Sociedad

El poder de lo local | Interculturalidad: Respeto como garantía de paz

México y Colombia son dos puntos de análisis muy importantes para reflexionar sobre la población étnica y la lucha por mantener vivo el legado de su historia.

Las poblaciones originarias de Latinoamérica han sufrido, desde la época de la conquista, un  proceso de deconstrucción cultural que los ha ido desapegando se sus creencias, sus tradiciones y su identidad.

Este proceso de invisibilizacion se ha mantenido contante muy a pesar de las independencias conseguidas hace más de dos siglos en los países de habla hispana.

En medio de esta lucha por sobrevivir y preservar los saberes ancestrales y los nuevos conocimientos que se han producido a través de la colonia y la mezcla de razas, existen actores sociales que luchan por mantener vivas y dignificar a la población étnica en diversas regiones de Latinoamérica.

México y Colombia son dos puntos de análisis muy importantes para reflexionar sobre la población étnica y la lucha por mantener vivo el legado de su historia, además de la búsqueda por establecer puntos de conexión con la población de regiones urbanas, el gobierno y el acceso a la educación.

A través del ejercicio ‘El poder de lo local’, contrastamos la visión de 4 activistas en un intercambio de experiencias entre Bogotá-Colombia y Culiacán-Sinaloa sobre el papel de la memoria y la resiliencia en la construcción de paz.

El arte para vivir y resistir

Iris Villalpando es una activista y artista mexicana, originaria de una comunidad Yoreme, al norte de Sinaloa; aunque residió en la ciudad de Los Mochis, lugar al que migró para continuar con sus estudios universitarios, ahora ha regresado a la región que la vio nacer para devolver un poco a su tierra.

A través de su experiencia como artista, ahora realiza talleres en comunidades con presencia Yoreme, para incentivar a niños y adolescentes el amor por el arte y de esta manera mantener vivas las tradiciones, las creencias y el legado de su cultura.

Además, en conjunto con otros artistas realiza dinámicas para que la población Yoreme dignifique su historia y busque representación en los congresos locales, señalando que solo los integrantes de esta comunidad podrían entender la grandeza y la importancia de su historia.

LO DIJO:

‘Porque solo quien es originario, quien tiene esa carga, esa herencia, ese sentimiento, esa visión, podría representarnos, estamos buscando eso, la representación en el Congreso, para reclamar nuestros derechos, difícilmente personas que son ajenas a nuestras comunidades podrían entender nuestros intereses o nuestros valores’.

Iris Villalpando. Artista y Activista.

La activista señala que la autonomía y la representación de los yoremes en los sectores de gobierno vendrían a darle vida y preservación a una de las culturas ancestrales más importantes del norte de Sinaloa.

El poder del perdón

Para María Eugenia Urrutia, activista colombiana y representante legal de la Asociación de Mujeres Afro por la Paz  (Afromupaz), las luchas son muchas, primero como mujer y posteriormente como afrodescendiente.

Señalando que su colectivo se enfoca en la protección de las mujeres negras y de las mujeres de población étnicas, debido a que en el marco del conflicto las violencias y principalmente el abuso sexual en contra de las mujeres ha convertido su cuerpo en un botín de guerra.

La prioridad de Afromupaz es trabajar con víctimas de abuso sexual, durante los conflictos armados en Colombia, con el fin de exigir los derechos de las mujeres que han sido y siguen siendo violentadas.

LO DIJO:

‘Es una forma de reivindicación de derechos y de resistir, la resiliencia, el tema de perdón, la memoria no debe propender para cargarnos de resentimientos, debe existir para perdonar, el olvido es un tema de tiempo, es un tema aparte, para mí la memoria es reconciliación con uno mismo y conciliación con los demás, es la construcción de paz’.

María Eugenia Urrutia. Activista.

Por último, señala que la riqueza social se da cuando la diversidad étnica es respetada y se pueden trasladar saberes ancestrales de un territorio a otro.

Recuperar la identidad

Hortensia López Gaxiola es artista de vocación, pero ha decido apoyar a los grupos indígenas de la sierra de Sinaloa, los Tarámaris, un grupo étnico que se desprende de los Tarahumaras de Chihuahua.

La principal lucha para Hortensia y el colectivo Tarahumara Sinaloense, es dotar de identidad a las poblaciones étnicas del norte de Sinaloa, que tras ser desplazadas por conflictos propios de la región, han sido ignorados por los intereses de terceros.

Además de apoyarlos y ver pos algunas de sus necesidades más básicas, el trabajo de la activista y el colectivo es buscar que estas personas logren consolidar una identidad legal, para que una vez como ciudadanos puedan exigir derechos relacionados a la vivienda, educación y salud.

LO DIJO:

‘Las violencias que viven son muchas, son de discriminación o explotar los recursos del territorio que habitan. Es un derecho que les ha sido negado, dejaron de ser dueños del territorio que habitaron sus abuelos y bisabuelos y se les han negado todos sus derechos, entre ellos la manera de organizarse, entre ellos la lengua y si muere la lengua muere la historia’.

Hortensia López Gaxiola. Artista y Activista.

Para Hortensia, el respeto y la reivindicación de las autonomías étnicas es de suma importancia para preservar la cultura y sobre todo la identidad de los taramaris, que ahora buscan mantener vivo su legado en un contexto que los invalida.

Una lucha por existir

Luchar por permanecer y preservar la continuidad de la humanidad a través del apego y la naturaleza es una de las premisas del Pueblo Nasa, del que forma parte María Violet Medina Quiscue.

La activista señala que su pueblo se ha mantenido resiliente ante las adversidades que ha traído consigo la urbanización y los fenómenos civiles en Colombia. Desaparición, persecución, homicidios, desplazamiento, violaciones, reclutamiento de niños y las desarmonías en los territorios, son algunas de las grandes problemáticas a las que se enfrentan las comunidades indígenas de esta región de Latinoamérica.

Para María Violet mantener viva de la historia humana va de la mano con el respeto y la reivindicación de la diversidad étnica, que es la principal precursora de la preservación de los recursos naturales, una lucha persistente en contra del capitalismo que devora la materia prima de todos los territorios.

LO DIJO:

‘Lo más importante para no olvidar, es recordar lo que hemos tenido que vivir desde hace más de 500 años, pero tampoco olvidar todo lo que podemos construir, que aún podemos heredar a nuestros niños un territorio de paz y reconstruir el tejido social y volver a ese equilibrio’

María Violet Medina Quiscue. Activista.

La activista finaliza su participación señalando que es a través del respeto a las garantías humanas y las luchas de los pueblos originarios, la manera en la que la historia se podrá seguir escribiendo.

El poder de lo local es un ejercicio de intercambio de ideas y experiencias que se da entre El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación en Bogotá, Colombia y Revista Espejo, en Sinaloa, México a través del Taller de Gráfica Popular Juan Panadero, con la intención de conocer similitudes y divergencias en temas de periodismo, derechos humanos, luchas sociales e interculturalidad.

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