Seguridad

La jornada violenta en Culiacán le expone a Rocha Moya la prioridad de pacificar a Sinaloa

Ahora le corresponderá al gobernador políticamente afín al Movimiento Regeneración Nacional, el mismo partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, demostrar que encarrilar a Sinaloa en la seguridad y la legalidad es posible.

Al asesinar a un joven elemento de la Policía Estatal Preventiva, refrendar la saña criminal contra la zona de Tepuche y atacar el sistema de cámaras de videovigilancia, tres hechos de alto impacto cronológicamente concatenados y ocurridos en Culiacán que es el asiento del Poder Ejecutivo Estatal, la misma delincuencia organizada le está indicando al gobernador electo, Rubén Rocha Moya, que la pacificación de Sinaloa es una de las más altas prioridades que deberá atender en cuanto asuma el cargo el 1 de noviembre.

En las semanas recientes se ha registrado la secuencia de avisos puntuales que envía el hampa sobre el dominio de sus tácticas de muerte y terror, reeditando en los sinaloenses el miedo cotidiano a que regresen episodios de anarquía y miedo como el que sucedió el 17 de octubre de 2019, conocido como “jueves negro” o “culiacanazo”, suceso estremecedor en que hasta la fecha nadie es castigado por las instituciones de procuración e impartición de justicia.

A más de tres años de que llegó a Sinaloa la Guardia Nacional y el gobierno federal invirtió 800 millones de pesos en la base militar El Sauz, más 100 millones de pesos que costó la carretera para enlazar dicho búnker con el casco urbano de Culiacán, los resultados son pocos o bien no se reflejan en la percepción de seguridad de los ciudadanos que son víctimas de desapariciones forzadas, feminicidios, desplazamientos por la violencia y en general la constante acción delincuencial contra la vida y los bienes de los sinaloenses.

Por si fuera poco, la agresión de ayer al agente de la PEP que consternó a los elementos y mandos de la corporación, trae la moraleja puntual, a una semana de que Rocha Moya rinda protesta como gobernador, de que las células delincuenciales derivadas del narcotráfico no están dispuestas a abandonar la amplia cuota del poder fáctico que poseen y que década tras década les ha sido garantizada.

Ahora le corresponderá al gobernador políticamente afín al Movimiento Regeneración Nacional, el mismo partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, demostrar que encarrilar a Sinaloa en la seguridad y la legalidad es posible, por más que la incidencia nacional de homicidios dolosos establezca nuevo récord histórico y que el secretario de Seguridad Pública del Gobierno del Estado, Cristóbal Castañeda Camarillo, sea el mismo que ha estado en el cargo mientras la violencia procede inclemente y en la impunidad.

En unos días empezarán a hablar los hechos con el lenguaje de la llegada de la llamada Cuarta Transformación a la tierra de los once ríos.

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