Elecciones 2018

¿Cuánto por ‘hacer bola’? | Elecciones en Sinaloa… y sus acarreados

Con la temporada electoral entrando en su recta final y las campañas a todo lo que da por parte de los candidatos a ocupar puestos en el Senado, alcaldías, diputaciones y regidurías, los eventos masivos en diferentes regiones de Sinaloa para acercar a los aspirantes con la sociedad son cada vez más frecuentes. Aunque se piensa que esta […]

Con la temporada electoral entrando en su recta final y las campañas a todo lo que da por parte de los candidatos a ocupar puestos en el Senado, alcaldías, diputaciones y regidurías, los eventos masivos en diferentes regiones de Sinaloa para acercar a los aspirantes con la sociedad son cada vez más frecuentes.

Aunque se piensa que esta situación es más común en el sur del país, en Sinaloa la situación de los acarreados es bastante peculiar. Entre eventos y mítines, algunos bien logrados y otros más desafortunados por la poca concurrencia de personas interesadas en escuchar las propuestas de los candidatos o en general de temas políticos, siempre existe un mecanismo para llenar los huecos en los espacios destinados a este tipo de reuniones y que al final del día siempre salvan la situación y dejan la foto perfecta para redes sociales: los acarreados.

A veces los convencen con alguna comida, dinero, o futuros apoyos si es que el candidato al que apoyan logra vencer en la contienda política. En otras ocasiones son llevados con engaños por algún líder de la colonia o uno de sus profesores a cambio de unos puntos para aprobar alguna materia.

Reunimos tres testimonios de personas que sin algún interés particular en la política, terminaron participando en algún evento de candidatos, ya sea por alguna recompensa o con engaños para “hacer bola” para la foto.

Laura me habló, me dijo que me alistara para en la tarde porque el camión iba a salir como a eso de las cuatro para Culiacán. A ella le ha ido muy bien cuando anda en los mítines, de hecho es cuando más fuera se le ve. Me dijo que me fuera cómoda, que de todas formas allá me iban a dar playera; que no comiera porque allá se come bien y que me iban a dar doscientos pesos ya que se terminara, que no me fuera a perder a la hora de que hablara el candidato. Ahí estuve puntual y llegamos como a eso de las cinco al lugar; no supe ni dónde era, pero igual yo rara vez salgo del rancho. Era un mar de gente y no me tocó nada: ni playera, ni comida; me dieron una bandera y me pusieron a agitarla, pero fue todo. Se terminó y nos regresamos con hambre. Ya en el camión, Laura me dijo que en la semana me llevaba el dinero, pero nunca me lo dio. Tampoco me ha vuelto a invitar otra vez.

—Sandra. 37 años.

La maestra ya casi iba a cerrar actas y la verdad a todos nos había ido muy mal. La semana pasada nos dijo que si la apoyábamos con un evento que estaban organizando ella y otros profes nos iba ayudar; no dijo de qué forma pero le dijimos que sí. Ese día, mis compas y yo estuvimos acomodando mobiliario y sirviendo platos en un desayuno; estuvo fácil porque éramos muchos, casi todos los de tercero de la prepa. Ahí comimos nosotros también mientras unos candidatos hablaban. Luego que terminaron se fueron todos y nos tocó recoger los muebles, que se parecían mucho a unos de la escuela.

—Ismael. 17 años.

A mí sí me han apoyado mucho y a las que nos movemos de la colonia también; a veces sí se tardan pero hay que ser pacientes. Yo por eso voy a las juntas que se hacen y participo en los eventos. Ya me han ayudado a levantar un cuarto y con los apoyos, por eso siempre que me ocupan les hecho la mano, aparte que se divierte una y te paseas mucho. A veces, cuando no le va tan bien al candidato, sí tardan poco en ayudarte, pero gracias a Dios casi siempre ganamos.

—Mary. 49 años.

La situación de los ‘acarreados’, no solo en Sinaloa, sino en todo México, es la constante cada temporada electoral, evidenciando de manera descarada la forma en la que los partidos y alianzas condicionan algunos servicios y apoyos a la ciudadanía con tal de obtener el voto. De manera organizada, este tipo de actividad opera  a través de líderes en colonias y comunidades que se aseguran de convencer a los dudosos o ignorantes del proceso electoral a cambio de favores o recompensas.

 

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