Educación

Aprende en casa | ‘Yo no creo que funcione, pero ellos van a hacer como que sí’

‘Mi experiencia está siendo decepcionante, o sea, sé que voy a pasar, pero también sé que estoy perdiendo la oportunidad de aprender cosas que me van a hacer falta en el futuro’.

Este lunes los alumnos de todos los niveles educativos regresaron a clases de una forma extraordinaria, ya que la contingencia por COVID-19 que se vive en México y en el mundo los ha forzado a recurrir a las plataformas digitales para completar el ciclo escolar vigente.

En México, el Secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, anunció que se prevé que los alumnos de todo México regresarán a las escuelas el 1 de junio. Sin embargo, añadió que los municipios que sean definidos como libres de riesgo, podrán volver desde el 18 de mayo.

De este modo con el programa Aprende en Casa se busca que los alumnos del país sigan sus respectivos planes de estudio a través de plataformas digitales para no perder el hilo de los conocimientos aprendidos en la parte ya transcurrida del ciclo escolar vigente.

Pareciera un ideal sumamente efectivo para continuar con el aprendizaje en medio de la pandemia, de no ser por las limitantes que viven muchos sectores de población para poder acceder a estas plataformas, además del hecho e que no todos los docentes y alumnos dominan a la perfección estos sistemas.

LO DIJO:

“Resulta muy complicado para muchos maestros pasar del sistema presencial, con una gran cantidad de contenidos distribuidos por horas –en gran medida de relleno–, a una modalidad a distancia en el que identifique prioridades y plantee actividades para el aprendizaje autónomo, en libertad, reflexivo y práctico, sin un control estricto de la conducta del alumno y sin restricción de horarios. Ahí hay barreras mentales que superar”.

Alejandro Luna. Colaborador de ESPEJO.

Para los alumnos este nuevo reto también plantea dificultades, principalmente de carácter físico, para quienes no cuentan con dispositivos, con servicios de internet o cobertura si hablamos de comunidades rurales, convirtiendo a esta modalidad en un sistema que discrimina a sectores de la población que no pueden seguir su plan de estudios en la red. Por otro lado está esta la barrera de lo cognitivo y de aquellos para quienes poner atención a una pantalla será el principal reto a vencer.

Conversamos con 5 alumnos de diferentes sectores de Culiacán sobre su experiencia en este regreso a clases virtual y su expectativa sobre esta modalidad de aprendizaje.

Es bastante confusa esta simulación, sobre todo en la UAS, de que es una escuela que aplica al menos en un 70% plataformas digitales, demasiado pretencioso cuando ni los mismos profes le saben siquiera al Google Drive, pero esa es otra historia. Nosotros hemos optado como grupo a comunicarnos con los maestros por whatsapp y tener clases a través de apps de videollamada, porque somos un grupo pequeño y de personas privilegiadas con acceso a dispositivos, pero me pregunto qué pasaría con los grupos saturados o con los profes que ya eran desobligados antes del rollo del COVID-19. Siento que este mecanismo solo pone evidencia todos los fallos del sistema educativo que tenemos, no solo en la UAS sino en general, y la urgencia aplicar las TICS. No siento que vaya a funcionar, pero ellos van a hacer como que sí y entonces somos nosotros los que vamos a tener un semestre regalado, pero un monton de huecos en nuestro aprendizaje. Somos nosotros los que perdemos.

Alumno, 21 años.

“Aprende en Casa” trabajará con los programas diseñados para Educación Básica y Media Superior con la intención de que, al término de la exposición de los contenidos fundamentales, se realicen preguntas que los estudiantes puedan incluir en un segmento denominado Carpetas de Experiencias.

Mi experiencia en clases en línea ha sido que cada maestro utiliza diferentes plataformas para darnos clases. Hay varios maestros por ejemplo los de matemáticas dan clases por videollamada, el nuestro nos envía documentos y nosotros los escribimos y al día siguiente nos deja tarea por correo. Hay otros que solo nos envían hojas para transcribir, ni las revisan, solo transcribir. Utilizan plataformas como correo, Whatsapp y Classroom. Nos dan fecha límite para enviarles los trabajos y con eso califican, también nos piden exposiciones en video por las mismas plataformas o subirlas a YouTube, la verdad yo siento que no estoy aprendiendo nada, de algunas actividades sí, pero de la mayoría no, preferiría estar en clases  porque hasta me da flojera hacer tarea.

