Liderazgo

Rutas del éxito: El médico de las empresas

Que le guste su trabajo considera Poncho Mendoza es su diferenciador y lo que le ha permitido permanecer 13 años

Se ha extendido la idea de que el éxito es un antónimo de fracaso, que tener éxito significa obtener la victoria a nivel personal, en el trabajo, la escuela, la empresa. Cuando le preguntas a alguien cómo logró su éxito empresarial responden en relación a los triunfos o logros obtenidos, sin embargo, la palabra éxito proviene del latín exitus, que se traduce como “salida”, es decir que si nos vamos a su etimología el éxito de una empresa consistiría en emerger.

Para Alfonso Mendoza Armenta, empresario consultor, la clave de su éxito es la vocación, que le guste su trabajo considera es su diferenciador y lo que le ha permitido permanecer 13 años. Antes de emprender trabajó en una consultora por cuatro años, ahí fue donde se dio cuenta que le gustaba, pero había cosas que no le encantaban y de una frustración surgió la idea de hacer algo igual, pero con su “estilo”.

La curiosidad, ganas de aprender de las empresas y querer resolverles los problemas es lo que les ha ayudado para buscar cómo pueden dar soluciones, siempre simples y prácticos pero que se note la diferencia cuando están colaborando con una empresa.  

LEER MÁS: El escape a la ansiedad de Perla que se convirtió en negocio

Poncho (como es conocido en el sector empresarial) se ve como el médico de las empresas, ha brindado atención a más de 500 empresas de diferentes giros y ha aprendido algo de cada una, así como los médicos aprenden de cada paciente.

“Hay pacientes con los que la riega (el médico), pero eso también le sirve para su siguiente paciente, y va aprendiendo. Yo creo que en este tiempo del poco más de 500 empresas que hemos atendido nos hemos alimentado de los empresarios, porque es de quien aprendes; ves empresarios extraordinarios que tienen ideas sobresalientes, y ves otros que son lo contrario, que también tienes que aprenderles, porque llega alguien que quiere hacer lo mismo y le dices ‘Oye, espérame, esa idea no está tan buena por esto, esto y esto’, aquí lo importante es traer los argumentos para transmitir”, refiere el consultor.

Poncho considera que el éxito de una empresa no está en el producto, ni en el sistema, proceso o que haya exclusividad, sino que la diferencia está en el emprendedor. Lo que muchos piensan, que se trata de un buen modelo de negocios no es verdad, porque en su experiencia, Poncho dice que ha sabido de casos en los que se aplica un plan de negocios para comenzar, pero lo que hace andar el proyecto al final de cuentas es el que lo establece y lo dirige.

Se trata de una combinación, hambre y frustración. Con esa composición se echan a andar las empresas. El empresario consultor participa en dos negocios, una firma de consultoría que se dedica a todo el tema de dar orden a las empresas que están creciendo; y, Grupo Merlín, empresa de última milla y portabilidad. Sin embargo, no se considera experto en negocios, sino en modelos.

Así como un médico revisa los sistemas del cuerpo humano y evalúa que funcionen de manera adecuada, Poncho Mendoza inspecciona como funcionan los sistemas de las empresas que atiende, es decir, valora la operación de estos negocios y los encaja a su sistema para ordenarlos.

“Estos 13 años y más de 500 empresas nos han dado algo de experiencia, con otras 500 más y nos va a ir mejor. Nosotros trabajamos con modelos, al final yo entrego ideas o modelos al empresario o emprendedor y tal vez mi idea no les guste y me digan: ‘Poncho tú me dices que dé vuelta a la derecha, no me gusta la idea, pero a la izquierda sí’; pero no se le había ocurrido dar vuelta. Ahí es donde ellos se conectan con ideas y los vamos acompañando a que esto suceda”, señala.

Parte de los aciertos de una empresa se sujetan de las acciones que los hacen tropezar, ya que, para lograr la recuperación, quien está a cargo necesita reflexionar y corregir las fallas. Poncho cuenta que en InFocus pasaron por un tropiezo muy duro hace algunos años. Comenzó a vender más de lo que podía atender, recuerda que pensó: ‘se está vendiendo esto, hay que venderlo’, pero en el giro de los servicios cada venta es un compromiso que hay que cumplir.

LEER MÁS: La maestra que quiere convertir a las mujeres en exitosas empresarias

“Fue en el 2013, se me salió de control la operación, no podía dar el servicio que prometí y me di cuenta de ese error ya que lo había cometido, había perdido dos, tres cuentas y lo que hice fue hablar con ellos y les dije: ‘ahí te va tu dinero de vuelta y déjame hacerte el proyecto gratis’, porque por encima del dinero está el prestigio. Eso fue un aprendizaje”, reconoce.

Luego de reflexionar en torno a esta falla, Poncho revela que otro aprendizaje que obtuvo y al que se han apegado desde entonces es que cuando se hacen bien las cosas nunca falta trabajo, y en vez de vender bien lo que hizo es ponerse a trabajar bien, lo que le sirvió en un mediano plazo.

En estos primeros 13 años de InFocus, Alfonso Mendoza se han dedicado a construir la marca, un equipo, a desarrollarlo. A sus 40 años, tiene un plan bien estructurado para la próxima década. Actualmente, su idea es desarrollar a su personal hasta los 50 años, nuevo talento que esté al nivel para delegar más y participar de ser posible solo en consejos de administración.

Espera en los próximos 30 años ser el mejor consultor a nivel regional, a través de su gente, brindándoles capacitación, desarrollo, universidades de prestigio, pero que vayan dentro de lo que su vocación les mande, sin forzar el desarrollo de competencias.

“Se dice que es bien fácil poner una consultoría, que cualquiera la puede tener; cualquiera la puede tener, sí, pero no cualquiera la puede sostener. Hay buenos colegas que van emergiendo y por qué no, puede salir uno que nos rebase a todos. Pero pienso tener a alguien que pueda hacer conexión con todos los clientes, así funciona”, señaló.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo