Educación

Del SNTE para las niñas y niños: paro magisterial en el contexto de parálisis educativa

Se trata de un lamentable atentado contra el derecho a la educación oportuna y de buena calidad porque tal prioridad si está en los padres de familia, alumnos y maestros

El paro de labores convocado para este día en Sinaloa por los dirigentes de las secciones 27 y 53 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación revalida la estrategia de la presión como táctica para doblar a las instituciones, pero soslaya que las víctimas directas son los alumnos de las escuelas que después del largo confinamiento que dañó sensiblemente los procesos de enseñanza hoy reciben la negativa de clases por motivaciones políticas.

Por más justas que fuesen las demandas del sindicato de maestros o legítima la acción del Gobierno del Estado para enfrentar añejos vicios en la relación con el magisterio, en el centro del estira y afloja están alrededor de 600 mil educandos del nivel básico que habían cultivado la expectativa de regularizar las actividades pedagógicas y entrar a contrarreloj a la fase de recuperación del conocimiento perdido durante la pandemia de coronavirus.

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Se trata de un lamentable atentado contra el derecho a la educación oportuna y de buena calidad porque tal prioridad si está en los padres de familia, alumnos y maestros, pero los cacicazgos del SNTE tienen otros intereses que para ellos son superiores. Bastaría con que el sindicato reconociera la circunstancia alarmante por la que atraviesa la enseñanza pública para moderar sus acciones de chantaje en tanto llega a acuerdos con las autoridades.

Sin embargo, el SNTE se inmoviliza en la táctica de suspensión de clases en tanto la ciudadanía exige que el futuro de las niñas y niños sinaloenses no sea mercancía política utilizada en la defensa de privilegios e impunidades. Y el gobierno sostiene la hipótesis de que los inconformes están lejos de motivar sus demandas en derechos laborales y que las postulan en el marco de la exigencia planteada por el gobernador Rubén Rocha para transparentar los recursos públicos destinados a apoyar a los maestros.

La medición de fuerzas está llegando a extremos inadmisibles porque la confrontación ocurre en el contexto de pérdidas cuantiosas para el sistema educativo de Sinaloa. Los cabecillas del SNTE pueden efectuar sus luchas sin necesidad de asestarle mayores deterioros a alumnos y padres de familia que ya tienen demasiadas cargas emocionales y educacionales como para padecer intransigencias y autoritarismos que hoy menos que nunca caben en las prioridades ciudadanas.

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