Economía

Sinaloa | Nuestras universidades, ¿fábricas de desempleados o emigrantes…?

Nuestro mercado laboral demanda técnicos medios y superiores. Nuestras universidades no “producen” suficientes, y sí un exceso de “licenciados”… Resultado, miles de jóvenes graduados que no encuentran trabajo, o tienen que emigrar…

En un reciente (y excelente) reporte #SinaloaenNúmeros, el CODESIN publica una información que es un llamado de alerta para las universidades y centros de educación media y superior en Sinaloa:

En los próximos cinco años, de 2021 a 2025 en Sinaloa se abrirán 5,653 empleos para técnicos de nivel superior (universitarios) y técnicos de nivel medio. Desafortunadamente, las instituciones educativas del estado (universidades y escuelas), sólo generarán en total 2,108 graduados de ambos niveles: el 37% de lo que el mercado laboral requerirá.


                        Nivel                           Nuevos Empleos        Egresados

  • Técnicos superiores (universitarios)         3,258                            1,629
  • Técnicos de nivel medio               2,394                               479
  • Total                                             5,653                            2,108

(Técnicos superiores o medios en Mecánica, Electrónica, Electromecánica, Mecatrónica, Química ambiental, Mantenimiento, Sistemas Informáticos, Redes y Desarrollo Web, Mercadotecnia, Refrigeración, Protección Civil, Sistemas automáticos y Laboratorista ambiental)

Al mismo tiempo, en los próximos cinco años en el mercado laboral habrá 14,740 nuevas plazas para licenciaturas e ingenierías de nivel universitario, para las cuales las universidades de Sinaloa “producirán” 57,146 nuevos graduados: ¡Casi cuatro veces más de los que el mercado demanda!

Nivel                                       Nuevos Empleos                    Egresados

“Licenciados”                         8,092                                        42,542                                    

Ingenieros                               6,648                                       14,604

Total                                       14,740                                      57,146

Esta enorme disparidad entre lo que el mercado laboral demanda y lo que las universidades y escuelas superiores del estado generan es absurda y sería risible, si no fuera tan costosa y dolorosa a nivel personal y a nivel social.

Lo que nos dicen estos datos es que las universidades están graduando una inmensa cantidad de personas que, al terminar sus estudios, no encuentran un trabajo relacionado con sus profesión -a un costo enorme para los jóvenes y sus familias y para la sociedad-.

El mercado laboral está cambiando mucho en estos años, y ni los jóvenes y sus familias ni las universidades parecen haberse dado cuenta -o no les importa mucho-.

A la hora de decidir qué carrera estudiar, en nuestro medio sigue predominando un paradigma secular: “quiero que mi hijo tenga un título universitario,” se dicen los padres y, sin cuestionar mucho el futuro laboral de sus hijos, los presionan a que se inscriban para “ser licenciados”.

El resultado, como el análisis del CODESIN evidencia, es una falta de talento humano para las profesiones del presente y del futuro, y una sobre oferta de jóvenes preparados para profesiones dignas y útiles, sí, pero que tienen cada vez menor demanda en el mercado.

¿Habría que corregir esta tendencia? Por supuesto, si queremos tener una comunidad más competitiva y si queremos que nuestros jóvenes encuentren trabajos bien remunerados y con futuro apenas salgan de las universidades y escuelas.

¿A quién corresponde hacer esa corrección? A la larga, la misma sociedad podrá hacerla: los padres y los jóvenes irán asimilando la evidencia, y buscarán inscribirse en carreras que tal vez hoy no tengan “el prestigio de ser [email protected]”, pero ofrecen empleo inmediato paga superior y mejor futuro.

Pero esas correcciones “sociales y culturales” llevan tiempo, y mientras tanto seguiremos perdiendo competitividad como región y frustrando a nuestras juventudes.

Lo que corresponde es que las cúpulas sociales: las mismas universidades, el gobierno de Sinaloa y las organizaciones de la sociedad civil, tomen el toro por los cuernos y se decidan a corregir de inmediato la situación. Aún así, si se empieza hoy el impacto tomará de cuatro a cinco años, mientras los jóvenes que este año entraron a la escuela salen de la carrera…

Mientras las autoridades estatales y las cúpulas universitarias no asuman su responsabilidad de orientar las vocaciones de los jóvenes, la falta de pertinencia de la educación superior en Sinaloa seguirá haciendo que los presupuestos universitarios -muy grandes aunque siempre insuficientes-, literalmente se sigan desperdiciando.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo