Reflexiones

Dr. Xicoténcatl Vega Picos

Letras Sustentables | Una respuesta favorable de la capa de ozono

Cuando las sociedades toman conciencia de una problemática, por difícil que así parezca, se moviliza en pro y busca soluciones basadas en la ciencia o la conciencia

Hace algunos ayeres tuve la oportunidad de visitar Río Gallegos, Argentina por cuestiones de trabajo. Los anfitriones Silvia y Carlos me llevaron a caminar por el malecón o “costanera”, me corrigieron. Ya ven como son los argentinos. Mucho frio, probable el mes de junio y sepa el año, la verdad no lo recuerdo, era el invierno para ellos y yo extrañando los calorones de Culiacán.

Viento frio, calaba la cara. Llamó mi atención un semáforo o “solmáforo” que tenían en un centro de interpretación. También en Argentina se usan los foquitos de colores, no es exclusivo de México, pero aquí le deberíamos de llamar “covidmáforo”. Tengo otro nombre, pero mejor no lo escribo. Este semáforo indicaba las condiciones de los rayos ultravioletas en esa zona. A diferencia del mexicano, el de Argentina “permite llevar adelante la “Campaña de Fotoprotección de la Radiación UV, para advertir a la población cuando la dosis supera los niveles aceptados como no dañinos”.

FOTO: http://noticias.ubiobio.cl/

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Río Gallegos se ubica “donde da vuelta el aire”. Lejos, muy lejos. Tan lejos que se encuentra cerca de la zona en donde la capa de ozono se estaba destruyendo por la acción de diversos contaminantes químicos que se utilizaban a nivel global, destacando los clorofluorocarbonos (CFC) y otras más, que en su conjunto son llamadas “Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono” (SAO).

La capa de ozono es una delgada capa en la estratosfera, que envuelve al planeta y lo protege de los rayos solares y ultravioletas. Sin ella la vida no sería posible. La historia nos dice que en los años 70’s, el nobel mexicano Mario Molina y otros científicos advirtieron sobre el impacto de los CFC en la capa de ozono y de la presencia de un agujero en la atmosfera en el hemisferio sur.

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Por increíble que parezca, pero esto provocó una movilización internacional que derivó en el acuerdo y firma del primer convenio mundial en pro del medio ambiente. El famoso “Protocolo de Montreal” firmado en 1987. Los países firmantes se comprometieron a reducir y limitar la producción de las SAO para tratar de detener y proteger la capa de ozono de tan amenazadores gases y/o sustancias.

El dato increíble de la historia es que sí se tuvo éxito, pues desde aquel lejano año de 1987 a la fecha la reducción en la producción de estos químicos se estima en un 98%. El planeta reacciona favorablemente a los diversos impactos si estos son detenidos o aminorados. Los que no reaccionamos somos nosotros que nos mantenemos “catatónicos” e indiferentes a otros problemas ambientales.

Al reducir la producción y uso de estas sustancias el agujero de la capa de ozono se ha recuperado. Se acota que su reducción es parcial, pues aún se tiene la presencia de otros gases que persisten en esa región e impactan la capa de ozono. Debemos de tomar lo positivo del convenio o protocolo de Montreal. Fue un logro significativo que demuestra que cuando las sociedades toman conciencia de una problemática, por difícil que así parezca, se moviliza en pro y busca soluciones basadas en la ciencia o la conciencia.

Otro ejemplo, es el Covid-19.

¿Cuánto tardamos en cubrirnos con los tapabocas? La primera semana de marzo nos dijeron que el usarlos evitaba el contagio. Lo entendimos todos, bueno menos unos que usaron “estampitas”, y nos movilizamos a comprarlos. Nos encerramos, nos lavamos las manos, seguimos los protocolos sanitarios correspondientes y ya vamos de salida, al menos es lo que esperamos. No debemos de generalizar pero de que nos movimos nos movimos.

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Paralelo a la disminución de estos susodichos gases SAO’s también se han tenido logros significativos en materia de calidad del aire. Por ejemplo, de 1989 al 2013 se dejaron de producir 135,000 millones de toneladas de CO2, el cual es un potente gas de efecto invernadero.

El camino no ha sido fácil, por ejemplo, pues los CFC eran gases usados como refrigerantes en aires acondicionados, refrigeradores, entre otros, por lo que obligó a una transición en esa industria, que fue acompañada de grandes inversiones. En este caso se antepusieron los intereses del planeta por los comerciales.

Ya pasaron varios lustros desde la firma del protocolo. Su éxito es palpable pues la reducción y eventual eliminación de los SAOs favorecieron y paliaron la problemática de la capa de ozono en la lejana ciudad de Río Gallegos. Convenios y protocolos como el antes mencionado son requeridos. Eso no se niega, es más son necesarios. Pero primero y más urgente es el empoderamiento de la sociedad en todos ellos.

Si el Protocolo de Montreal fue firmado y a la postre exitoso fue gracias al movimiento social generalizado. Sociedad y científicos lo impulsaron y lo abrazaron. Este abrazo fue bien recibido por el planeta al reaccionar de una manera favorable.

Esperar otra patada como la del Covid-19 por parte de la madre tierra creo no es lo conveniente. Sin embargo, parece que al final del camino es lo que merecemos.

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https://www1.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development/environment-and-natural-capital/montreal-protocol.html
https://public.wmo.int/es/media/press-release/pnumaomm-%E2%80%93-la-capa-de-ozono-est%C3%A1-en-v%C3%ADas-de-recuperaci%C3%B3n

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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