Reflexiones

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes

En las economías subnacionales de México, ¿Cómo terminaremos el 2021? ¿Cuáles son las expectativas para el 2022?

En el 2021, Sinaloa, con un crecimiento de 4.7 por ciento, se ubicará por debajo del dato nacional y en el puesto 28, superando solo los crecimientos de Chihuahua, Tlaxcala, Colima y Campeche.

Sobre el crecimiento de la economía mexicana en 2021 existen muchos pronósticos, coincidiendo en su mayor parte en que este rondará el 6 por ciento. En este escenario, para lo que hay menos análisis es acerca de cómo cerrarán este 2021 las economías subnacionales y cuáles son sus expectativas hacia el 2022. Esto es importante porque finalmente la dinámica económica del país es la suma de las actividades económicas de sus regiones, por lo que dedicaré este espacio a revisar el crecimiento de las economías regionales en el 2020 (finalmente se trata también de un pronóstico en tanto las cifras preliminares oficiales sobre el PIB por entidad federativa se conocerán hasta el mes entrante), los pronósticos de crecimiento regionales en este 2021 y algunas aproximaciones hacia el 2022. Para estas reflexiones, me basaré, fundamentalmente, en el documento Situación Sectorial Regional México 2S21, elaborado por BBVA Research.   

Con base en este documento, inicio retomando de él las reflexiones que permiten identificar los desafíos que en materia económica todavía se están enfrentado y los que habrán de enfrentarse y son inciertos. Pero también las oportunidades que se están presentando y, sobre todo, cómo unos y otros (desafíos y oportunidades) van generando condiciones más propicias para el avance de ciertos sectores de la economía y en consecuencia la dinámica económica de las regiones de México mucho tiene que ver con las estructuras productivas prevalecientes en ellas.  

Lo primero es que se reconoce que se siguen resintiendo los efectos de la pandemia, lo que provoca que del lado de la demanda el comportamiento precautorio de los consumidores siga afectando a gran parte de los sectores de servicios. Del lado de oferta, los cierres parciales y las restricciones de movilidad aún latentes siguen mermando la actividad y las decisiones de empleo. En consecuencia, el ritmo de los contagios, el avance en las campañas de vacunación y el desempeño del sector exportador seguirán siendo las principales piedras angulares del crecimiento en el corto y mediano plazo. Este escenario se completa con la presencia de posibles riesgos globales, en particular los asociados con el comercio marítimo de mercancías.

De acuerdo con el documento en mención, la mayoría de los sectores ya muestran un ritmo de crecimiento positivo, pero éste no ha permitido todavía una franca recuperación de sectores clave y de la economía en su conjunto. Establece que entre los sectores que más han crecido destacan la Manufactura, el Comercio Mayorista y el Transporte. Estos han sido impulsados en gran medida por el dinamismo del sector externo manufacturero, el comportamiento positivo de la economía estadounidense y un posible repunte del consumo privado doméstico mexicano en el corto y mediano plazo. Todo en conjunto hacen vislumbrar una recuperación de la mayoría de los sectores en 2022.

Se precisa que la Manufactura es la actividad que más ha crecido a partir de su vínculo con el comercio exterior, principalmente por la demanda de la economía estadounidense, lo que se puede verificar al observar el aumento de la producción y la exportación de las manufacturas que se dirigen hacia ese país. Para dimensionar, consideremos que el valor acumulado de las exportaciones entre enero y junio del presente año no solo supera lo observado durante 2020, sino también representa un crecimiento del 3.6 por ciento con respecto al valor registrado durante los primeros seis meses del 2019.

También ha sido importante el crecimiento del sector de Alojamiento y Preparación de Alimentos, asociado al PIB de Alojamiento (Turismo). Por otra parte, el avance en las campañas de vacunación, así como el repunte observado sobre el empleo van a favorecer el consumo, y a su vez darán un empuje a la mayoría de los sectores de servicios. En este sentido podríamos esperar que, si el consumo se recupera, presenciaremos un mejor escenario para Comercio Minorista, Medios masivos, Servicios profesionales y Apoyo a los Negocios.

Desde una perspectiva regional, después de una caída generalizada en 2020, hacia el segundo trimestre de 2021 se observa que, considerado tasas trimestrales y cifras desestacionalizadas, 21 entidades federativas presentaron variaciones positivas y 6 crecieron más que el país. Las entidades con los mayores crecimientos han sido, Guerrero (31.5%), Nayarit (31.4%) y Colima (9.0%), mientras que las mayores caídas se observaron en Aguascalientes (-3.9%), Campeche (-2.5%) y Morelos (-2.2%). Por su parte, también con cifras desestacionalizadas pero a tasa anual, todas las entidades federativas presentan variaciones positivas y 13 crecieron más que el país (23.0%). En este caso, los mejores lugares son para Guerrero (60.2%), Nayarit (59.7%) y Baja California Sur (44%). En las últimas posiciones están Campeche (0.8%), Tamaulipas (11.6%) y la CDMX (12.8%). Sinaloa, con una tasa trimestral de -0.2 por ciento se ubica en el lugar 23 en el conjunto de las regiones de México y, con una tasa anual de 17 por ciento, en el puesto 21 del ranking nacional.

Anticipándose a las cifras sobre el PIB por entidad federativa que se conocerán en diciembre de este año, el estudio del BBVA Research estima que, en 2020, en el que cómo se ha señalado todas las economías regionales muestran caídas en sus PIB estatales, los menores efectos económicos de la pandemia (menores caídas) se presentaron en Campeche, Tabasco y Zacatecas, mientras que las regiones más afectadas (mayores caídas) fueron Quintana Roo, Baja California Sur y Nayarit. Sinaloa, con una caída de -8.5 por ciento (superior a la caída del PIB nacional que fue de -8.3 por ciento) se encuentra en el límite entre las regiones de alto y medio impacto.

Para el 2021, año en el que como se ha señalado el crecimiento nacional rondará el 6 por ciento, se estima que todas las regiones presentarán variaciones positivas, aunque a tasas muy diferentes. Se espera incluso que en una entidad el crecimiento sea de doble dígito, Baja California Sur (16%), y que en la mitad de las economías subnacionales las tasas de crecimiento superen la cifra nacional. Las cifras más altas se tendrían en la ya señalada Baja California Sur, en Guanajuato y Oaxaca. Sinaloa con un crecimiento de 4.7 se ubicaría por debajo del dato nacional y en el puesto 28, superando solo los crecimientos de Chihuahua, Tlaxcala, Colima y Campeche.

Para destacar, que en las primeras 10 posiciones se encuentran 5 regiones (Guanajuato, Coahuila, Puebla, Aguascalientes y Querétaro) con una estructura productiva en la que la manufactura tiene un peso importante y además se distinguen por su participación en el conjunto de las exportaciones nacionales. Dos con vocación turística (Baja California Sur y Quintana Roo) y dos más (Chiapas y Oaxaca) cuya dinámica económica reciente está ligada al sector de la construcción, debido a las obras de infraestructura en proceso.

La expectativa hacia el 2022, se confirma, en el sentido de que una recuperación más rápida se presentará en las economías estatales industriales con perfil exportador. Se espera que esta tendencia continúe en los próximos meses dado el comportamiento positivo del consumo de Estados Unidos, así como la dinámica de crecimiento que muestra el sector de la construcción de dicho país. Por su parte, las regiones enfocadas al mercado doméstico tardarán un poco más conforme se recupere el empleo. Nuestro escenario, dice el documento en el que hemos soportado este análisis, se basa principalmente en el crecimiento sostenido que ha mostrado el comercio exterior recientemente, el cual considera que se mantendrá en los próximos meses. Incluso aún hay espacio de mejora en el sector externo, y dependerá de que se resuelvan ciertos cuellos de botella y perturbaciones observadas en el comercio marítimo global. En la medida en que estos se resuelvan, los costos de transporte de mercancías podrían estabilizarse o bajar, y favorecer aún más a la manufactura mexicana.

Para el 2022, se espera un crecimiento económico nacional del 3 por ciento, como resultado de una recuperación de las actividades terciarias, una vez que se abandonen las actitudes precautorias de los consumidores y el consumo interno recupere su nivel. Así, si estas expectativas se cumplen, la recuperación de las economías subnacionales que no están ligadas a la manufactura y las exportaciones, vendrá de la mano de una reactivación del comercio, los servicios de esparcimiento, y los de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas, ligadas a las actividades turísticas. En esta ruta, será fundamental el comportamiento del empleo, dado que constituye el mejor indicador de qué se puede esperar del consumo privado y de cómo los servicios como el comercio doméstico, Transportes y otros pueden coadyuvar al dinamismo del resto de los estados.

De esta manera, economías subnacionales como la sinaloense, seguirán apostando a que el empleo termine de recuperarse y a que una mayor confianza del consumidor pueda hacer que se incremente la demanda en el mediano plazo. Como he señalado en muchas ocasiones, Sinaloa no tiene una estructura productiva que la ligue a los sectores más dinámicos en el plano nacional. En su estructura, el peso de sus actividades primarias es cuatro veces más grande que el que estas tienen en la estructura nacional (12.2% contra 3.2%). En cambio, el peso de las actividades secundarias es 10 puntos porcentuales menor que en el país y nuestras manufacturas participan, en el conjunto de las actividades productivas, con apenas la mitad de lo que estas representan en la estructura productiva nacional (8.1% contra 15.9%). Constituye la tercera y hasta la cuarta parte de lo que las manufacturas representan en las estructuras productivas de algunas entidades federativas del país.

En consecuencia, para Sinaloa, conseguir una mejor posición entre las tasas de crecimiento regional del 2022, tendrá que ser resultado de un buen año para las actividades primarias, de una mayor dinámica en el sector de la construcción y de la reactivación de las actividades terciarias, particularmente las que tienen que ver con el comercio y el turismo, es decir, los servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas. Siendo optimistas, cabría esperar también que, en el marco de la relocalización de inversiones que se está dando en el mundo, las estrategias para atraer inversiones resultaran más efectivas, para que acompañados de una estrategia de industrialización sobre la que deberíamos estar trabajando, aspiráramos a mejores escenarios en los años por venir.  

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

Comentarios

Recientes

Ver más

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo