Opinión

OBSERVATORIO | ¿Va o no Vizcarra por la gubernatura?

Tal vez la pretensión de Jesús Vizcarra Calderón —al decir que no buscará la candidatura del PRI a la gubernatura de Sinaloa— sea mera estrategia de prudencia política o producto de una lucha interna entre su deseo latente por gobernar el estado y el temor a que ese sueño se vea de nuevo frustrado. Encabezar las encuestas de aceptación ciudadana entre tanto priista […]

Tal vez la pretensión de Jesús Vizcarra Calderón —al decir que no buscará la candidatura del PRI a la gubernatura de Sinaloa— sea mera estrategia de prudencia política o producto de una lucha interna entre su deseo latente por gobernar el estado y el temor a que ese sueño se vea de nuevo frustrado.

Encabezar las encuestas de aceptación ciudadana entre tanto priista que aspira a la postulación, pero que no tiene tal rating social, ¿significa que ya tiene ganada la elección constitucional? 

No y sí. Depende de muchísimos factores pero el principal es que el PRI y el presidente Enrique Peña Nieto le emparejen el terreno para facilitarle el triunfo electoral, sin margen de error. Obviamente que el sí de Vizcarra iría condicionado a la victoria que no pudo lograr aquel 4 de julio de 2010, laurel que significaría disciplinar a los precandidatos y seguidores que se pelean con todo el lodo por la nominación tricolor.

El principal oponente a la candidatura de Vizcarra es Juan Millán Lizárraga, quien operó y consumó hace casi seis años la derrota del empresario de la carne. El exgobernador, a diferencia de 2010, tiene flancos débiles como la aspiración de su hijo Juan Ernesto Millán Pietsch a ser el próximo alcalde de Culiacán, así como un priista habitando Los Pinos que tiene en Miguel Ángel Osorio Chong a un operador de la vendetta política que aplasta como cucarachas a los adversarios. Tampoco Malova sería ya aquel aliado antivizcarrista de Millán porque tendrá que hacer pactos con priistas de alto nivel para que no le apliquen la misma cacería enderezada contra Guillermo Padrés, ex gobernador de Sonora. Y si JVC resultara ungido sería López Valdez el primero en apaciguar a Gerardo Vargas Landeros, el aspirante más visible y con grandes posibilidades de ser postulado en caso de que Vizcarra sostenga la negativa.

Si es que el pragmatismo priista no ha cambiado, como tampoco el PRI evoluciona en sus mañas y métodos, las señales indican que el llamado que la dirigencias del PRI hace a los acelerados pretensos por la gubernatura, para que se disciplinen e implementen una tregua en sus guerra de lodo, no es más que táctica para amansar la jauría que se le echaría encima a Vizcarra.

Hay otro factor que en 2010 incidió en la derrota de Vizcarra: el narcotráfico. Ahora también el cártel de Sinaloa experimenta una reconfiguración en sus cabezas con un Joaquín Guzmán Loera huyendo de la cacería desatada por la Marina, mientras que Ismael Zambada García decretó entre sus pistoleros y narcopolíticos un bajo perfil que lo aleje de la mira del Gobierno. Sería difícil que el Mayo autorizara de nuevo el uso de su nombre con fines electorales.

Un último elemento a considerar es el negocio que JVC ha hecho con la firma SuKarne,quintuplicando ganancias y expansión desde que dejó de lado la política y se centró en la actividad empresarial. Si un gobernador priista tradicional vendría a amasar la fortuna de su vida, ¿a qué vendría Vizcarra cuando está por aparecer en las listas de Forbes?

Y volvemos al mismo punto: en política no existe el no como decisión irrevocable. Mucho menos cuando el presidente, muchos priistas, sondeos de opinión y la resaca nostálgica de 2010 susurran al oído de Vizcarra, de día y de noche, que acepte la candidatura.

RE-VERSO

Qué desaire, de plano,

que ya asada la chuleta,

ahora traiga la cantaleta,

de que es vegetariano.

No hay quinto malo

Lo único bueno de los quintos informes, como el que entregó Malova al Congreso el 15 de noviembre, es que anuncia el fin de un sexenio que por sus pasos de baile será recordado.

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