Culiacán

Historias de histeria | “En el lapso entre el bar y mi casa no me acuerdo de nada”

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un […]

En la ciudad de Culiacán, los altos niveles de violencia han propiciado una grave descomposición social que se traduce en hechos que parecen sacados de relatos de terror, relatos que han trascendido la fantasía y se han convertido en el día a día de los habitantes de la urbe. En historias de histeria hacemos un recuento de aquellos sucesos que nos hablan de la necesidad de emprender acciones para devolver la paz y tranquilidad a todos los culichis.

Karla es una joven culichi común. Como muchos veinteañeros de la ciudad, trabaja, aún vive con sus padres y los fines de semana suele salir a pasear con sus amigos.

Por lo general es una joven alegre que gusta de salir a bailar y, ¿por qué no?, tomarse algunos tragos.

Aquel fin de semana ella no planeaba salir, pues tenía clases de inglés muy temprano al siguiente día. Pero Graciela, una de sus mejores amigas, quería ir al ‘M’ a escuchar un tributo a los Beatles.

Así que, luego de mucho insistirle, Karla accedió a acompañarla para no ‘dejarla abajo’.

A la llegada al bar, decidieron compartir una cerveza y, luego de terminársela, comprar una bebida preparada.

La noche transcurría de manera normal. No ocurrió nada fuera de lo ordinario además de que, mientras Graciela bailaba, algunos muchachos ofrecían de manera insistente un ‘shot’ a Karla.

“No, aquí traigo mi bebida”, fue la respuesta de ella ante la invitación. Minutos más tarde, decidió acompañar a ‘Grace’ a la pista de baile, descuidando por unos momentos su trago.

No pasó mucho tiempo para que Karla empezara a sentirse mal hasta el punto de no recordar nada de lo que pasó esa noche.

“Yo solo me acuerdo de haber estado sentada en el bar y de repente amanecí en mi casa”, recuerda con enojo.

Al día siguiente, al despertar en su casa con pijama e incluso habiendo dejado el celular cargando, Karla se pregunta asustada que habría pasado la noche anterior.

Con miedo llama a Graciela quién le explica que de un momento a otro empezó a irse de lado y tener dificultades para hablar.

Al notar esto, Graciela le pregunta a los muchachos y a modo de reclamo que sí que le habían dado y, antes de sacarla casi cargando del bar, recordó como uno de ellos estaba ‘chingue y chingue’ con que él las podía llevar a donde fueran.

Ante esto, Graciela cuenta que decidió ignorar su ofrecimiento y pedir un Uber por su cuenta para acompañar a Karla a su casa.

Con toda esta explicación Karla no pudo más que preocuparse y sentirse mal. ¿Por qué se había puesto así cuando ni siquiera había tomado tanto ni como en otras ocasiones?

Su primer impulso fue empezar a investigar a través de internet, donde encontró múltiples blogs y testimonios sobre una sustancia que al ingerirla tiene el efecto de borrar la memoria por un lapso de tiempo.

Desde ese día Karla no se ha vuelto a parar en el ‘M’.

Pero ante las recientes denuncias similares que se han dado en el mismo bar, cree que es importante contar su caso, a pesar de que, según su opinión, en Culiacán este tipo de situaciones no es tomada con la seriedad que debería y, por el contrario, se revictimiza a la víctima señalándola como culpable de lo sucedido.

Pero ella asegura que, tras años de ‘vagancia’ y de salir de fiesta, jamás le había pasado algo así.

“Creo que el asunto ahí es que han de agarrar bolitas de mujeres que van solas y que nadie las va a ayudar, está bien cañón eso”, advierte.

“Si no vas con alguien que te cuide y un bato te agarra y te lleva a la fuerza para afuera el guardia no va ni a preguntar”, remata.

Este es un testimonio real de una de las mujeres que en los últimos días han denunciado la supuesta colocación de sustancias extrañas en sus bebidas en el bar conocido como La Malinche en Culiacán. Los nombres han sido cambiados para proteger a las personas involucradas. Si tienes una ‘Historia de histeria’ que contar háznosla llegar dando click aquí: wa.me/5216673260252

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo