialmente convulsionado. Todos los demás en paz.

Escenario 4

Un eventual choque frontal entre las corrientes peñanietista y malovamillanista requiere de un tercero en discordia abriéndose más cartas en el naipe sucesorio: Aarón Irízar López, Sergio Torres Félix y Diva Gastélum Bajo. Aquí, otra vez, la polarización de la elección sería consecuencia natural a no ser que desde Los Pinos se aprieten las tuercas flojas.

De las cuatro teorías, ninguna es tan certera como la eficaz premisa de la junglalización del proceso electoral. Sea cual sea la decisión, indistintamente del candidato, en la selva llamada Sinaloa suenan los tambores de guerra porque está demostrado que en esta tierra no hay más ley ni instituciones que la decretada bestialidad que aplasta con saña hasta hacer tronar al contrario.

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Súplica y exigencia

¡A nuestros niños no! Por favor, detengamos con la ciencia, con la justicia, con la razón, la mortandad de recién nacidos en el hospital del IMSS en Culiacán. Que la bacteria llamada negligencia no nos quite la única ilusión que nos queda.

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