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Monjas de todo el mundo rompen el silencio por abusos sexuales, físicos y psicológicos

El secreto a voces ha escapado de forma masiva de las iglesias. Luego de esporádicos escándalos alrededor del mundo, esta semana seis monjas de una pequeña congregación religiosa de Chile hicieron públicas sus historias de abuso por parte de los sacerdotes y de otras monjas en televisión nacional, suceso que se convirtió en la punta del iceberg […]

El secreto a voces ha escapado de forma masiva de las iglesias. Luego de esporádicos escándalos alrededor del mundo, esta semana seis monjas de una pequeña congregación religiosa de Chile hicieron públicas sus historias de abuso por parte de los sacerdotes y de otras monjas en televisión nacional, suceso que se convirtió en la punta del iceberg de esta problemática que se está convirtiendo en un tópico en importantes regiones del mundo.

Una reciente investigación de la AP ha seguido diferentes casos de monjas que han alzado la voz en diferentes puntos de Europa, África, América del Sur, encontrando como resultado lo evidente: el problema es global y extenso, abusos de todo tipo en contra de las mujeres religiosas, que siguen siendo vistas como seres de segunda clase dentro del catolicismo.

En contraparte y como un hecho histórico y jamás visto en décadas pasadas, algunas religiosas han dado cara a este problema que atendían de manera superflua, a través del movimiento #MeToo, por el creciente reconocimiento de que los adultos pueden ser víctimas de abuso sexual cuando hay un desequilibrio de poder en una relación. Visibilizando que no se trata de casos aislados sino de una red de abusos y crímenes solapados por el clero.

El problema más grande dentro de esta investigación es encontrar un estimado cercano al número de religiosas que han sido víctimas de abusos al interior de sus congregaciones, esto debido a que no todas comparten su testimonio por miedo a ser expuestas. En otros casos las victimas no son tomadas en cuenta y son ignoradas por la sociedad e incluso por las autoridades que al ser creyentes no se atreven a hacer valer la ley contra sacerdotes, obispos u otros dirigentes.

Por su parte funcionarios del Vaticano señalaron que iglesias locales son los responsables de castigar a los sacerdotes que abusen sexualmente de las monjas, pero que a menudo esos crímenes quedan impunes en las cortes civiles y canónicas. Comentó que todo este proceso se realiza bajo la condición de anonimato debido a que no estaba autorizado a hablar del asunto públicamente.



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