Ciudadanía

La magia que no todos ven | Jardín Botánico de Culiacán… oscuridad de la casa

Su acervo artístico, su colección de más de mil cien especies vegetales, así como su aporte científico y educativo, le han valido el reconocimiento internacional. Pero localmente, el espacio no es aprovechado como se quisiera. De entre el cúmulo de emociones que genera, asombro y fascinación son las que mejor definen el sentir que persiste en la mente de toda aquella persona que […]

Su acervo artístico, su colección de más de mil cien especies vegetales, así como su aporte científico y educativo, le han valido el reconocimiento internacional. Pero localmente, el espacio no es aprovechado como se quisiera.

De entre el cúmulo de emociones que genera, asombro y fascinación son las que mejor definen el sentir que persiste en la mente de toda aquella persona que visita por primera vez el Jardín Botánico de Culiacán, espacio público que por su atractivo artístico, arquitectónico y natural, es una parada obligada en la capital sinaloense.

Es uno de los espacios públicos para ver arte más especial en el país: en medio de una reserva natural, algunos de los artistas más notables del mundo hacen una exploración estética in situ.

Extracto del libro Arte contemporáneo en México.

Fundado hace 29 años por iniciativa del ingeniero Carlos Murillo Depraect, la calidad de este recinto que se ha dado a la tarea de conservar especies botánicas, investigar, educar en temas ambientales y promover la cultura, es indiscutible. En 2011, por ejemplo, ganó el Premio Obras en la categoría de Mejor espacio público y este año se convirtió en uno de los 10 mejores jardines de Norteamérica, de acuerdo con el Garden Tourism Awards.

Sin embargo, los reconocimientos hacia este oasis contemporáneo no se detienen ahí. Medios internacionales y nacionales como los periódicos El País, El Universal, La Jornada y las revistas National Geographic en español, Vice México, Animal Político, Travesías y La Tempestad, así como portales independientes de diseño y arquitectura, destacan su aporte a las artes, la arquitectura y la botánica de México y del mundo.

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Solo en Culiacán

No hay duda de porqué el trabajo y contribución del Jardín Botánico de Culiacán no pasan desapercibidos. En 2011 sumó una especie nueva a sus más de mil especímenes de plantas y con ello se convirtió en el único jardín botánico de México que ha conseguido reproducir una de las plantas acuáticas más raras y grandes del mundo: la Victoria Amazónica.

El Jardín Botánico de Culiacán es un oasis en una ciudad ruidosa en la que predominan las construcciones grises.

Mari Luz Peinado. El País.

Recientemente se agregó una obra más a su paisaje artístico, conformado ya por cerca de 40 piezas de la Colección Isabel y Agustín Coppel de artistas nacionales e internacionales. Se trata de Encounter, el primer skyspace abierto al público en México, que le tomó al artista estadounidense James Turrell más de 9 años. Espera que valió la pena.

“La experiencia que me produjo la pieza fue la de haber ampliado mi rango de percepción. Sentado a las 5 de la mañana dentro de esa estrambótica escultura de ocho metros de alto, que opera como un observatorio que altera tu visión, al ver el cielo a través de una cámara elíptica enmarcada por un juego de luces, sabía que ya no volvería a ver de la misma forma el paso de las nubes sobre mi cabeza. El skyspace de Turrell había modificado mi mirada y desde ese momento el cielo solo podía ser un azul profundo”, expresó el periodista Édgar Hernández de Vice México.

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Lugar mágico

Cuando se trata de definirlo, único, mágico y especial son algunas de las palabras que saltan a la mente de los visitantes foráneos que se adentran en las 10 hectáreas de este museo viviente.

Museos de arte contemporáneo existen en todas partes. Pero lugares para conocer y contemplar obra de arte contemporáneo, que de manera permanente se exponga y esté abierta al público, hay muy pocos.

José Manuel Springer. Réplica 21.

Felipe Leal, de El Universal, paseó por sus veredas y solo pudo expresar elogios. “Resulta uno de tantos oasis que nos posibilitan revalorar lo maravilloso de nuestra naturaleza, combinada en este caso con expresiones de arte contemporáneo de calidad; visitarlo resulta una grata experiencia ambiental, atmosférica, sensorial, artística, así como de salud física y mental”.

Lo mismo le sucedió a José Luis Chicoma, de Animal Político, quien lo catalogó como “uno de los lugares más mágicos de América Latina” y opinó que debería tomarse de ejemplo para recuperar los espacios públicos para uso y recreación de todos. Así pues, a los ojos del mundo, el Jardín Botánico de Culiacán es una luz mágica. Pero eso no es algo que localmente se aprecie en su justa dimensión. Es pues, una especie de candil de la calle… y oscuridad de la casa.

Fotografía: Jesús Herrera

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