Ciudadanía

Mientras Culiacán le apuesta al Par Vial, Mazatlán analiza vialidad incluyente

El tema de la movilidad para Mazatlán no solo es invertir en infraestructura, sino emprender estrategias que generen vialidades incluyentes y calles completas que permitan aumentar la capacidad de las vías, disminuir las concentraciones vehiculares, incrementar la seguridad y reducir el costo de transporte. Xavier Treviño Theesz, director para México del Instituto de Políticas para […]

El tema de la movilidad para Mazatlán no solo es invertir en infraestructura, sino emprender estrategias que generen vialidades incluyentes y calles completas que permitan aumentar la capacidad de las vías, disminuir las concentraciones vehiculares, incrementar la seguridad y reducir el costo de transporte.

Xavier Treviño Theesz, director para México del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), señaló que en infraestructura, la tendencia en las ciudades es usar lo que se tiene de manera más inteligente y eficiente, en vez de estar construyendo infraestructura que no se va a poder mantener a futuro.

Durante el Taller de Diseño de Vialidades Incluyentes para Mazatlán, convocado por el Implan Mazatlán, el especialista en ciclociudades dijo que el tema del transporte de mover gente en bicicleta o transporte público es un ganar-ganar, no cuesta y, por el contrario, ahorra dinero a la sociedad.

“Hay cosas muy sencillas que podemos hacer con las calles que tenemos, no necesitamos tener nuevas calles, son cosas con pintura y que tienen que ver más con la operación de la vía que con inversión”, expresó.

Al evento acudieron presidentes, directores y representantes de cámaras empresariales, colegios de arquitectos e ingenieros, Codesin, AMPI, grupos de ciclistas, UAS, Universidad de Durango, empresarios de fraccionamientos, estudiantes universitarios, Proyecto Centro Histórico, Protección Civil, Comunidad Extranjera, funcionarios y servidores públicos de Planeación, Instituto del Deporte, Planeación de Ahome, entre otros.

En su conferencia magistral Ciclociudades, Treviño comentó que el control de los vehículos particulares genera bienestar social y genera equidad.

Desmitificó el argumento de equidad y el derecho al libre tránsito en el uso excesivo de automóviles particulares, ya que está comprobado que los hogares más ricos son los que tienen más vehículos y que los hogares más pobres no lo tienen.

Actualmente, en México se invierten en infraestructura vial 87 pesos de cada 100 pesos del presupuesto de las ciudades, favoreciendo más a los automovilistas; en tanto que la mitad de los viajes se hacen en transporte público.

 

Tendencia de accidentes

Israel Victoria Lona, director del Implan Mazatlán, señaló que la tendencia en la ciudad es el uso indiscriminado del automóvil, lo cual está llevando a un incremento de accidentalidad sobre la población más vulnerable que son los ciclistas y los peatones.

Mazatlán se encuentra por arriba de Culiacán a pesar de tener menos población, con 295 accidentes por cada 100 mil habitantes, mientras que la cifra estatal es de 254.

“Mazatlán necesita generar una movilidad incluyente, donde la bicicleta, lo peatonal y el transporte público, son las estrategias fundamentales con las cuales iniciar una movilidad segura que reduzca los accidentes”.

En el taller se dijo que no se puede plantear un futuro de Mazatlán en el siglo XXI teniendo una tasa de accidentes por falta de infraestructura y señalización, ya que la señalización no es un adorno ni un accesorio que pueda ser prescindible, al igual que las banquetas.

Antes se debe pensar en valores cualitativos para mover gente, no para mover vehículos particulares, pues los usuarios son primero.

Alejandra Leal Vallejo, asesora del ITDP, habló de los beneficios de promover vialidades incluyentes y calles completas: se mueven más personas en el mismo espacio; proporcionan opciones accesibles y atractivas de movilidad sustentable; aumentan la oportunidad de que las personas aprovechen mejor su tiempo, reduzcan su gasto en transporte, mejoren su salud y disfruten de la vida urbana.

Asimismo incrementan la seguridad vial al tener más certidumbre acerca del lugar y movimientos de todos los usuarios de la vía; e impactan positivamente a la economía local ya que hay más espacios seguros para el disfrute de la ciudad a una escala humana donde el acceso a bienes y servicios es sencillo y de forma local.

Leal Vallejo destacó la necesidad de promover calles que generen comportamientos adecuados en el peatón, ciclista y automovilista. Esto requiere de un proceso que incluye planeación, diseño, evaluación y monitoreo.

Se trata, agregó, de identificar las zonas de demanda y con más personas utilizando calles y servicios (escuelas, hospitales, etc.) para realizar un diagnóstico y ver las necesidades y los obstáculos que existen para ver cómo se pueden cambiar.

 

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