Tema de la semana

Tema de la semana | La UAS es más grande que cualquier candidato

En la carrera por llegar al Senado de la República, los candidatos sinaloenses se han enfrentado con un sinnúmero de ataques y acusaciones realizados con el fin de restarles influencia y preferencias entre los votantes. La mayoría de las veces desde foros como los debates organizados por el INE y cámaras empresariales, pero también a […]

En la carrera por llegar al Senado de la República, los candidatos sinaloenses se han enfrentado con un sinnúmero de ataques y acusaciones realizados con el fin de restarles influencia y preferencias entre los votantes. La mayoría de las veces desde foros como los debates organizados por el INE y cámaras empresariales, pero también a partir de otras acciones que desde la sociedad civil o los medios de comunicación han logrado permear a la opinión pública.

Sin embargo, más allá de los ataques personales en contra de uno u otro candidato, el golpeteo político ha colocado a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) como la gran afectada ante las múltiples situaciones que han puesto en entredicho su neutralidad en el actual proceso electoral.

Situaciones como la acusación realizada a finales de abril por el diputado de Morena, Jesús Baltazar Rendón, señalando la pinta de la entrada a Ciudad Universitaria con los colores de la coalición Por México al Frente o la negativa del rector Juan Eulogio Guerra Liera a permitir la entrada de los candidatos a las instalaciones universitarias y el sucesivo video de Movimiento Ciudadano en donde se utilizan imágenes de la universidad para promocionar la candidatura de Cuen Ojeda, abonan a la sospecha.

Más recientemente, la denuncia presentada por estudiantes de la Facultad de Enfermería ante la Fepade, acusando a autoridades universitarias de obligarlos a realizar campaña a favor del Partido Sinaloense desde el 2016, contribuye también al deterioro de la imagen de la universidad como una institución educativa verdaderamente autónoma y eleva el descontento social y la decepción entre la ciudadanía que ve cómo la principal opción de los sinaloenses para acceder a la educación superior destina sus recursos materiales y humanos a la labor política.

Luego de ser presentada esta denuncia, no tardó en darse a conocer otro caso similar, en el que un exempleado de la Unidad Administrativa de Psicología de la UAS en Mazatlán ha acusado a la universidad de despedirlo de manera injustificada luego de negarse a seguir realizando actos proselitistas en favor de la campaña de Cuen Ojeda. En los próximos días, anunció, interpondrá una nueva denuncia ante la Fepade, al igual que lo hicieron los alumnos de enfermería.

Ante tales acusaciones —las cuales han sido retomadas y aprovechadas para desprestigiar la candidatura de Cuen Ojeda tanto por Rocha Moya como por Mario Zamora y Manuel Clouthier— no basta la explicación (¿o justificación?) de la guerra sucia, pues aunque así fuera, el delito es tal que podría suponer el retiro del registro al Partido Sinaloense.

Sin embargo, es necesario destacar que luego de las elecciones, en el recuento de los daños, la Universidad Autónoma de Sinaloa terminará con un saldo negativo. Saldo que entre todos, sociedad, autoridades y la misma universidad, deben buscar que no se traduzca en un daño para la calidad de la educación y el crecimiento académico debido a su uso como botín político.

Al final debemos tener en claro que, una vez finalizado el proceso electoral, la UAS seguirá ofreciendo mucho más beneficios a los sinaloenses de los que pudiera traer una silla en el Senado.

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