Opinión

El análisis de José de Jesús Lara Ruiz | Rubén Rocha Moya y sus retos hacia el 2021

A la manera de Papillon, aquella famosa película de 1973 protagonizada por Steve McQueen y Dustin Hoffman, el doctor Rocha Moya desde un acantilado observa las mareas intentando descubrir si la fuerza de la séptima ola habrá de llevarlo a la gubernatura de Sinaloa en el 2021. Guardando las proporciones de Papillon como un ícono […]

A la manera de Papillon, aquella famosa película de 1973 protagonizada por Steve McQueen y Dustin Hoffman, el doctor Rocha Moya desde un acantilado observa las mareas intentando descubrir si la fuerza de la séptima ola habrá de llevarlo a la gubernatura de Sinaloa en el 2021.

Guardando las proporciones de Papillon como un ícono luchador por la libertad, Rocha Moya es un político perseverante con una formación teórica académica rigurosa, pero también con un sentido de lo práctico que adquirió desde los tiempos de líder estudiantil, en 1968, a su paso por la Escuela Normal del Quinto, Sonora. Sus puntos de quiebre más importantes fueron su nombramiento como rector de la UAS de 1993 a 1997, y actualmente senador de Sinaloa al cobijo de Morena.

Hoy Rocha es considerado como el candidato idóneo en la próxima contienda electoral de nuestro estado. Sin embargo, el proceso citado no es un camino real, tiene por delante un sinfín de obstáculos internos y externos que dificultan el objetivo mencionado.

Quizás en lo interno el fuego amigo es el principal obstáculo a superar. Es el caso de la figura de Tatiana Clouthier quien tuvo relevancia nacional por su exitoso manejo de las redes sociales y por su importante papel como coordinadora de la campaña del hoy presidente electo Andrés Manuel López Obrador; no obstante su carácter franco y abierto, que aunado al desgaste del ejercicio de poder de Morena en los próximos tres años, el resultado podría ser una disonancia con el proyecto de AMLO y la continuidad del mismo.

Aunado a ello su función como diputada federal y su alejamiento de la tierra sinaloense la vuelve poco conocida sobre todo en los jóvenes, lo que no desmerece su gran capacidad política que podría desplegar en una contienda por la gubernatura.

La senadora Imelda Castro, sin dejar de reconocer su trayectoria política en ascenso, tiene en su contra la falta de un liderazgo carismático que sea auténtico y nato; se le identifica con el grupo de René Bejarano, lo que hace difícil lograr el visto bueno de AMLO para su posible candidatura en el 2021.

Pero a tres años de distancia nada es descartable y menos en política. De modificar su relación con los medios e incrementar las interacciones sociales y retomando la bandera de género, puede ser también candidateable como la próxima gobernadora de Sinaloa.

Externamente, Quirino Ordaz Coppel y su partido, el PRI, es el rival a vencer, ahora que las señales quirinistas apuntan hacia Jesús Antonio Valdés Palazuelos como su delfín para la candidatura al Gobierno del Estado de Sinaloa en el 2021. El panorama se complicaría sí Quirino hace alianza con el PAS, que aunque ambos atraviesan una mala racha, juntos pueden lograr una sinergia que haga la diferencia en los resultados electorales.

De ninguna manera es desdeñable el corporativismo que tienen los programas sociales del Gobierno del Estado, y del estigma que carga el PAS en el uso de recursos humanos y financieros de la UAS. A la par que cuentan con estructura partidaria, misma que a la fecha carece Morena.

Los ojos de la ciudadanía están puestos en AMLO, en los senadores y diputados federales, en los diputados locales incluidos los presidentes municipales morenistas; y en función de sus resultados serán implacables en la votación del 2021.

Un caso especial es el tratamiento que se dé a la demanda de modificar la Ley Orgánica de la UAS. La hegemonía de Morena en la LXIII Legislatura del Congreso de Sinaloa no debe obstaculizar la inquietud por una universidad con libertad para elegir sus autoridades de manera democrática, pero sobre todo que el proyecto de nuestra máxima casa de estudios realmente corresponda a la formación de profesionales competentes que aporten su conocimiento para el desarrollo sustentable de Sinaloa, mejorando los niveles de bienestar individuales y de la propia sociedad.

A ningún gobernador de Sinaloa ni del país, ni a la ciudadanía le es de utilidad una universidad que simula un academicismo de oropel cuando la realidad es que el estancamiento económico y el subdesarrollo social no se benefician del conocimiento de los egresados de las universidades públicas. Por ello, la atención a la crisis de la UAS no es solo económica sino que también hay un problema de falta de democracia y carencia de un proyecto de universidad que contribuya a reducir las brechas de pobreza y marginación social.

En el contexto internacional cada vez más se desdibujan la geometría electoral de izquierda, centro y derecha. Un ejemplo reciente es el de Jair Bolsonaro, un reaccionario militar derechista que está a punto de lograr el triunfo como presidente de Brasil, lo anterior como un ajuste de cuentas del pueblo brasileño a la falta de transparencia del Partido de los Trabajadores.

En la República francesa está el caso de Emmanuel Macron, un joven político centrista que en el 2017 ganó al partido derechista Frente Nacional de Marine Le Pen, y qué decir del tsunami pejista del 2018 como un caso atípico —identificado como de izquierda que logró una votación sin precedentes en nuestro país.

Las experiencias anteriores son una muestra de cómo el hartazgo ciudadano se expresa al margen de la geometría política y brinda la confianza al candidato que logre construir la esperanza del cambio. Tal como se puede observar, Rubén Rocha Moya tiene en el horizonte un escenario difícil, el manto protector de AMLO al 2021 se habrá achicado no por la falta de voluntad del presidente sino más bien por la complejidad de conducir un país que se entrega hipotecado y en ruinas.

Desde lo local habría que lograr acuerdos con sus correligionarios de partido e iniciar la construcción del imaginario social que oriente el cambio en Sinaloa, precisando que en los tiempos actuales no es suficiente la planificación exitosa de una campaña electoral, el pueblo exige soluciones en el corto plazo al problema de la pobreza, atención al desempleo, disminución de la violencia, solución a la falta de vivienda, mejor educación, servicios de salud para todos, salarios dignos y demás carencias estructurales que no es posible postergar por más tiempo.

En resumidas cuentas, Rocha Moya requiere algo más que dos sacos de cocos en su salto al precipicio justo en la cresta de la séptima ola; su instinto político deberá ayudarle para no perecer en el intento y lograr salir orientando su navegación hacia aguas más tranquilas con destino a un puerto seguro.

 

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