Política

La marcha que movilizó al Estado mexicano para satisfacer la egolatría del presidente

La marcha sin mayor propósito que el de satisfacer la egolatría presidencial, sirvió de pasarela para las “corcholatas” de AMLO

La marcha que al final de cuentas fue en apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador ocurrió sin incidentes el domingo y en lugar de alguna certidumbre nacional dejó la interrogante de qué respaldo social necesita aquel que al frente del Poder Ejecutivo Federal tiene el control de instituciones que aun debiéndole obediencia a todo el País se subordinan a las órdenes y egos de un solo hombre.

La marcha no fue contramarcha ni la movilización en defensa de la iniciativa presidencial para reformar la estructura y funcionamiento del Instituto Nacional Electoral, pues terminó siendo la ofrenda que el Estado mexicano se da a sí mismo, reconociéndose con el autoelogio como si tuviera el temor de que la mayoría que simpatiza con el régimen denominado de la Cuarta Transformación lo abandone en el declive de quien está cerca de que la gente le aplique la lógica pública de “el rey ha muerto, viva el rey”.

Para el sombro generalizado, los aparatos de gobierno federal y estatales surgidos del Movimiento Regeneración Nacional renunciaron a la representación popular que por ley se les asignó y se transformaron en activistas de un partido sin rendir cuentas todavía de dónde salieron los cuantiosos recursos económicos que costearon el transporte, hospedaje, alimentación y dádivas para los contingentes.

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Fue la exhibición sin sonrojos de la confabulación de viejas costumbres, cinismos, opacidades y complicidades que la misma 4T ha declarado desterrados en la fachada del discurso transformador y retoma tales inercias en los hechos diarios, tanto o más que lo hicieron los anteriores gobiernos con aquellas procacidades que el 1 de julio de 2018 causaron que los electores decidieran darle a la izquierda política la oportunidad de tomar en sus manos las riendas nacionales.

La marcha sin mayor propósito que el de satisfacer la egolatría presidencial, desplegada como la gran precampaña electoral del auténtico cabecilla de Morena que les construye pasarelas a sus “corcholatas”, para lo único que resultó útil es para agudizar la división nacional haciendo uso de toda la estructura de gobierno y exhibiendo a legisladores, gobernadores y alcaldes que no hace tanto tiempo criticaban lo mismo que ellos hicieron el domingo, descarada e impúdicamente.

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¿Ganó algo México con el alarde de fuerza de la 4T, sostenido en la estructura y finanzas del gobierno? No, el único beneficiado fue López Obrador.

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