Política

Juicio político contra Jesús Estrada: aplicar la ley y convencer de la justicia imparcial

¿Es esto un juicio político con gran carga de futurismo electoral? La respuesta dependerá del sustento de las acusaciones que haga la Comisión Instructora y de la voluntad firme para que sea el marco jurídico, no otro tipo de connotaciones, el cimiento de la resolución

Se está acercando el momento de que la Comisión Instructora instalada para desarrollar el juicio político contra el alcalde de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro, entre a la fase de culminación del procedimiento para declarar si hay elementos de prueba para proceder a retirarle el cargo público al que hoy está sentado en el banquillo legislativo-judicial de los acusados. Mientras tanto, el presidente municipal aplica la estrategia de plantearse como víctima de persecución política y la 64 Legislatura guarda la reserva en que debe transcurrir el caso.


Estrada intenta librar ileso este episodio donde la ley quiere ajustarlo al debido desempeño de la función pública, pero continúa señalando con índice de fuego a los que, según alega, son sus adversarios, aunque pertenezcan al mismo partido, Movimiento Regeneración Nacional, que los llevó al gobierno a él y a los demás. Cada día le agrega nombres a la lista de aquellos que percibe como enemigos enmarcándolos en “es toda la gente que está en el gobierno de Rubén Rocha Moya, toda la gente de Feliciano Castro y Graciela Domínguez”, dice en entrevista con ESPEJO.


La causa abierta por el Congreso pone a prueba los mecanismos legislativos jurisdiccionales cuya obligación es que todo ciudadano, sin diferenciaciones, ciña sus actos al marco constitucional y leyes que emanan. La vigencia pura del Estado de derecho, las pruebas que sustenten el resolutivo y la máxima de que la justicia no sólo debe ser imparcial sino fundamentalmente convencer de que sí lo es, marcarán un momento crucial y sentarán el debido antecedente que alebrestará o moderará a servidores públicos que sí sirven, pero a sus intereses particulares o grupales.


El todavía alcalde de Culiacán intenta ganar algo en cualquiera de los dos escenarios posibles: si resulta cesado del cargo habrá de presentarse como perjudicado de un complot armado en su contra para sacarlo con bastante anticipación de la competencia electoral de 2024 y 2027. En caso de ser exonerado de culpas se alzará como el morenista que pudo doblegar a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial proyectándose con la condición de intocable a los comicios federales y estatales próximos.


¿Es esto un juicio político con gran carga de futurismo electoral? La respuesta dependerá del sustento de las acusaciones que haga la Comisión Instructora y de la voluntad firme para que sea el marco jurídico, no otro tipo de connotaciones, el cimiento de la resolución. En tanto hay que clarificar el momento presente: Estrada ejecuta el plan mediático para defenderse y el órgano enjuiciador realiza el proceso legal en secrecía, sin que esto signifique que el resto del estado de cosas deba alterarse en Sinaloa. El deber ciudadano consiste en empujar, y acostumbrarse, a que la ley domine siempre, trátese de lo que se trate, sea quien sea el destinatario.

COBERTURA ESPECIAL | ESTRADA FERREIRO A JUICIO POLÍTICO

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