Elecciones 2016

Crónica de un debate que no fue

De nueva cuenta no hubo debate entre los candidatos a gobernar Sinaloa. No solo porque los contendientes no se lo propusieron o no quisieron, sino porque el formato no da para eso. El Instituto Electoral del Estado de Sinaloa, al igual que el Consejo Estatal Electoral en su momento, no atinó en la organización de […]

De nueva cuenta no hubo debate entre los candidatos a gobernar Sinaloa. No solo porque los contendientes no se lo propusieron o no quisieron, sino porque el formato no da para eso. El Instituto Electoral del Estado de Sinaloa, al igual que el Consejo Estatal Electoral en su momento, no atinó en la organización de un verdadero debate de ideas y propuestas.

El evento no comenzó a las 17:00 horas de este lunes como decía la invitación. Desde el domingo el equipo de Quirino Ordaz Coppel se apoderó de buena parte del espacio que hay justo enfrente del Modular Inés Arredondo, colocando dos escenarios móviles, así como algunos elementos de propaganda.

Pero fue hasta este lunes que empezó la discusión, que no debate, entre los brigadistas del candidato del PRI y los del candidato independiente, Francisco Frías Castro, pues al llegar al lugar reclamaron que tenían todo acaparado. Gandallas pues.

Quien terció en el asunto fue el equipo de la campaña de Héctor Melesio Cuen Ojeda, pues ante la falta de espacios para hacer lo mismo, se optó por colocar sobre la calle una serie de unidades con propaganda móvil y con esto empezó la guerra de porras y ruido.

Las bubucelas eran de Quirino. Las trompetas de Cuen. La gente de Mariano Gómez Aguirre del PRD llegó con unas letras que debían formar su nombre pero nunca se leyó completo.

En el interior, otra confrontación tenía lugar previo al inicio del debate, pero no entre los candidatos ni entre los partidos políticos. Los periodistas toparon con pared: no había acceso al área del debate.

El problema fue que algunos periodistas, columnistas y analistas sí tuvieron acceso y los reporteros en general fueron relegados a una área donde había pantallas de televisión para ver por circuito cerrado un debate que estaba del otro lado de la puerta. A solo unos pasos.

Pero nadie aceptó el “corral de la ignominia” y el reclamo no tardó. Quienes impedían el paso fueron exigidos por los periodistas y la respuesta empeoró las cosas: “Si alguien se quiere ir, las puertas están abiertas”. Error.

Los gritos fueron bien ganados: “¡Queremos entrar!, ¡queremos entrar!, ¡queremos entrar!, ¡queremos entrar!”, entonaron fuerte los reporteros y fueron esos gritos, ya con el debate en curso, los que obligaron al secretario del IEES a salir a dar la cara y a corregir la plana: “Podrán entrar de cinco en cinco a una sección del teatro en la parte superior del MIA”. Pero el daño ya estaba hecho.

Un miembro del equipo de Martín Heredia comentó a ESPEJO que era irresponsable lo que pasaba en las afueras del Modular Inés Arredondo, e incluso advertía que podía suceder algún problema de violencia. Fue entonces que recordó que durante los ensayos, Martín Heredia y Quirino Ordaz se encontraron, lo que motivó una foto que Quirino presumió en las redes sociales. Pero lo que no compartió fue que al preguntarle al panista que si estaba listo para debatir, este le contestó que no se equivocara, que el debate se daría adentro y no afuera, aludiendo el error de movilizar a tanta gente para hacer ruido.

Quienes no estaban muy contentos con el “ejercicio democrático” de debatir, fueron los comerciantes locales, pues no los dejaron trabajar, sobre todo a los boleros, vendedores de puestos fijos y semifijos, ya que bloquearon los accesos y no les consumían a ellos, sino que ya traían comida y bebida con ellos. Y a nadie se le ofreció un trapazo.

