Culiacán, Sinaloa.- Fernando Alan viajaba con su novia sobre la avenida Álvaro Obregón, en la colonia Tierra Blanca, en Culiacán. Iban con rumbo al gimnasio, alrededor de las 4:40 de la tarde del 13 de enero, cuando delante de ellos vieron que se agitaba el ambiente por un tiroteo y persecución entre unos hombres que viajaban en un coche color blanco y militares. A lo lejos, unos 100 metros aproximadamente, vieron ponchallantas tirados y el joven de 24 años pisó el freno para no caer en las trampas, pero los militares habrían visto lo contrario: que los jóvenes formaban parte de la escena, les dispararon de frente hasta asesinarlo y dejar a la mujer herida en el asiento del copiloto.
En grupos de WhatsApp y Telegram, y en notas de prensa circuló que dentro del coche Mazda 6 donde estaban Fernando Alan y la joven se encontraron armas, haciendo ver que sí había una posible relación en el evento. Más tarde, las notas periodísticas cambiaron tras el informe de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa, donde se explicó que las armas fueron encontradas en el otro vehículo, desde donde se tiraron los ponchallantas, aunque solo eso fue localizado. No hubo detenidos ni una pista de los pistoleros.
“Vi en unos videos que andaban en redes sociales, que se pasaron ese mismo día y se ve cómo él se para, porque supuestamente venían correteando (los militares) un carro Honda, pero pues el carro quedó por una calle lateral que se llama Amado Nervo, ahí en la colonia Tierra Blanca”, contó el señor Bryan Humberto Cháidez Osuna.
“Yo lo que quiero es que haya justicia, que se limpie el nombre de mi hijo porque no tenía nada que ver y que se encierre a los culpables, porque eso no fue un error”.
Fernando Alan era abogado, recién graduado de la Facultad de Derecho por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Hacía su servicio social en el Poder Judicial, aunque ninguna de las instituciones ha emitido un posicionamiento.
Tampoco se ha tenido un acercamiento de autoridades con la familia, lo que provocó el enojo de la familia, amistades y centenares de personas que salieron a marchar en Culiacán durante el domingo 25 de enero, como muestra del enfado no solo del asesinato, sino del periodo de violencia que comenzó el 9 de septiembre de 2024 por la confrontación entre dos grupos criminales del cartel de Sinaloa, por el que han muerto casi 2,500 personas y han desaparecido a casi 4 mil más, de acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado.
“Cuando se paró mi hijo, simplemente llegaron y lo acribillaron ahí a él y a su novia, quien quedó herida ahí en los hechos también, pero a la altura de la calle Artesanos, pensando que ahí iba a evitar los problemas”.
-¿Quién le disparó a su hijo?
“Las fuerzas federales, que en cuanto vieron que el carro blanco, le dispararon sin piedad, a mí hijo lo dejaron destrozado. Fue eso, fue un asesinato, no fue una confusión, no fue un error, no fue un fuego cruzado, no fue nada de eso”, expresó el padre..
“Y si es un error, pues lo tienen que pagar, porque todo error tiene consecuencia y no fue cualquier consecuencia, se destruyó la vida de una persona inocente”.
-¿Sabe cuántas veces le dispararon?
“No, no, la verdad yo no he visto nada de eso. Creo que cuando vas al Semefo te dan una hoja y la verdad ni la he visto, ni quiero verla, hasta que pase un poquito este duelo”.
“Para mi esposa, para mis hijos, para mi el niño más chiquito ha sido doloroso. La verdad ahorita ni quiero saber, ni quiero ver fotos de la carpeta, no quiero ver nada de eso hasta que pase un tiempo y esté más fuerte para poder ver todo ese tipo de cosas. Yo fui quien lo identificó y solo eso pude hacer. He preferido esperar un poco a que pase el duelo”.
-Salió a marchar para pedir justicia ¿Cómo fue que se se sumaron más víctimas?
“La marcha fue por eso, por la paz de Culiacán. Queremos tranquilidad. Ya no se puede salir tranquilo. Queremos de perdida el Culiacán que no era tan violento, porque siempre ha sido violenta la ciudad, desde que tengo uso de razón, pero en el último año y medio ha estado peor… vamos de mal en peor, y esperemos que ya acaben con esto, porque nos estamos llevando a justos por pecadores, gente inocente se está yendo, cuando no debería ser así.
“Y yo voy a llegar hasta lo último para que a mi hijo se le haga justicia. Eso es lo que pido, yo solamente estoy pidiendo justicia, no estoy pidiendo otra cosa que no sea lo justo”.
-Para usted, ¿qué sería justicia?
“Justicia sería que primero limpiaran el nombre de mi hijo, ya que en algún momento muchos medios locales y no locales hablaban que el carro traía armas, que hubo disparos y eso no era cierto. Mi hijo no es un delincuente y lo grito aquí y donde sea, que mi hijo no era un delincuente y la gente se dio cuenta. Y ya supieron los medios que realmente no fue así. Pero pido ahora que limpien su nombre, que digan que mi hijo era una persona de bien”.
“Y la justicia también es que los las fuerzas federales que le dispararon a él paguen con cárcel, paguen como cualquier ciudadano. Yo creo que cualquier ciudadano que comete un error tiene una consecuencia y ellos también tienen que pagarla”.

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