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Semana Santa en las culturas del noroeste | Una historia de incesto primigenio

Texcto publicado originalmente el 1 de abril del 2018. ¿Sabías que en las culturas indígenas del noroeste del país el mito de la Semana Santa se desenvuelve en torno al evento fundador de un incesto entre Jesús y la virgen? Seguramente te ha tocado observar como cada año, a partir del miércoles de ceniza, pobladores […]

Texcto publicado originalmente el 1 de abril del 2018.

¿Sabías que en las culturas indígenas del noroeste del país el mito de la Semana Santa se desenvuelve en torno al evento fundador de un incesto entre Jesús y la virgen?

Seguramente te ha tocado observar como cada año, a partir del miércoles de ceniza, pobladores de los pueblos indígenas bajan de sus comunidades hacia las ciudades del estado con el fin de, disfrazados de judíos (también conocidos como matachines), recolectar dinero para las celebraciones de Semana Santa.

Pero esta es solo una parte previa a los festejos de la Semana Mayor, que entre los pueblos indígenas del noroeste de México mezcla elementos prehispánicos con la religiosidad de la Iglesia católica para crear narrativas fantásticas que, a pesar de ser similares a la Semana Santa que celebra la comunidad católica, tiene su propia magia e identidad.

En el ensayo De la violencia mítica al «mundo flor». Transformaciones de la Semana Santa en el Norte de México, publicado por el Journal de la société des américanistes, los investigadores Carlo Bonfiglioli, Arturo Gutiérrez y María Eugenia Olavarría, señalan que: “En las semanas santas del occidente y noroeste de México –yaquis, tarahumaras, coras y huicholes– los centros ceremoniales se convierten en el escenario de un conflicto entre los seres asociados al Cristo-Sol y aquéllos asociados al inframundo”, conflicto que al finalizar la Semana Mayor marca el “punto de regreso a la armonía cósmica y la propiciación de la abundancia”

El incesto primigenio

Luego de la conquista española, la evangelización llevada a cabo por jesuitas y franciscanos, proporcionó al pensamiento indígena elementos nuevos para reflexionar sobre el orden cósmico del mundo, y en este caso, la pasión de Cristo les ofreció nuevas posibilidades para pensar temáticas más terrenales como la conquista territorial y el conflicto étnico y religioso.

Uno de los elementos que confluyen tanto en las comunidades yaquis, tarahumaras, coras y huicholes es un acto de ‘incesto primigenio’ que a pesar de que varía un poco de comunidad a comunidad, en todas está presente como acto que ‘da origen del universo o de una parte importante de él’.

“En los cuatro casos, los protagonistas corresponden a un par demiúrgico: Serpiente/Nazareno entre los huicholes; Judíos/Jesús entre los coras; Diablo/Dios entre los tarahumaras y yaquis. La actividad creadora de estos pares se desenvuelve en torno al evento fundador de un incesto”, señala el ensayo.

Así, mientras que entre coras y huicholes, el acto incestuoso se da entre Jesús y la Virgen, para los tarahumara este es de segundo tipo al involucrar a dos parientes de sangre del mismo sexo que comparten la misma pareja sexual: “dos hermanos varones, el mayor y el menor, que no son sino el Diablo y Dios, quienes comparten la misma mujer”.

Por último, entre los yaquis, tanto la relación de parentesco como el acto sexual se encuentran de manera virtual, pues la relación del pascola o Diablo, con la Virgen, es de parientes espirituales por su participación mutua en un ritual “cuyo incesto, si bien solo se alude, genera consecuencias apreciables en el castigo infligido al transgresor”.

En el caso huichol es la Virgen quien manifiesta su deseo al Nazareno, mientras que en el cora es a la inversa. En el mito tarahumara puede inferirse que el engaño es del Diablo, puesto que la esposa de Dios es quien denuncia los hechos. En el caso yaqui hay ambivalencia, ya que la Virgen busca al pascola ‘para darle de comer’ y este se niega, actitud en que la Virgen ‘descubre’ sus malas intenciones.

Luz y oscuridad

En base a este acto de incesto primigenio, los mitos de Semana Santa de estas cuatro culturas del occidente del país, desatan una lucha entre el bien y el mal que acaba con el asesinato o muerte de Jesús, para luego resucitar y subir al cielo en forma de sol y en el que los derrotados “se retuercen como víboras, quedan convertidos en serpientes; o bien, solo se señala el destino inframundano del transgresor”.

“El incesto como evento fundador instaura a los dos bandos protagonistas del ritual de Cuaresma y Semana Santa, ya sea porque buscan la venganza o bien porque ambos bandos ya están dispuestos a entablar una lucha de tintes cósmicos”.

Durante la Cuaresma y Semana Santa los judíos/Diablo se enfrentan con Jesús/Dios y en todos los casos Jesús es derrotado para resurgir como Sol entre coras y huicholes, o bien para renacer como niño Dios, listo para emprender su crecimiento acelerado en un año en los casos huichol, cora y yaqui.

Incesto y orden social

Así, para las culturas del noroeste, la Semana Santa tiene una connotación mística que explica el orden estacional o cósmico a través del cual organizan su vida en sociedad, pues mientras que en el caso de los yaquis, las relaciones incestuosas provocan sequías, en el huichol son causa de inundaciones o eclipses, por lo que este acto en sus mitos provoca una ruptura con su orden social, una ruptura que se resuelve con la resurrección de Jesús/Dios y su subida al cielo.

La Semana Santa yoreme

  • Para los Yoremes, el festejo de la Semana Santa inicia el Domingo de Ramos con la bendición de palma en la iglesia con la cual forman cruces para proteger sus hogares y familias.
  • Posteriormente, el miércoles a las 12 de la noche, los judíos entran a la iglesia para sacar al señor y meterlo a la cárcel y el jueves santo se hace un conti, o procesión de santos, durante la tarde.
  • El viernes santo, los judíos acuden a las corridas por las mañanas y, en busca de cristo, tumban las cruces colocadas en los hogares. Ese día se celebran los contis “del Viejito”, “La corrida de Jesucristo” y el de su “Crucifixión”, siguiendo el ritual litúrgico enseñado por los misioneros jesuitas
  • El sábado de gloria o resurrección, los judíos corren arrepentidos a la espera de poder entrar a la iglesia para quemar las máscaras que llevaron durante todo el festejo, esto como forma de arrepentimiento por haber entregado a Jesús para la crucificción
  • Por último, el domingo se lleva a cabo la corrida de santos en honor a la resurrección de Cristo, en donde cada año más personas se suman cumpliendo mandas por los favores cumplidos.

Si quieres conocer más detalles sobre la Semana Santa de estos pueblos indígenas del noroeste puedes visitar el ensayo citado dando click aquí.

FOTO: Rashide Frías/ Cuartoscuro.

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