Tema de la semana

Tema de la semana | El PRI y su arribo a las minorías

La entrada en funciones de los nuevos diputados elegidos en las pasadas elecciones del primero de julio trae consigo una situación inédita en Sinaloa: es la primera vez en la historia del Congreso del Estado en la que el PRI no es mayoría. Ante este nuevo escenario, los ocho diputados priistas tienen la difícil tarea de sacar adelante […]

La entrada en funciones de los nuevos diputados elegidos en las pasadas elecciones del primero de julio trae consigo una situación inédita en Sinaloa: es la primera vez en la historia del Congreso del Estado en la que el PRI no es mayoría. Ante este nuevo escenario, los ocho diputados priistas tienen la difícil tarea de sacar adelante una ambiciosa agenda legislativa y hacer frente al fuerte resentimiento y rechazo ciudadano en un Congreso dominado por la izquierda.

Si algo marcó la primera semana de funciones de la LVIII Legislatura, eso fue el penoso espectáculo protagonizado por los diputados priistas y la ciudadanía que desde tribuna les mostró el amplio rechazo cultivado por el Revolucionario Institucional tras años de mirar primero por los intereses del partido por sobre los de la sociedad.

Ya desde la primera sesión los legisladores priistas decidieron no formar parte de la Mesa Directiva en la cual se había propuesto como secretaria a Margarita Inzunza. Al parecer, la decisión se dio debido a que, como segunda fuerza en el Congreso, el PRI buscaba la presidencia de este órgano y al no obtenerla señalaron que la mayoría de Morena estaba comportándose de manera autoritaria y “sin la mayor intención de cortesía política”.

 

—¿Por qué ahora sí, si durante otras legislaturas ustedes hicieron lo mismo? —cuestionaron periodistas en ese momento.

—¡No! En la anterior Legislatura la Mesa Directiva la tuvo el PAN y la tuvo el PAS, fue la respuesta del líder de la bancada, Sergio Jacobo Gutiérrez.

 

Pero quizá más significativo fue lo ocurrido durante la segunda sesión ordinaria, en la cual se conformó la Junta de Coordinación Política y los grupos parlamentarios de las diferentes fuerzas políticas tomaron una nueva forma.

Fue durante esta sesión cuando, al intentar presentar su posicionamiento, el priista Sergio Jacobo Gutiérrez fue recibido con abucheos, rechiflas e incluso faltas de respeto por parte de los ciudadanos que acudieron a la tribuna del Congreso. Ni los llamados de sus compañeros priistas, ni las peticiones del presidente de la Mesa Directiva pudieron acallar las voces que los llamaban hipócritas y corruptos, e incluso les pedían su salida del Congreso.

Como respuesta a esta bienvenida, Jacobo Gutiérrez declaró que las voces críticas que atacaron a los priistas no representaban al pueblo sinaloense e incluso señaló que estos fueron grupos de presión que asistieron “a convocatoria expresa a respaldar la postura política de un grupo parlamentario en el Congreso”.

“Ellos creen que representan la voz de todo el pueblo… la soberanía del pueblo está aquí en esta asamblea y la representamos las diputadas y diputados que estamos aquí por el voto de los ciudadanos”, dijo.

A este respecto, minutos atrás durante su posicionamiento, la coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena, Graciela Domínguez Nava, había señalado que el Congreso ahora será de puertas abiertas y que todo ciudadano podrá presenciar el desempeño de sus representantes populares. “Si al pueblo nos debemos, sometámonos a su escrutinio”, puntualizó.

Asimismo, recordó a los asistentes que si la izquierda era ahora mayoría en la Cámara, fue por voluntad de los sinaloenses, quienes les otorgaron el 44.67% de la votación y el 64.98% a Andrés Manuel López Obrador.

Así inicia el PRI su nuevo papel como primera minoría en el Congreso del Estado de Sinaloa, con una bancada de apenas ocho diputados y sin la posibilidad de respaldar al gobernador Quirino Ordaz Coppel con la fuerza con la que se le apoyo al Ejecutivo estatal en pasadas legislaturas.

Sin embargo, los legisladores priistas, y al parecer el Revolucionario Institucional en general, se niegan a aceptar todo lo que implica su nueva posición como fuerza política disminuida y con el menor nivel de respaldo ciudadano en la historia del partido, pues a pesar de contar con los legisladores más preparados de la LVIII Legislatura y haber sido el único grupo parlamentario que presentó su agenda legislativa antes de su entrada en funciones, la ciudadanía ha entendido, a fuerza de golpes y decepciones, que ninguna preparación es suficiente cuando la voluntad política sirve a intereses ajenos al de la mayoría de la población.

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