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Hay historias en Facebook que no deberían dar risa

La tarde del pasado domingo, una noticia conmocionó a un gran número de culichis, los que estuvieron en la plaza Forum o quienes presenciaron el suceso a través de redes sociales: el lamentable suicidio de una joven culichi impactó no solo por la naturaleza del acto, sino también por la manera en la que fue […]

La tarde del pasado domingo, una noticia conmocionó a un gran número de culichis, los que estuvieron en la plaza Forum o quienes presenciaron el suceso a través de redes sociales: el lamentable suicidio de una joven culichi impactó no solo por la naturaleza del acto, sino también por la manera en la que fue transmitido y produjo la burla de cientos de internautas que bromearon con el suceso.

Es habitual ver en los portales de noticias extranjeros las historias de personas que recurren al suicidio y transmiten a través de redes sociales el hecho o los casos de historias en lugares lejanas de intentos de suicidios que conglomeran grandes masas de personas que apoyan a la víctima para que deserte. Sin embargo, la historia fue un tanto diferente en nuestra ciudad. Las personas utilizaron los medios para reírse de la joven e incluso darle vida a memes e historias cómicas del nada divertido suceso.

Ahora todo es un meme. Aunque dicen que es bueno tomarse las cosas con humor, las plataformas virtuales que representan las redes sociales han pasado a ser un arma de dos filos que deja en evidencia la escasez de valores entre la ciudadanía. El sector juvenil de la ciudad fue el principal impulsor de burlas a través de las redes sociales que desataron la furia de algunos usuarios que lograron desaparecer los contenidos en los que se ridiculizaba el hecho.

Estudios realizados por la Universidad de Harvard señalan que este asunto del like me es más complejo de lo que parece, lo que antes era una adicción simple a las selfies podría estallar y convertirse en un deseo compulsivo por encontrar atención masiva en las redes, incluso si se trata de utilizar la desgracia de los otros para aumentar nuestra popularidad y aceptación. Los terapeutas coinciden en señalar que no son las redes las que producen estas conductas, sino que existe ya una identidad con alguna deficiencia que nos predispone a relacionarnos de este modo con ellas. En general, hay problemas de autoestima y una permanente búsqueda de aprobación.

Facebook se ha puesto intenso, entre lo que la ciudadanía tarda en separar lo correcto de lo incorrecto, el drama y las historias de histeria van convirtiendo el día a día de la ciudad en un meme que no respeta límites y que se alimenta de la necedad de los usuarios de las redes por acaparar la atención y figurar en estas plataformas.

 

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