Ciudadanía

Homofobia alterada | Discriminación LGBTI+ una realidad en Culiacán

“Hay personas a las que les molesta lo que eres, más allá de lo que haces… pero no puedes cambiar lo que eres”.  Así lo explicó Lucía, una joven homosexual cuando se le cuestionó sobre la violencia que vive la comunidad LGBTI por las calles de Culiacán. Cuando decimos que vivimos en una sociedad incluyente, […]

“Hay personas a las que les molesta lo que eres, más allá de lo que haces… pero no puedes cambiar lo que eres”.  Así lo explicó Lucía, una joven homosexual cuando se le cuestionó sobre la violencia que vive la comunidad LGBTI por las calles de Culiacán.

Cuando decimos que vivimos en una sociedad incluyente, probablemente sea en el sentido más subjetivo. No podemos negar que en Sinaloa y Culiacán como caso específico se han dado grandes avances en cuestión de aceptación de la diversidad sexual, pero aún hay mucho camino por recorrer.

Nuestro país ocupó el segundo lugar a nivel mundial en registro de crímenes por homofobia. Solo después de Brasil, México se alzó como una de las naciones más intolerantes en cuestión de diversidad sexual y por lo tanto en atentados contra miembros de la comunidad LGBTI, según el informe de 2015 de la Comisión Ciudadana de Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH), poniendo de manifiesto lo distante que se encuentra la sociedad de “mente abierta” que tanto se presume por parte de los mexicanos.

Entre 2015 y 2016 se registraron en el estado de Sinaloa una serie de atentados, crímenes y homicidios entre la comunidad travesti y transgénero. Culiacán y Mazatlán se convirtieron en una zona de peligro para la los miembros de esta comunidad.

Pero los casos de violencia física y homicidio, son solo el extremo más tenebroso de las historias de violencia psicológica que se viven en la ciudad de Culiacán día con día.

Open Mind: una utopía urbana

Carlos tiene 19 años y actualmente estudia la universidad. Pudiera tener la vida de cualquier chico normal de su edad, salvo por un pequeño detalle: a Juan Carlos ‘se le nota’ que es homosexual. Así se lo han hecho saber sus amigas cuando les explica lo mucho que le incomoda que le griten cosas por la calle de su colonia o le silben de manera burlesca cuando sale a correr por las tardes.

Carlos es amigo de Lucía quien también es homosexual y pasa por el mismo problema que su amigo cuando la ven caminar por la calle de la mano de Ana, su novia.

Casos como los de Carlos y Ana se dan de manera constante y toman las calles o los centros más concurridos de Culiacán como el escenario para pasar desapercibidos.

LO DIJO:

“Por supuesto que Culiacán es una ciudad a la que le falta mucho en cuestión de tolerancia de la diversidad sexual y tal vez no se trata de las mismas características conservadoras de otros estados sino del machismo que impera entre hombres y mujeres, reforzado por las creencias religiosas o la influencia de la narcocultura.  Aunque no siempre se habla de casos de violencia explícita siempre existe ese tipo de insultos que se dan entre broma y broma. Por otra parte, existe esta ‘casi’ homofobia en la que se piensa que no está mal que las personas sean homosexuales, siempre y cuando no lo parezcan, o se ‘comporten’ como tales”.

—Karen Torres. Psicóloga.

Es este desagrado por lo diferente, que percibe como incongruencia la feminidad en la comunidad homosexual masculina y la falta de esta misma en la comunidad homosexual femenina las que crean este tipo de conflictos sociales que generan la violencia urbana en la ciudad.

Lo cierto es que aún nos falta mucho por construir en materia de tolerancia ciudadana para las minorías de la diversidad sexual. Mucho que inculcar en las nuevas generaciones sobre el respeto y la multiculturalidad de la sociedad en la que vivimos.

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