Historia

Las viejas calles de Culiacán: se desmorona la historia arquitectónica de la ciudad

En el centro de Culiacán desde hace años se ha detectado un proceso de demolición de fincas, casas y edificios históricos

Casa ubicada sobre la calle Rafael Buelna, esquina con Jesús Andrade.

Casa ubicada sobre la calle Rafael Buelna, esquina con Jesús Andrade.

A diferencia de otras ciudades del país, en el centro de Culiacán desde hace años se ha detectado un proceso de demolición de fincas, casas y edificios históricos, fenómeno que comenzó desde los años cincuenta por una idea desvirtuada de modernidad y progreso.

Sin embargo, este proceso va en detrimento de nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, elemento importante que muestra rasgos de la identidad de una sociedad.

Académicas como Sonia Pérez Garmendia han analizado esta problemática, que en particularidades como las de Culiacán obedecen a la especulación del suelo y cambio de uso de ellos; es decir, mucho tiene que ver la depredación de los inversionistas que solamente buscan lucrar con el valor de los terrenos.

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Al respecto, es muy común que casos de fincas históricas abandonadas y descuidadas se vuelvan mediáticas periódicamente, situaciones que apelan a la nostalgia de los culiacanenses más longevos y ciudadanos informados sobre los valores patrimoniales de la entidad.

De acuerdo a documentos catastrales, el INAH ha identificado que de los poco más de 800 edificios históricos que se encontraban en el primer cuadro de la ciudad, en la actualidad solamente permanecen en pie 350.

Edificio sobre la calle Antonio Rosales, esquina con Jesús Andrade.

A su vez, algunas  de esas se encuentran al borde de colapsar tal y como es la casa ubicada sobre la calle Rafael Buena, esquina con Jesús Andrade, a la que románticamente el INAH ha bautizado como la “Casa del árbol”, justo por haber estado en medio de la discusión  pública en otras ocasiones.  

Derivado de las fuertes lluvias de los últimos días, los muros de este edificio comenzaron a desquebrajarse, hecho que hace especular que con futuros ventarrones podría derrumbarse poniendo  en peligro a los transeúntes.

La situación incluso ya contempla un problema de movilidad en la zona, principalmente para quienes se desplazan caminando y que al llegar a esa parte, muchos por precaución optan por continuar por la calles a unos centímetros de los automóviles que circulan por ahí.

Servando Rojo, director del INAH-Sinaloa, informó que en varias ocasiones ya han entablado diálogo con la propietaria de esa casa, dando a conocer que el principal obstáculo ahí es la existencia de un gran árbol dentro del terreno.

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 “Ahorita que volvió a pasar otra vez nos comunicamos con ella, y la señora parece que ahora sí está dispuesta , pero si ella no da por escrito al Ayuntamiento la autorización para retirar ese árbol, nosotros como INAH no podemos dar una asesoría para consolidar los muros con el fin volverles a dar estabilidad estructural”, explicó.

Casa sobre la calle Jesús Andrade, entre Hidalgo y Ángel Flores.

Sobre sí la propietaria cuenta con los recursos suficientes para costear un proyecto de restauración del edificio, acorde a las recomendaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Servando comentó es probable ya que la señora pertenece a una de las familias de abolengo de Culiacán.

Lo anterior es importante no perder de vista, ya que justo la falta de recursos económicos de algunos otros propietarios de casas históricas abandonadas en el centro de Culiacán, es impedimento para restaurarlas, eligiendo mejor la opción de dejarlas derrumbar con el paso del tiempo para hacer un negocio más rentable con el terreno.

Y es que el INAH no cuenta con recursos para restaurar edificios históricos que son de propiedad privada, sino que solamente ofrecen sus conocimientos para asesorar a los dueños respetando los diseños originales.

 “Hay gente que llega y dice ‘yo no le doy mantenimiento porque en dos años se me van a humedecer las paredes otra vez, entonces mejor lo hago estacionamiento’;  lo hacen como una estrategia”, criticó el director del INAH-Sinaloa.

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De hecho, Servando Rojo mencionó que el caso más reciente en ese sentido es el de una casa histórica ubicada sobre el bulevar Francisco I. Madero, la cual fue construida por el arquitecto Luis F. Molina, una estructura que se encuentra abandonada desde hace algunos años, pero que en los últimos días el techo de madera con el que contaba fue incendiado.

OTRO CASOS

Una casa que ya se ha vuelto icónica por tener más de 30 años en total abandono es la que se ubica sobre la avenida Álvaro Obregón, esquina con Rafael Buelna.

En este caso, Servando Rojo nos informa que dicha propiedad está intestada, es decir, que el dueño murió sin dejar un documento que indique claramente quien debe heredarla, generando una polémica entre los mismos familiares.

“No hay acuerdo entre ellos, hay un problema legal ahí”, informó.

Calle sobre la Avenida Álvaro Ogregón, esquina con Rafael Buelna.

Otro caso que se volvió mediático luego de derrumbarse con las primeras lluvias de la temporada hace unas semanas es una ubicada sobre la calle Zaragoza, trascendiendo posteriormente que el propietario pertenece a Grupo Coppel.

“Es el caso de la Zaragoza; entonces nosotros hicimos una propuesta, pero ellos quieren demoler toda la fachada y hacer una nueva; nosotros les decimos que no, que se tiene que remplazar la parte que se derrumbó y consolidar lo que ya existe”, explicó.

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Lotes sobre la calle Zaragoza.

“Vamos a comentar esos casos con el Ayuntamiento, hemos mantenido muy buena relación con Protección Civil y el alcalde. Ayer platicamos estos casos precisamente, pero queremos plantear que nosotros como INAH, otorgamos asesorías, estar supervisando la obra, decir cómo se puede hacer, y es la experiencia nuestra lo que se pone”, indicó.

Casa sobre la calle Rafael Buelna, esquina con Ramón Corona.

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