México.- En las primeras horas posteriores al ataque de Estados Unidos en Venezuela y a la captura del presidente Nicolás Maduro, se registraron reacciones de distintos gobiernos y líderes internacionales, con posturas encontradas frente a los hechos.

El presidente estadounidense Donald Trump confirmó la ofensiva militar a gran escala a través de su red Truth Social, donde informó sobre la detención de Maduro y de su esposa, quienes -según su versión- fueron sacados del país. En Caracas se escucharon explosiones y el gobierno venezolano denunció una “gravísima agresión militar”, además de decretar el estado de excepción.

 

Las condenas

 

El Gobierno de México rechazó la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y reiteró su postura de apego al derecho internacional. A través de un comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el gobierno mexicano condenó el uso de la fuerza y llamó al respeto de la soberanía y la integridad territorial de los Estados.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo publicó en su cuenta de X el texto del Artículo 2, párrafo 4 de la Carta de las Naciones Unidas, que establece que “los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado”, como base de la posición del Estado mexicano frente a los hechos.

Claudia Sheinbaum en X.

Posteriormente, Rusia condenó la acción militar de Estados Unidos al señalar que no existía justificación para el ataque y que la “hostilidad ideológica” había prevalecido sobre la diplomacia. “Esto es profundamente preocupante y condenable”, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado.

Mensaje de la Cancillería de Rusia en X.

Irán también rechazó de manera contundente la ofensiva. Su cancillería calificó el ataque como una “flagrante violación de la soberanía nacional y de la integridad territorial” de Venezuela, país con el que mantiene estrechos vínculos políticos y energéticos.

Desde la región, Cuba denunció lo ocurrido como un “terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano y contra América”. El presidente Miguel Díaz-Canel llamó a una “reacción de la comunidad internacional” frente a lo que calificó como un “criminal ataque” de Washington. Así mismo, el pueblo cubano se sumó a una manifestación para exigir un alto a la agresión imperialista de EEUU.

En Cuba se manifestaron en apoyo a Venezuela.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, rechazó los ataques “con misiles” en Caracas, ordenó la movilización de tropas a la frontera y pidió que el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna de inmediato, al recordar que su país es miembro no permanente del organismo este año.

Reacción de Gustavo Petro, presidente de Colombia.

El expresidente boliviano Evo Morales manifestó su repudio “con total contundencia” al “bombardeo” estadounidense y afirmó que “Venezuela no está sola”.

Reacción de Evo Morales sobre el ataque.

En la misma línea, el presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó el ataque militar e instó a una solución pacífica. En un mensaje difundido en X, reiteró la adhesión de su gobierno a los principios del derecho internacional, entre ellos la prohibición del uso de la fuerza, la no injerencia y el respeto a la integridad territorial. “La crisis venezolana debe abordarse mediante el diálogo y el multilateralismo, no mediante la violencia”, señaló.

El presidente Gabriel Boric expresó su preocupación.

El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, informó que su gobierno ya expresó, a través de Cancillería, su rechazo a la intervención militar y su llamado a una salida pacífica. “El fin no puede justificar los medios”, afirmó, y anunció la convocatoria a su gabinete ante la evolución de los acontecimientos.

El presidente de Uruguay expresó su condena a los hechos.

También se sumó a las condenas el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien calificó la ofensiva y la captura de Maduro como una “afrenta gravísima” a la soberanía venezolana. “Los bombardeos y la captura de su presidente sobrepasan una línea inaceptable” y ponen en riesgo a la región como “zona de paz”, escribió.

Lula da Silva, calificó los ataques de Estados Unidos en Venezuela y la captura del mandatario Nicolás Maduro.

En un comunicado, el presidente Santiago Peña sostuvo que la caída del mandatario venezolano “solo puede ser una buena noticia”, aunque instó a que, en estas “horas decisivas”, se prioricen las vías democráticas y el bienestar de la población. Paraguay también ofreció su “cooperación y experiencia” como país que atravesó una transición exitosa de un régimen autoritario a una democracia plena.

Paraguay reaccionó a los hechos.

Apoyos y celebraciones

 

En contraste, el presidente de Argentina, Javier Milei, celebró públicamente la detención de Maduro con su ya conocida consigna: “Viva la libertad, carajo”.

Javier Milei en X.

El dirigente chileno de derecha José Antonio Kast calificó el hecho como “una gran noticia para la región” y afirmó que la permanencia de Maduro en el poder, sostenida por un “narcorégimen ilegítimo”, provocó el éxodo de millones de venezolanos y el fortalecimiento del crimen organizado. Kast llamó a los gobiernos regionales a coordinar la salida completa del aparato del régimen y a apoyar la recuperación democrática del país.

José Antonio Kast Rist en X.

Desde Ecuador, el presidente Daniel Noboa expresó su respaldo a la ofensiva y afirmó que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora”. Sostuvo que la estructura del régimen venezolano “terminará de caer en todo el continente” y se dirigió a la oposición venezolana para asegurar que “tienen un aliado en Ecuador”.

Daniel Noboa Azin en X.

En Europa, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, consideró que los ataques constituyeron una “intervención defensiva legítima”, aunque aclaró que la acción militar no es el mecanismo adecuado para cambiar gobiernos. “Italia considera que la acción militar externa no es la vía para poner fin a regímenes totalitarios”, señaló, pero defendió la legitimidad de la intervención frente a amenazas vinculadas al narcotráfico.

Giorgia Meloni, primera ministra italiana.

Por su parte, España adoptó una postura más cautelosa. La diplomacia española ofreció sus “buenos oficios” para una salida pacífica y negociada. El presidente Pedro Sánchez informó que su gobierno da seguimiento puntual a la situación, confirmó que la embajada y los consulados están operativos y llamó a la desescalada, al respeto del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.

Pedro Sánchez, presidente de España en X.

 

 

 

 

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