Los ánimos se caldearon entre una y otra porra. La pelea se dio, entre batucadas, consignas, porras, mantas y cartulinas, entre los seguidores de Quirino Ordaz Coppel y los de Héctor Melesio Cuen Ojeda. De repente se escuchó una ráfaga de ¡Cuen!, ¡Cuen!, ¡Cuen! Pero los de enfrente reaccionaron: ¡Quirino, la UAS está contigo! Y dolió.

La organización del debate entre los candidatos a gobernador se vio empañada no solo porque no se generaron condiciones a los medios de comunicación para la cobertura, sino porque no se tuvo la capacidad ni la autoridad para impedir que afuera, los simpatizantes, brigadistas y equipos de campaña en general, hicieran un temerario espectáculo que aunque no pasó a mayores, sí generó roces e intentos de broncas… incluso una joven brigadista del PRI resultó golpeada, aparentemente por uno del PAS.

Adentro, los candidatos no lograron debatir. No quisieron. Como nunca quieren. Cada quien llevaba su plan, pero hubo desde los que se mortificaron más porque el moderador, el periodista Andrés Villarreal, pronunciara correctamente el nombre de su partido, hasta el que se cansó de aclarar señalamientos y el que parecía ministro religioso.

Al final, nada pasó. Ni hubo debate, solo exposición de algunas ideas (recicladas), ni tampoco hubo broncas entre los porros… porras.

La única candidata, Mony Rocha, traía más gente que Jesús Estrada Ferreiro, candidato del Movimiento Reconstrucción Nacional (¡Morena!, seguro reclamará a la redacción de ESPEJO) cuyos simpatizantes se pudieron contar al finalizar el evento: 20. No más.

Los del PRD, tímidos, intentaron entrar al ruedo, pero solo llevaban dos banderillas amarillas y no traían para cortar ni rabo ni oreja. Mejor se fueron a las oficinas estatales de su partido, donde concluyeron con un mitin.

Los de Frías Castro igual, aunque con un poco más de gente, lanzaron unos cinco minutos de gritos volteando hacia la parte superior del edificio del MIA, donde solo había prensa y se fueron.

La basura electoral demostró por qué los ciudadanos odian las campañas, además de todo lo demás.

Un video de estudiantes uniformados de la UAS, acarreados en el camión 214 de la línea Norte de Sinaloa para apoyar a Cuen, indignó en las redes sociales. 37 segundos y más de 31,000 reproducciones en 8 horas fueron suficientes. Facebook se dio vuelo.

Mientras tanto, la revista Proceso retomaba una información ya publicada en Sinaloa con relación a una encuesta publicada en un noticiario de radio que daba por ganador a Quirino, misma que desmintió Mitofsky, a quien se atribuía su levantamiento.

“Si los partidos te tienen jodido, vota por Frías Castro y saca del Gobierno a los bandidos”, se podía leer en un cartel de seguidores de Frías Castro que bailaban al ritmo de una canción que decía: “Hasta la madre estamos todos los ciudadanos”.

Cabe decir que al inicio de la transmisión, al menos por unos diez minutos se interrumpió la señal emitida vía internet. Otra pifia.

El final fue intenso, no por el fallido debate, sino porque afuera las porras y los porros se peleaban el acceso principal, por donde no salió ningún candidato, cuando la riña era para hacerle valla al seguro ganador. El tiro fue sobre todo entre Cuen y Quirino. Batucadas más, bubucelas menos.

Al final, Cuen se apoderó del kiosco de la plazuela Álvaro Obregón mientras Quirino se fue marchando por la calle Paliza hasta las oficinas del PRI.

Martín Heredia del PAN decidió no llevar porras ni movilizar brigadas ni elementos propagandísticos para evitar algún incidente. El mismo ruido que hizo afuera lo hizo dentro.

Leobardo Alcántara del PT como Estrada Ferreiro del Movimiento Regeneración Nacional… Morena, tampoco llevó refuerzos. Ni los ocupaba.

 

FOTOS: César Hernández/ Revista ESPEJO.

 

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