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Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras Sustentables | Pérdida de la biodiversidad, el último de los jinetes apocalípticos, parte 3

La reconciliación ambiental tiene muchas aristas pues son diversos ecosistemas, sus servicios ambientales y la misma especie humana lo que está en riesgo

El tercer jinete de la serie apocalíptica llamada la “triple crisis planetaria” es la “pérdida de biodiversidad”, las otras dos son el cambio climático y la polución. La comunidad conservacionista ha manifestado una gran preocupación por la pérdida de biodiversidad. No es para menos pues estamos inmersos en la “sexta extinción masiva”. Aquí, como en las otras dos, vemos una influencia directa de un jinete: la especie humana.

En la película la “Era de hielo” de Disney se aprecia el cómo nuestros antepasados ya tenían conflictos con una manada de “tigres dientes de sable”, pues se iniciaba la sobreexplotación de los recursos naturales. Hablamos pues de un perenne y empedernido esfuerzo por prevalecer como la especie dominante a costa de la destrucción de otras.

Muchos años ya han pasado, se extinguieron todas las especies protagonistas de estas películas, y otras ocuparon su lugar. En ese inter el Homo sapiens sigue en su eterna lucha por ser la protagonista de una película llamada la “sexta extinción”, papel ganado a pulso, “ni molo” diría la tía Jovita. Lo traemos en los genes. El problema es que son muchos genes los que andan sueltos esquilmando la riqueza natural de nuestros ecosistemas y con ello causando impactos por doquier a un alto costo biológico, que inclusive pone en entredicho nuestra propia supervivencia.

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La tierra es extremadamente vieja. Especies van, especies vienen. Las que no se adaptan a las nuevas condiciones del planeta se extinguen. De Sid, Manny, Diego y los otros protagonistas de la película también quedan algunos parientes, pues es sabido que muchas evolucionan y se adaptan para, eventualmente, convertirse en otras nuevas o de plano borrarse del mapa. Es importante aclarar que estos actores eran del continente Americano, y el pleito de los “dientes de sables” con los humanos no estaba tan mal planteado, pues son los causantes de la extinción de todos ellos y otros grandes mamíferos todo ello por la colonización, cacería y depredación.

La película habla ya de “últimas especies”, pues Sid se come una flor de “diente de León” y dice que debe de ser la “última que queda”. Los pájaros Dodos también se extinguen por un pleito por una sandia. En ambas pérdidas no influye la especie humana, se extinguen por “causas naturales”, que pueden ser glaciaciones, cambios climáticos, choques de meteoritos, entre otros eventos catastróficos, que para la edad de la tierra representa una milésima de segundo en la vida de un animal longevo.

Si no se adaptan se extinguen. Un sinfín de especies desaparecieron porque no tuvieron la capacidad de adaptarse a un nuevo entorno. Contrario a las cucarachas que han sabido sobrevivir por más de 300 millones de años gracias a esa capacidad de adaptación. Ahora mismo estamos atentando contra estos insectos aplicándoles químicos para desaparecerlas sin saber que nos estamos afectando nosotros mismos, pues fueron ellas las que nos mostraron su plasticidad con el DDT, al adquirir “inmunidad” a este insecticida a los pocos años.

La reconciliación ambiental tiene muchas aristas pues son diversos ecosistemas, sus servicios ambientales y la misma especie humana lo que está en riesgo. De no darse dicha reconciliación se cierne un riesgo de tener una ruptura catastrófica para diversas especies, incluyendo la mal llamada Homo sapiens.

Plantas y animales están en una imparable carrera que tiene, desafortunadamente, hasta estos días el no retorno. Cambios de uso de suelo por la deforestación de bosques ha provocado la pérdida de hábitats que dejan desamparados a un sinnúmero de especies en todo el planeta. Las especies invasoras, cambio climático también aderezan la desaparición o extinción.

Ahora los cambios tienen su origen antropogénico. El planeta tierra paulatinamente ha sido desnudado. Su manto, otrora verde tiene otra tonalidad: la del desastre. Hoy es un páramo carente de biodiversidad. No es descabellado afirmar que “más del 30% de los ecosistemas terrestres” se han transformado. Por otro lado la partida de vertebrados terrestres es preocupante, pues estudios indican que más de la mitad de ellas han perdido el 80% de lo que fue su rango de distribución. En esto no se consideran a las endémicas o microendémicas que deben de estar en peores condiciones.

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La problemática ambiental actual se encuentra en un punto de inflexión. No tenemos una Arca de Noe para salvar toda la biodiversidad del planeta, pero si tenemos una conciencia que nos puede movilizar como colectivo humano para transformarse en la nueva Arca de Noe y accionar ante este diluvio de especies que caen irremediablemente a un barril sin fondo o puede pasar a la historia del este longevo planeta como la especie que arrastró a todos a un colapso biológico.

“Biodiversity” by Dom Dada is licensed under CC BY-NC-ND 2.0.

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