Alumna, 18 años.

La UNESCO hace énfasis en la importancia de crear vínculos entre las escuelas, los padres, los docentes y el alumnado durante el confinamiento para darse apoyo socioemocional. En este sentido, se deberían crear comunidades virtuales “para garantizar las interacciones sociales regulares, favorecer las medidas de protección social y responder a los problemas psicosociales a la que los alumnos y alumnas pueden verse confrontados en situaciones de aislamiento”.

Mira, las clases funcionan como tareas que nos publican en diferentes plataformas, Google Classroom, Google Drive o Whatsapp, dejándonos tareas por realizar. Siento que es un método muy desesperado y que no toma en cuenta a todos los alumnos de mi escuela. Porque bueno yo si tengo acceso a internet, pero no todos mis compañeros que vienen de comunidades tienen acceso a las plataformas o a señal de internet, no pueden salir de casa a ir al ciber para hacer la tarea. Nos dejaron portafolios muy elaborados y es demasiada presión, siento que es un método muy tonto, como imaginado a la carrera para salir del apuro.

Alumno, 16 años.

Organismos internacionales recomiendan optar por el uso de soluciones de alta o débil tecnología en función de la energía y el tipo de acceso a Internet con los que cuenten los estudiantes, así como del nivel de competencias digitales que tengan estos y los docentes. “Puede tratarse de plataformas de aprendizaje digital, lecciones por vídeos, los MOOC e incluso de la difusión de los cursos mediante cadenas de radio y canales de televisión”.

Todavía ni empezamos y ya se siente la desobligación, más por parte de nuestros maestros que por parte de nosotros, los alumnos no queremos perder el año, pero tampoco queremos volarnos un semestre que sabemos que nos va a hacer falta. Mis maestros están muy renuentes a utilizar Drive como plataforma para subir y descargar archivos, realmente tengo profes que no dimensionan que a veces Gmail no te permite enviar archivos pesados, solo para que tengas un ejemplo de lo mucho que hace falta acercar a los maestros a las plataformas tecnológicas y eso que hablamos de maestros de universidad. Mi experiencia está siendo decepcionante, o sea, sé que voy a pasar, pero también sé que estoy perdiendo la oportunidad de aprender cosas que me van a hacer falta en el futuro.

Alumna, 19 años.

 Nuestro colaborador, Fidel Ibarra López señala que se debe apelar al compromiso del docente y, sobre todo, a la responsabilidad pedagógica para con los alumnos; esto es, como lo señala Van Manen (2012), a esa responsabilidad pedagógica que implica “sentirse reclamado” por los alumnos. Y, por ende, se mantenga la dinámica de trabajo de clase, aún y que no se tenga supervisión alguna. Es un asunto de ética.

Mi experiencia con las tareas en línea ha sido que ha sido muy confuso al inicio, porque se supone que íbamos a estar usando las clases de televisión y después íbamos a hacer una carpeta que íbamos a entregar regresando a clase, pero eso se canceló y los profesores nos dijeron que no hiciéramos nada de eso. Paso un día y nadie nos decía como íbamos a trabajar, luego empezaron a subir a la página de Facebook de la escuela que actividades iba a hacer cada grado y grupo. Cada profesor tiene un método distinto, la mayoría son por correo electrónico y Whatsapp, solo una profesora aplicó una app que se llama Schoology. La mayoría son trascribir cosas básicas o preguntas abiertas, la verdad pienso que eso no me está enseñando nada, la verdad prefiero estar en la escuela trabajando.

Alumno, 15 años.

Expertos en materia educativa señalan que las clases en línea son una alternativa para continuar evaluando el curso pero, cuando los planes y programas de estudio están diseñados para ser presenciales, no son la respuesta más óptima, tomando en cuenta que los alumnos no están familiarizados con el uso de estas plataformas.

Así, mientras el plan educativo Aprende en Casa se ha implementado en diferentes porcentajes en México y en Sinaloa, se ha convertido en uno de los experimentos más interesantes para estudiar durante esta pandemia, ya que pone evidencia lo mucho que hace falta integrar las plataformas tecnológicas a los planes de estudio de educación básica, media superior y superior.

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