Educación

En crisis el modelo socioeducativo de la Universidad Autónoma de Sinaloa

Aunado a la crisis del modelo de liberalismo económico, en el contexto mundial, las universidades, entre ellas la Universidad Autónoma de Sinaloa, tienen el desafío de rediseñar e implementar un nuevo modelo socioeducativo que contribuya a la formación de profesionistas del más alto nivel en las diferentes disciplinas del conocimiento para que aporten soluciones a […]

Aunado a la crisis del modelo de liberalismo económico, en el contexto mundial, las universidades, entre ellas la Universidad Autónoma de Sinaloa, tienen el desafío de rediseñar e implementar un nuevo modelo socioeducativo que contribuya a la formación de profesionistas del más alto nivel en las diferentes disciplinas del conocimiento para que aporten soluciones a las problemáticas de la sociedad moderna.

En correspondencia con la primera Revolución Industrial (1750‑1850) se dio impulso a un modelo de universidad inspirada en el pensamiento alemán de Von Humboldt (inicios del siglo XIX) que fue dominante en Europa (sin dejar de reconocer la influencia de la universidad francesa), en donde el saber y la ciencia se constituyeron en la palanca del desarrollo económico capitalista. Desde entonces se perfilaron la libertad de cátedra y de investigación, y la autonomía de la universidad tanto para autogobernarse como para definir sus propios planes y programas de estudio. Dicha autonomía solo entraba en tensión cuando algún centro educativo se distanciaba de la función de reproducción en la formación de sus profesionistas que no coincidieran con la ideología del Estado.

El sistema educativo en el orden mundial y de los estados nación en particular, históricamente desde un enfoque sistémico ha presentado tensiones para definir sus fines y medios ante los sistemas político, económico y social. Así de manera más marcada con la segunda Revolución Industrial (1850-1914) que se consolida el proceso de globalización, y más aún desde el surgimiento del neoliberalismo —la pasada década de los 80— los fines de la esfera tecnoeconómica se sobrepusieron sobre los fines del sistema educativo, influyendo en su sentido ético y teleológico haciéndolos coincidentes con la ideología del libre mercado, aunque siempre con la vigilancia del Estado sobre las instituciones de educación superior.

Actualmente se reconoce, por parte de los principales organismos internacionales (FMI, BM, OMC), la crisis del modelo neoliberal; lo que en los egresados de la universidad se refleja como baja en la movilidad social, disminución de las tasas de empleo, caída de los salarios, siendo lo más preocupante el paro laboral de los profesionistas con más altos niveles educativos.

Por si fuera poco, el fenómeno Donald Trump intensifica la subordinación de México a los intereses de las políticas económicas de EE. UU., junto a la tendencia de ruptura de la comunidad económica europea (brexit, y otros países próximos a realizar consultas), y también a la creciente derechización de los gobiernos a nivel planetario; es que estamos frente a un escenario inédito y en proceso de construcción de un nuevo paradigma socioeconómico que remplace al paradigma del liberalismo económico.

El caso de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) aun cuando no sigue un modelo heteroestructurante (por su carácter autonómico) donde desde la SEP-Estado se imponga su quehacer, pero sí se orienta a un modelo de universidad tradicional de corte funcionalista en el cual las carreras de mayor matrícula siguen siendo las de Contabilidad y Administración, Medicina, y en menor medida las áreas de las ingenierías y de las ciencias físico matemáticas; desde hace 36 años se ha venido debilitando un modelo de interacción autoestructurante al sustituir sus esquemas comunicacionales horizontales por una forma organizacional jerárquica y vertical con base al principio de autoridad —muy coincidente con las políticas de los gobiernos de Sinaloa. La otrora Universidad Democrática Crítica y Popular, en los últimos doce años ha devenido en un proyecto de Universidad Académica Funcionalista donde se ha acentuado un carácter autocrático ante los problemas políticos y socioeconómicos de la entidad, y a decir de sus críticos, actualmente está convertida en un modelo de universidad-partido. Pero ¿qué problemas de inicio nos pueden servir para orientar el cambio en la UAS?

Diseñar y ejecutar un sistema de seguimiento de egresados longitudinal, que nos permita conocer el impacto real que tienen en el mercado laboral los profesionistas que egresan de la máxima casa de estudios, incluyendo las zonas geográficas donde se ubican, la diferencia entre lo aprendido en el aula y el conocimiento práctico que requieren en la profesión, las nuevas carreras y tecnologías que demandan los empleadores, entre otros aspectos; lo anterior sería un insumo pertinente para el rediseño de los planes y programas de estudio.

Creación de un Sistema de Vinculación Regional que facilite la interacción con los sectores productivo y público a fin de diseñar un Plan Estratégico de Desarrollo de Sinaloa con una prospectiva a corto, mediano y largo plazo, en donde la institución rosalina aporte el capital humano mientras que el sector privado y gubernamental proporcionarían el capital financiero y social; la intención es generar una sinergia para el desarrollo de parques tecnológicos como el de tecnologías de la información y la comunicación (con tecnologías verdes innovadoras), o clústeres para el uso de energías renovables (uso de energía solar, energía eólica, y más), proyectos acuícolas sustentables de pequeñas y medianas empresas, por citar algunos. Lo anterior con un enfoque de mejorar la competitividad e impulsar un desarrollo sustentable sinaloense.

Impulsar una reforma universitaria que tomando en cuenta el contexto actual a nivel internacional, nacional y local, tenga entre otros objetivos la construcción de un nuevo modelo socioeducativo donde la esfera tecno económica armonice sus fines con los fines de la esfera educativa, siendo estos formar profesionistas del más alto nivel en las diferentes áreas del conocimiento, y que de manera consciente asuman en su praxis principios democráticos y éticos a favor de una sociedad más justa y humanitaria. Dicha reforma pasa obviamente por modificar la Ley Orgánica de la universidad y por un distanciamiento de las relaciones verticales y autoritarias.

Sin duda que estos tres puntos, dirían las autoridades de la UAS, ya están siendo atendidos o ya están resueltos; pero la realidad es que desde la zona de confort de la Torre de Rectoría donde se toman las decisiones del quehacer institucional, son incapaces de ver a una comunidad universitaria cansada de no ser tomada en cuenta, que cada vez más a los profesores e investigadores les es ajena la simulación del cambio de autoridades (incluida la reelección del rector actual) y que su trabajo académico-administrativo y de intendencia día con día se desvaloriza al igual que se van perdiendo sus conquistas laborales. En suma hay un desfase o desajuste en el modelo socioeducativo uaseño de carácter objetivo a nivel contextual macro-micro y de carácter subjetivo observado en el clima institucional, constatándose el agotamiento del modelo de universidad que tiene como lema sursum versus.

 

¿Quién es José de Jesús Lara Ruiz?

http://jjlararuiz.wordpress.com | e-mail: [email protected]

Es profesor e investigador jubilado de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Se desempeña actualmente como catedrático a nivel de posgrado en instituciones educativas públicas y privadas del estado de Sinaloa. Ha dirigido una docena de tesis de posgrado y cuenta con diversas publicaciones de libros y capítulos de libros relacionados con la tecnología educativa y temas socioeducativos en general.

 

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