Educación

Hay tregua en el conflicto SNTE-SEPyC, pero falta el pacto duradero para la buena educación

Entorpecer los sistemas didácticos acaba siendo, tarde o temprano, la destrucción de mejores expectativas de vida con bienestar

FOTO: Marcos Vizcarra

FOTO: Marcos Vizcarra

El acto mediático en el cual la sección 27 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación le retira los candados a la oficina a cargo de la enseñanza básica de la Secretaría de Educación Pública y Cultura, en realidad significa la eliminación de uno de los cerrojos, no de todos, que aprisionan el derecho de miles de niñas, niños y jóvenes a la enseñanza con los criterios forzosos de prioridad, calidad e igualdad.

Con preocupante frecuencia el sistema educativo estatal resulta afectado por acciones y mentalidades regresivas que no alcanzan a percibir lo vital que es la escolaridad en estos tiempos que precisan los grandes desafíos a ganar.

Todo pasa por el conocimiento y valores que se adquieren en los procesos lectivos: el desarrollo en todos los sentidos a través de ciudadanos capacitados, la armonización de la interacción social, la construcción de procesos de paz y legalidad y, en lo general, una mejor conciencia social sobre el futuro a construir para la actual y siguientes generaciones.

Esto significa que entorpecer los sistemas didácticos acaba siendo, tarde o temprano, la destrucción de mejores expectativas de vida con bienestar. Las decisiones políticas que dan lugar a una pausa en el conflicto que el SNTE tiene con el gobierno de Rubén Rocha Moya carecen de la voluntad y vocación por estabilizar de una vez por todas el funcionamiento de las escuelas como centro de las capacidades, civilidades y buenas prácticas ciudadanas que solamente la buena educación puede lograr.

Más que un episodio de vencidos y vencedores, el retiro de la toma de oficinas de la SEPyC debiera ser la quita de todos los candados a las garantías de que niñas, niños y jóvenes dispongan siempre de las mejores oportunidades de desarrollo, que la planta docente tenga vía libre y herramientas pedagógicas de avanzada para transmitir los conocimientos a los educandos y que los gobiernos le destinen el mayor apoyo posible a la urgencia de que la tarea educativa se restablezca y vigorice.

Ojalá que en vez de tregua el inicio de las negociaciones entre la SEPyC y el SNTE sea el fin de la beligerancia entre las partes, ya sin la bota encima del cuello de nadie.

Que se atiendan las demandas legítimas de los maestros y maestras, que los líderes magisteriales promuevan la sana relación laboral al margen de privilegios ofensivos, que alumnos y padres de familia dejen de ser rehenes de pugnas políticas, y que las auditorías en curso transparenten el manejo de fideicomisos y fondos que involucran el dinero de los profesores.

Hagamos votos y ofrezcamos vigilancia para que así suceda.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo