Política

Llegó la hora de la verdad en la reforma electoral de AMLO: ¿El INE no se toca?

El Poder Legislativo está a prueba al calarse la aptitud parlamentaria de servir a un país o subordinarse a las órdenes de un solo hombre: el presidente

Es posible que hoy inicie en la Cámara de Diputados la discusión del proyecto de decreto de la reforma electoral que propone el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo cual significa el momento de definiciones sobre un tema que ha dividido la opinión nacional no solamente con marchas y contramarchas sino en segmentos que creen que la propuesta es destructiva del marco democrático y otros que la consideran avance en cuanto a la independencia del órgano comicial.

Para que sea aprobada, López Obrador y Movimiento Regeneración Nacional necesitan la mayoría calificada de diputados federales (dos terceras partes del total de 500 legisladores), misma que no tendrán si los opositores partidos Revolucionario Institucional, Acción Nacional, de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano sostienen el voto en contra.

La reforma que quiere López Obrador ya fue aprobada en Comisiones de la Cámara baja y se trata de un paquete de 62 iniciativas que modifican la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos  y 73 leyes secundarias, centrándose en elegir por consulta popular a los consejeros del Instituto Nacional Electoral e integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, reducir el número de legisladores, senadores, diputados en los estados y regidores en los municipios, además de darles financiamiento público a los partidos sólo durante los procesos electorales.

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La controversia está en el hecho de que sea el presidente AMLO el que proponga la reforma electoral luego de una larga jornada de ataques al INE y cuando falta año y medio para que se realicen las votaciones constitucionales que definirán quién lo relevará en el cargo. La mayoría de los mexicanos cree necesarios los ajustes a la legislación comicial, pero sin la injerencia de políticos que desde el ejercicio del poder podrían pervertir el sentido de los avances democráticos.

De nuevo el Poder Legislativo está a prueba al calarse la aptitud parlamentaria de servir a un país o subordinarse a las órdenes de un solo hombre: el presidente. Las instituciones cuya autonomía es crucial para los contrapesos y equilibrios han de protegerse de las tentaciones autoritarias o las consecuencias vendrán en corto plazo con la correspondiente alteración de la estabilidad, libertades, paz y estado de derecho.

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¿El INE no se toca o sí es mercancía de trueque? Nuestros representantes populares tienen la palabra.

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