Culiacán

Las Novias de Culiacán | Lupita; la leyenda vuelta un grito de protesta

‘Las calles del Centro de Culiacán se sienten algo huecas desde que falta Lupita’, eso dijo una señora en el Mercado Garmendia cuando las vio. La calurosa mañana de este domingo fue el marco perfecto para que las novias de Culiacán regresaran a las escalinatas de Catedral, la leyenda mas importante de esta ciudad las […]

‘Las calles del Centro de Culiacán se sienten algo huecas desde que falta Lupita’, eso dijo una señora en el Mercado Garmendia cuando las vio.

La calurosa mañana de este domingo fue el marco perfecto para que las novias de Culiacán regresaran a las escalinatas de Catedral, la leyenda mas importante de esta ciudad las convoca cada año para que ataviadas de blanco le brinden al corazón de la urbe una mezcla de nostalgia y algarabía.

A través de el incansable esfuerzo de María Romero, un contingente de alrededor de 30 novias se reunieron para intentar recuperar el tesoro de la divina gracia, que en esta ocasión se ha transformado en el deseo de justicia social que claman las feministas y los colectivos de busqueda de desaparecidos de la localidad.

En punto de las 10 am comenzó el simbólico festival al son de la banda y continuó con la presentación mundial del corrido de La Novia de Culiacán en voz de la artista Orenda Gerardo.

Así, las novias tomaron sus posisciones para dar inicio al singular recorrido que marcara el peregrinar que Lupita realizaba en vida.

Tomando a sus anchas las calles de la ciudad para luego introducirse en el Mercado Garmendia y saludar a los propietarios, clientes y transeúntes.

Al sonido de la banda el contigente se dividió para celebrar la figura de La Novia de Culiacán, pero también para gritar por las que faltas, por los que desaparecieron y por los que tienen miedo.

Acto seguido las novias se dirigieron al Santuario y luego a la Plazuela Rosales, marcando territorio y sonriendo a los rayos de sol que las encaminaban.

De este modo el festival de la Novia de Culiacán celebró una edición más, convirtiendo la fiesta en protesta y aprovechando la toma del espacio público para exigir, para gritar, para llorar y para celebrar la lucha por la vida.

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