La observación de aves puede funcionar como un importante indicador para evaluar la salud de los ecosistemas urbanos en Culiacán. Registrar qué especies están presentes permite conocer y anticipar riesgos ambientales, explicó Daniel Alvarado Hidalgo, maestro en ciencias biológicas y miembro de la Fundación Sinaloense para la Conservación de la Biodiversidad.
“Contar aves, sobre todo en zonas así, como el parque Las Riberas, nos da una idea de qué especies hay para saber qué acciones debemos llevar para su conservación“, comentó en entrevista para ESPEJO.
En el caso de las riberas del río Humaya, la mayoría de las aves que se pueden ver son residentes, es decir, permanecen en la zona durante gran parte del año. Algunas especies son los luisitos, bienteveos, garzas, aguilillas, cormoranes, entre otros. Sin embargo, Culiacán también es receptor de aves migratorias.
Especies como los chipes, pequeños y difíciles observar, viajan desde el norte de Estados Unidos y Canadá hacia regiones más cálidas durante el invierno. Estos llegan en busca de alimento y descanso, y su presencia funciona como un indicador de la salud de los ecosistemas. Si encuentran condiciones adecuadas, regresan año con año, si no, buscan otros lugares.
“Hay que hacer estos conteos de manera constante para saber si las poblaciones están disminuyendo o vemos más especies. Es importante, sobre todo, en zonas que están sensibles a temas de perturbación, de contaminación. Hay mucha actividad de personas y, quieras o no, perturba a las aves. Muchas ya están condicionadas a la presencia de humanos”, sigue el biólogo.
A pesar de los problemas visibles como la contaminación por basura, deterioro del hábitat, y la proliferación del lirio acuático, el ecosistema aún ofrece condiciones para la llegada de estos ejemplares. Si las condiciones ambientales se deterioran, existe el riesgo de que dejen de considerar a la ciudad como un sitio seguro, lo que representaría una pérdida para la biodiversidad de la ciudad.
Además de su valor ecológico como reguladoras naturales de plagas, las aves migratorias representan un componente muy valioso de la identidad de Culiacán. Para Alvarado, su presencia influye positivamente en la percepción que la comunidad tiene de la ciudad, y su observación provee de una actividad de “escape”, como forma de reconectar con la naturaleza y tomar distancia de los problemas sociales que atraviesan a la capital sinaloense.
El monitoreo de aves debe realizarse de manera continua, ya que solo así es posible identificar si las poblaciones se mantienen estables, aumentan o disminuyen con el paso del tiempo. Este seguimiento es especialmente relevante en zonas urbanas, donde la actividad humana pueden modificar el comportamiento de las aves.
Daniel Alvarado hizo un llamado tanto a la sociedad civil como a las autoridades para redoblar esfuerzos con el fin de conservar el equilibrio ecológico de Culiacán.
“A los tomadores de decisiones, que apoyen este tipo de proyectos. No necesariamente tiene que ser de manera económica, sino simplemente a lo mejor dándole difusión o acercándose. Siempre es bueno que haya una colaboración entre las asociaciones que realizamos estas actividades y el gobierno“, terminó.
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