Artes

Resignificar con arte la colonia Tierra Blanca, es lo que propone Alejandro Castañeda

Alejandro pasó por un proceso de introspección poniendo atención en las actividades cotidianas de la vida de Tierra Blanca; los sonidos urbanos, sus vecinos, el comercio de alrededor, los perros callejeros, las características arquitectónicas de muchas de las viejas casas, los árboles y las plantas, muchas de ellas endémicas de la región, pero también la violencia.

Foto: Josué David Piña.

Foto: Josué David Piña.

Alejandro Castañeda es un diseñador industrial y artista contemporáneo de Culiacán que durante la mayor parte de su vida ha vivido en la colonia Tierra Blanca, una de las más viejas y de tradición en la ciudad. Sin embargo, relativamente hace poco tiempo comenzó a reflexionar sobre el entorno social en que nació y creció.

Con su joven carrera artística ha logrado exponer sus piezas en Guadalajara y en el Museo Tamayo de la ciudad de México, pero la prolongada pandemia de Covid-19 lo orilló a confinarse durante una larga temporada en su hogar de este legendario barrio popular de la capital sinaloense.

En ese transcurso Alejandro pasó por un proceso de introspección poniendo atención en las actividades cotidianas de la vida de Tierra Blanca; los sonidos urbanos, sus vecinos, el comercio de alrededor, los perros callejeros, las características arquitectónicas de muchas de las viejas casas, los árboles y las plantas, muchas de ellas endémicas de la región, pero también la violencia.

Así fue como fue gestando su próximo proyecto que se materializará en una exposición de arte titulada Tierra Blanca.

El joven artista platica en entrevista con Espejo que desde que vive en esa colonia el diálogo con las personas es trillado sobre el tema de Tierra Blanca y su relación con el narcotráfico; lo primero que resuena en la población culichi es este estigma y de cómo la zona se fue formando por gente que bajaba de la sierra en sus inicios. “La cuna del narcotráfico”, la frase más comentada, opina.

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Pero al ser un testigo directo de los cambios que ha sufrido y vivido la colonia, aunado al crecimiento urbanístico de la Culiacán, es cuando le ha puesto más atención a su barrio; notó incluso como el problema del narcotráfico se ha ido dispersado a toda la ciudad dejándose de concentrar en esta zona.

“Conforme la ciudad ha crecido  siento que hay zonas de esta colonia que no ha pasado el tiempo, siento hasta la fecha que no pasa el tiempo. De repente de andar por Tres Ríos, ver uno que otro edificio y llego de repente a la casa de mi abuela y sigue siendo esta calle empedrada, este patrón de las piedras; de repente andar caminando y se cruza una gallina”, reflexiona.

Dicha contemplación generó en él un análisis de cómo Tierra Blanca permanece con características muy fuertes, tanto cotidianas como culturales y de elementos muy ajenos al tema del narcotráfico. Observó que en la colonia se encuentra mucho potencial en cosas que se encuentran en el día a día y de cómo los colonos todavía las representan.

“Y más allá de una pieza que te diga ‘voy a pintar una calle de Tierra Blanca’, en si son piezas de arte contemporáneo, un poco más arte conceptual que te invitan a reflexionar de la colonia”, expone.

De igual forma, Alejandro comenta que Tierra Blanca está viviendo un proceso de gentrificación, situación que la ha vuelto más interesante porque aún continúan muchos puntos intactos donde el tiempo, la industrialización y la tecnología no los han afectado, al mismo tiempo que se observan muchas construcciones modernas y edificios habitacionales.

“Carros ambulantes, gente que vende cosas caminando, los sonidos, todo esto es bastante característico en la colonia. Me da gusto ver que en los proyectos urbanos hoy en día están implementando otra vez la flora regional, pero  se me hace interesante que Tierra Blanca, el tabachín, el cacalosuche, el guayabo, el arrayan, son árboles que ves en los patios de las casas”, observa.

El artista nos explica que una de las intenciones de su exposición es poder borrar algo de ese estigma en torno a Tierra Blanca; y al tener la zona un punto geográfico privilegiado, su propósito es resignificar la colonia y activar espacios culturales como los que él impulsa. Aunque es consciente que no puede combatir del todo esa mancha del pasado, considera que con arte puede ser un buen comienzo, sin dejar de un lado o ignorar los problemas generados por la violencia.

“Mi exposición es llevar ese mensaje: no nomas existe el narco en Culiacán. Una de mis intenciones, aparte de las características muy únicas de colonia, también es decir ‘oye no todo lo que sucedió en Tierra Blanca es narcotráfico’; hay cosas que están sucediendo y aprovechar esa gentrificacion de forma cultural. La intención de activar y resignificar estos espacios es porque para mí, me causaba mucho ruido a veces utilizar este espacio para crear y pues de repente la noticia de que hay un cuerpo a la vuelta de la casa”, comenta.

Alejandro Castañeda opina que es muy difícil combatir esta realidad por sí mismo, sin embargo considera que con propuestas artísticas y su trabajo puede generar en las personas una reflexión y con ello actuar.

La exposición Tierra Blanca se presentará en la galería Onca (Donato Guerra #464) el próximo sábado 18 de diciembre a las 20:00 horas, ahí los espectadores podrán apreciar alrededor de 10 piezas entre pinturas, esculturas e instalación.

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