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ICEMAN: memorias de un adicto

Eduardo Lizárraga, Iceman, vivió sus últimos días como adicto a la metanfetamina. Comenzó a consumir drogas a la edad de 12 años: cocaína, lsd, tachas, éxtasis y metanfetamina (cristal). Originario del Rosario, Sinaloa, llegó a vivir al puerto de Mazatlán para concluir la preparatoria. A los 21 años su estado de salud se agravo debido […]

Eduardo Lizárraga, Iceman, vivió sus últimos días como adicto a la metanfetamina.

Comenzó a consumir drogas a la edad de 12 años: cocaína, lsd, tachas, éxtasis y metanfetamina (cristal). Originario del Rosario, Sinaloa, llegó a vivir al puerto de Mazatlán para concluir la preparatoria. A los 21 años su estado de salud se agravo debido a su vida de excesos. Durante tres años vivió en la playa, en un ducto de drenaje que permanece tapado por la arena soportando las variantes del clima. Diariamente consumía 20 gramos de cristal, el dinero y el alimento lo adquiría trabajando a deshoras recogiendo el mobiliario en los bares y restaurantes del malecón de olas altas. Su salud fue empeorando hasta que finalmente fallece a los 25 años víctima de neumonía.

Iceman permitió el acercamiento para poder hablar abiertamente de su adicción, de la cual estaba consciente pero vivía sumido en depresión. Tras el uso de esta droga sus síntomas comienzan a presentarse a los seis meses de haber iniciado su consumo, su estocada final es la demencia.

 

PARA SABER:

La producción de cristal en México aumentó 104 por ciento, mientras que en Sinaloa creció en un 149 por ciento. Según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional, en el 2016 Sinaloa produjo el 51% de metanfetamina a nivel nacional.

 

Demencia colectiva

La guerra contra el narco encabezada por Felipe Calderón y heredada a Enrique Peña Nieto, fue una estrategia fallida que ha dejado más de 250,000 muertos y una demencia colectiva.

Más allá de ser un asunto de seguridad pública, debe atenderse como un asunto de salud pública pues la droga, en especial la metanfetamina, está tomando el mercado y al sector infantil, provocando una ruptura, no única, en el tejido social.

Texto y fotografía de Eduardo Esparza.

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