Reflexiones

Malú Morales

Matar a un ruiseñor

Pueden disparar a las latas vacías, pero sé que perseguirán  a los pájaros. Disparen a todos los grajos que quieran…  pero recuerden que es pecado matar a un ruiseñor…

Una de las lecturas imprescindibles para los lectores amantes de los clásicos, ha sido la novela MATAR  A UN RUISEÑOR, que la escritora Harper Lee publicó en 1960. Nacida en el estado de  Alabama en 1926, falleció en su mismo lugar de origen en 2016. Por esta novela recibió el premio Pulitzer, además de la Medalla Presidencial de la Libertad en los Estados Unidos. De esta obra se ha comentado: Es un alegato por la libertad, la justicia y el racismo.

La historia se desarrolla en el año 1935 en un poblado llamado Maycomb en el que vive el abogado Atticus Finch con sus dos menores hijos a quienes cuida Calpurnia, una mujer de color que les prodiga cuidados y cariño maternal, ya que los niños son huérfanos de madre. Finch, entregado totalmente a su trabajo jurídico, les dedica poco tiempo a sus hijos compensándolos con amorosos consejos sobre la integridad y el buen comportamiento, con lo que va moldeando el carácter libre, travieso y conflictivo de los menores.

Atticus Finch es parte del departamento jurídico en la oficina legal del estado de Alabama, de tal modo que le asignan todo tipo de casos como abogado defensor, el cual cumple con toda la rectitud que  le dicta su conciencia. La carga de buenos principios del abogado se ve abrumada el día en que le asignan la defensa de un hombre joven de color, llamado Tom Robinson, acusado de haber violado a una joven blanca. Durante el juicio, la agraviada presenta señales de golpes en la cara y brazos; declara que fue el negro quien, habiéndola sorprendido en el interior de su casa, la había sometido a base de golpes para cometer el abuso de violación. El señor Ewell, padre de la muchacha declara haber sorprendido el acto en el que el joven había salido huyendo al verse sorprendido.  Ewell sobrevive con sus seis hijos gracias al seguro de desempleo que le otorga el Estado; los niños jamás van a la escuela, son repudiados por su aspecto sucio y su comportamiento antisocial. El abogado defensor recibe severas críticas por defender a un negro considerado como un criminal mayor; asimismo, los hijos de Atticus eran insultados y agredidos en la escuela por tener un padre Amanegros… El padre pide a sus hijos no caer en las provocaciones con comentarios tranquilizadores: El caso de Tom Robinson es algo que llega hasta la esencia de la conciencia… hijos, yo no podría ir a la iglesia y adorar a Dios si no intentara ayudar a ese hombre… antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo…

En esos días, la tía Alexandra, hermana del abogado decide ir a pasar una temporada con sus sobrinos a fin de contribuir a la protección de los niños ante la situación actual. La niña Scout de apenas ocho años, necesitaba adquirir buenos modales y comportarse como la gente de bien. El padre acepta la ayuda de su hermana. La primera iniciativa de la tía fue la de quitarles los rifles de municiones que sus sobrinos habían recibido  en navidad. El padre no prohibía, sin embargo advertía: Pueden disparar a las latas vacías, pero sé que perseguirán  a los pájaros. Disparen a todos los grajos que quieran…  pero recuerden que es pecado matar a un ruiseñor… palabras que los chicos jamás olvidarían.

En el transcurso del juicio por violación, Atticus acudió a todo alegato para desvirtuar las acusaciones, sin prueba alguna de que era objeto el acusado: Argumentó que no podía haber sometido a la víctima con lujo de fuerza, ya que Tom tenía el brazo izquierdo imposibilitado por una cuchillada recibida en tiempos pasados. Resaltó la buena conducta respetuosa que el joven siempre demostró. No se había presentado un certificado médico que demostrara la supuesta violación de la joven, quien finalmente confesó que ella le había permitido el acceso a su casa para que le arreglara un mueble, aunque tampoco se desistió de su acusación de violación. El padre de la muchacha entró en varias contradicciones, por lo que abandonó la sala vociferando insultos y deseos de venganza.

Durante el cierre de su defensa, el abogado Finch basó su discurso con la pasión que le impulsaba su vocación: Yo no soy ningún idealista que crea totalmente en la integridad de nuestros tribunales… tengo la confianza en que ustedes, caballeros del jurado, repasarán sin pasión las pruebas que han oído y que llegarán a una decisión y devolverán a este acusado a su familia. En el nombre de Dios, cumplan con su obligación…En el nombre de Dios: ¡Créanle!

Tom Robinson fue declarado culpable por unanimidad por el jurado. Su defensor le aseguró que se apelaría el veredicto con la confianza que serían escuchados y se obtendría su libertad. El negro, sin esperanza alguna de salvación, intentó fugarse de la cárcel. Fue abatido por los guardias cayendo muerto aferrado a las vallas protectoras.

Los hijos del abogado continuaron siendo agredidos. Durante el regreso de un festival escolar en el que habían participado, fueron perseguidos camino a su casa. Una sombra corpulenta los atacó dejando herido al jovencito de doce años. La niña logró escapar para pedir auxilio. El Sheriff encargado de aclarar la situación, comentaba a Finch: Un canalla de baja estopa con el suficiente licor para darle valor de matar a unos niños. Era ruin como el infierno…

Harper lee fue poeta, novelista y abogada. Nunca se casó ni tuvo hijos. De esta obra, el Chicago Tribune comentó: Una novela de capital importancia para la historia contemporánea de la nación.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de ESPEJO.

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