Opinión

¿Vivimos más seguros?

Esta semana, durante una reunión de seguridad llevada a cabo en Mazatlán, el Gobernador de Sinaloa Mario López Valdez aseguró que el estado “ya no es un lugar seguro para delinquir”. Malova basó sus declaraciones en las cifras de detenciones diarias (20) y mensuales (700) reportadas por los cuerpos de seguridad. Es verdad que las […]

Esta semana, durante una reunión de seguridad llevada a cabo en Mazatlán, el Gobernador de Sinaloa Mario López Valdez aseguró que el estado “ya no es un lugar seguro para delinquir”. Malova basó sus declaraciones en las cifras de detenciones diarias (20) y mensuales (700) reportadas por los cuerpos de seguridad.

Es verdad que las cifras de homicidios y otros delitos de alto impacto han disminuido en Sinaloa desde los picos que se vivieron a principios de la década, pero también lo es que esa disminución ha ido en paralelo con la incidencia delictiva de México como país. O sea, no se puede atribuir a los esfuerzos y las políticas de este gobierno estatal.

Los reportes de asesinatos durante los últimos días revelan una realidad que, al parecer todos, menos el gobierno y su discurso triunfalista, vemos claramente.

Solamente la tercera semana de noviembre dejó un saldo de 23 asesinatos en el estado. (Anualizada, esta cifra significaría casi 1200 asesinatos). Estos hechos se vuelven a presentar a plena luz del día, algunos incluso en zonas céntricas de la capital, como el Instituto Windsor por el bulevar Madero, o a un costado de Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Los resultados del Índice de Paz, dados a conocer este jueves, muestran que Sinaloa está muy lejos de ser un estado pacífico. Las cifras son contundentes. Los asesinatos en Sinaloa se han reducido de una tasa de 41 a 32 por cada 100 mil habitantes, cifra que continúa siendo alarmantemente alta, y muy por encima del promedio nacional. Pero además, el 82 por ciento de los asesinatos cometidos durante el 2014 quedaron impunes. Esto, a pesar de que el estado destina el 28% de su PIB (41 mil pesos per cápita) a la seguridad pública y combate a la delincuencia.

De acuerdo con el Índice de Paz, los grandes retos de Sinaloa en materia de seguridad son: Bajar el número de homicidios dolosos, controlar el uso de armas de fuego y reducir la pavorosa impunidad que permea nuestro sistema judicial. Pero una mayor cantidad de recursos sin un plan de acción inteligente y realista, ni voluntad política es poco útil.

Ante la pregunta de: ¿vivimos más seguros? solo queda responder que Sinaloa lleva ya 11 años estancado en las últimas tres posiciones del ranking de paz.

Los números de la violencia en Sinaloa (2014)

53.4 por cada 100 mil habitantes es la tasa de robos de vehículos con violencia en el estado, muy por encima de la tasa nacional (22)

 

32.3 por cada 100 mil habitantes fue la tasa de homicidios dolosos. La tasa nacional fue de 13.3

 

64.7 por cada 100 mil habitantes fue la tasa de delitos relacionados con delincuencia organizada. La tasa nacional es de 76.7

 

57.7 por cada 100 mil habitantes fue la tasa de delitos con arma de fuego, la más alta del país. La tasa nacional es de 17.

 

82 por ciento del total de delitos cometidos en 2014 quedaron impunes

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo