Opinión

Hojas sueltas | Llegó y se fue pobre

Con la exactitud del destino, hay personas y sucesos que se vuelven historia. Es el caso del exgobernador Alfonso Genaro Calderón Velarde, quien desde el primer día de su sexenio (1975-1980) enseñó lo que tenía pensado hacer por lo pobres que viven en los altos, colonias populares, ejidos y campos pesqueros. Dejaba las paredes frías del Palacio de Gobierno (hoy sede del […]

Con la exactitud del destino, hay personas y sucesos que se vuelven historia.

Es el caso del exgobernador Alfonso Genaro Calderón Velarde, quien desde el primer día de su sexenio (1975-1980) enseñó lo que tenía pensado hacer por lo pobres que viven en los altos, colonias populares, ejidos y campos pesqueros.

Dejaba las paredes frías del Palacio de Gobierno (hoy sede del Ayuntamiento de Culiacán) para construir caminos de terracería, centros de salud, escuelas, introducir la energía eléctrica y generar empleos, no obstante manejar presupuestos de egresos que hoy no alcanzarían ni para cubrir los gastos del sector educativo.

Por la Unidad Administrativa Estatal, Difocur, Hospital Pediátrico de Sinaloa y oficinas de Recaudación en los 17 municipios que integraban el estado en aquel tiempo, es considerado el mejor mandatario estatal de las últimas décadas.

Originario de Calabacillas, Chihuahua, 47 años, esposa y dos hijos, Alfonso G. Calderón protestó como gobernador de Sinaloa ante el diputado Aurelio González Meza, presidente del Congreso del Estado, teniendo como invitado al presidente Luis Echeverría Álvarez.

En su mensaje, pronunciado en el cine Diana el 5 de enero de 1975 a las 11:25 de la mañana, Calderón declaró: “Pido a los sinaloenses su apoyo, exijo la crítica severa cuando sea necesario y exhorto a la ciudadanía a conservar la unidad”. Ese mismo día, Fortunato Álvarez Castro tomó posesión como alcalde de Culiacán y 16 más asumieron las presidencias de sus respectivos municipios.

En todas sus giras de trabajo, Alfonso G. Calderón era recibido y despedido con las alegres notas del corrido Los caballos que corrieron. Murió en Los Mochis el 14 de abril de 1990, ciudad a la que, según dijo, llegó a los 7 años de edad “a batir lodo con los pies descalzos”.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo