Desastres

México necesita la buena noticia de que los atrapados en la mina del Pinabete están a salvo

El reciente derrumbe en la mina de Sabinas, Coahuila, debe servir para que el gobierno federal revise las condiciones en que otorgaron y operan las concesiones

A pesar de que el discurso cotidiano del gobierno evade este tipo de realidades que en varias regiones de México constituyen inminente peligro, el rescate de 10 mineros atrapados por el derrumbe en la mina del Pinabete en Sabinas, Coahuila, se situó como alta prioridad de la comunidad nacional y exigencia a la vez para que la referida industria se sujete a sistemas permanentes de supervisión de la seguridad y otorgamiento de condiciones dignas y de bienestar para sus trabajadores.

En espera de que Protección Civil federal haga lo correcto y cumpla la expectativa de que en el transcurso de hoy se logre contacto con los obreros afectados, y se realice o inicie la parte crucial de la recuperación de ellos, en la conversación pública crece la exigencia y súplica de que estén todos a salvo y que el retorno con sus familias, que por cierto muestran insuperable voluntad de lucha, subsane en parte la indignación subsistente.

Sin embargo, una vez consumado el rescate la reclamación seguirá viva en cuanto a las condiciones desastrosas en que operan otras minas en el país, mismas que han originado centenas de accidentes que cobran vidas humanas y no han estado en el centro de coberturas de medios de comunicación. Precisamente, mientras se efectúan las acciones de salvamentos en Sabinas, sucedió otro accidente en un yacimiento del ejido Santa Clara del municipio de Galeana, Nuevo León, resultado muerto un trabajador de 37 años.

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Así, mientras avanzan las labores para extraer a los mineros que reciben la solidaridad nacional, vuelven a salir a flote las situaciones deplorables en que laboran con esquemas al ras de la explotación, sin las correspondientes prestaciones ni garantía alguna para sus integridades físicas.

¿Es de humanos laborar largas jornadas a varios metros bajo tierra, con temperaturas de hasta 50 grados, sin más herramientas que casco, lámpara y botas?

La sociedad une plegarias para que el rescate en la mina Pinabete se convierta en el buen informe de que los diez trabajadores están bien. En el compás de espera las emociones y planteamientos colectivos dominan por encima de la mentalidad gubernamental que quiere sacar raja propagandística del hecho lamentable.

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En estos momentos se requiere ponerle un alto a la parafernalia del poder para abrirle todo el espacio a la esperanza que se renueve con la noticia que México necesita: que los atrapados en la mina del Pinabete están a salvo.

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