Opinión

Pandemia en la era de la información

Si bien no toda la información que se genera minuto a minuto en internet es verdadera o útil, un alto porcentaje proviene de fuentes confiables y se encuentra llena de recomendaciones al momento sobre las crisis que se comienzan a vivir.

La globalización, con sus enormes beneficios para la humanidad y su desarrollo, también presenta nuevos retos, como el de la pandemia de coronavirus que ha llegado a México. De la misma manera en que las nuevas tecnologías nos han permitido trascender fronteras y difundir información en segundos, las enfermedades ahora tienen el potencial de convertirse en globales y tener un impacto exponencial en muy poco tiempo.

Como consecuencia, a las generaciones de ahora y del futuro nos toca un verdadero reto: adaptarnos a un entorno global altamente cambiante en el se vuelve posible una realidad parecida a la de una película de ciencia ficción: una realidad en la que en pocos meses una enfermedad contraída, como se especula, en un mercado de animales en China, pasó a declararse una pandemia que se expande inexorablemente por países del otro lado del mundo.

Ante un escenario tal, las medidas que se utilizaban antaño para lidiar con enfermedades infecciosas quedan obsoletas: el tiempo de reacción de los individuos debe ser inmediato y oportuno. Los días de continuar con las actividades cotidianas en espera de comunicados oficiales que nos indiquen qué hacer han quedado atrás.

Como ciudadanos del mundo en el 2020, contamos con una ventaja competitiva frente a las crisis que hace algunas décadas era inexistente: el acceso a la información. Sin movernos de nuestros hogares contamos con información prácticamente ilimitada sobre casi cualquier tema al alcance de nuestros dedos, misma información que se actualiza constantemente en tiempo real, dotándonos de la herramienta perfecta para superar las crisis: estar bien informados.

La ventaja competitiva de nuestra época en términos de información es tal, que desde el origen de la humanidad hasta el año 2003, se calculaba que se habían generado solamente cinco exabytes de información. En 2007, esta cifra alcanzó los 281 exabytes y en 2011 los 1,800. Esto significa que, gracias a las nuevas tecnologías, ¡tuvimos la capacidad de generar en pocos años más de 300 veces la información que en toda nuestra historia!

Yendo un poco más lejos, de acuerdo con la infografía “Los datos nunca duermen” realizada por la consultora Domo, en 2018 cada minuto se enviaban 473,400 tweets y se subían 49,380 fotografía en Instagram, reflejando una velocidad alucinante del intercambio de datos en breves periodos de tiempo.

Si bien no toda la información que se genera minuto a minuto en internet es verdadera o útil, un alto porcentaje proviene de fuentes confiables y se encuentra llena de recomendaciones al momento sobre las crisis que se comienzan a vivir.

En este panorama, lo menos que podemos hacer es aprovechar un 1% de toda la información a nuestro alcance para tomar el liderazgo en nuestros hogares y comunidades para reducir el posible impacto negativo de esta nueva cepa de coronavirus. La lectura de información oficial publicada en fuentes confiables como lo es la Organización Mundial de la Salud puede evitar desinformación, pánico e, incluso, contagios. Es de esta manera que podemos enterarnos en tiempo real de la situación en México y el mundo, así como las nuevas medidas de prevención que vayan surgiendo.

Revisar la veracidad y vigencia de las fuentes es primordial para evitar confusiones, es responsabilidad de cada uno de nosotros informarnos de manera adecuada y ser responsable con la información generada: hasta las publicaciones de broma corren riesgo de ser malinterpretadas.

El poder de la información, el internet y las redes es inconmensurable. Si nos organizamos, logramos hacer maravillas. Una prueba infalible de ello es lo que vivimos como mexicanos el 19 de septiembre de 2017. La respuesta ciudadana fue inmediata: ante el sismo que cimbró a la Ciudad de México y otros estados, millones de personas se volcaron a ayudar desde sus posibilidades: los sinaloenses enviamos víveres, los habitantes de Ciudad de México corrieron a los centros de acopio, todo México reaccionó sin esperar indicaciones oficiales. Si nos hubiéramos quedado paralizados en espera de que el gobierno indicara la línea de acción, probablemente las consecuencias habrían sido aún más catastróficas.

Ahora, frente a esta nueva crisis en puerta, es momento de utilizar la información para el beneficio de todos, sin caer en el alarmismo o la paranoia, pero previniendo y actuando de manera oportuna para prevenir contagios y minimizar el impacto de este virus en nuestro país.

Ante el COVID-19, la mejor arma que tenemos es tomar el liderazgo como individuos responsables desde nuestra trinchera, tomando medidas responsables e informadas en nuestras comunidades. Si eres gobernante local, ¡toma la iniciativa! Puedes utilizar los recursos a tu disposición para frenar el contagio. Si eres empresario, informa a tus clientes y trabajadores de las medidas preventivas que pueden tomar y, de ser posible, minimiza su exposición a conglomeraciones. Si eres ciudadano, no esperes a que nadie te diga qué hacer. Investiga las medidas que puedes aplicar en tu casa y para tu familia, sobretodo si tienes familiares que por su edad o condiciones de salud pertenecen al grupo de riesgo.

Frente a esta pandemia, mantengamos la frente en alto, con responsabilidad y esperanza, superaremos esto como hemos superado cada obstáculo que se nos presenta.

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